8 de junio de 2011 01:19 AM
Imprimir

Las tendencias del negocio

CHILE : Variedades protegidas y capacidad de respuesta a las exigencias de un mercado que busca líneas productivas, de fácil manejo y posibles de cosechar con maquinaria, concentran el trabajo de los viveros.

El boom frutícola chileno comenzó en los 80. Se produjo la explosión de las plantaciones de vides de mesa, de pomáceas -manzanos y perales- y de carozos -durazneros, nectarines, ciruelos, damascos-, después vino el kiwi y luego los paltos. En los últimos años han sido los olivos, los arándanos y los cerezos los que acapararon el interés de las nuevas inversiones o de los cambios hacia mejores rentabilidades o rubros de mayor competitividad. Los arándanos llegaron a plantarse a tasas superiores a las mil anuales, y sobre los dos mil en los cerezos. Eso hizo que, en ocasiones, los viveros se quedaran sin poder responder a tanta demanda. Hoy estos frutales ya están en etapa de estabilización. Sigue el interés por los cerezos, pero más moderado, y también por los arándanos, pero más hacia el reemplazo de superficies antiguas plantadas que por impulsos nuevos.Pero hoy, la búsqueda de alimentos, y en este caso frutas que incluso ayuden a una mejor salud -la gran tendencia que cruza los mercados mundiales-, tiene a los granados en la mira de los inversionistas. Hay quienes aseguran que se viene un incremento grande de las plantaciones, porque se ve un precio atractivo de un frutal que está considerado como súper alimento. Qué tanto crecerá en el país, el tiempo lo dirá, sólo se sabe por ahora que se ha visto una buena adaptación en las plantaciones realizadas entre la IV y la VI Región. Los viveros han tenido que responder rápidamente a esta nueva demanda, en un proceso que viene desde hace unos tres años y hoy algunos ya tienen pedidos listos para los próximos tres a cuatro años. Junto a las variedades propias que ha estado desarrollando la Universidad de Chile, hay viveros que están trayendo variedades israelíes y que están saliendo de la cuarentena.¿Cuáles son las tendencias y las nuevas variedades que estarán en la palestra en los próximos años? Los especialistas tienen la palabra.1 Respuestas a las urgenciasYa sea por la pérdida de competitividad, por el bajo valor del dólar, el déficit o mayor costo de la mano de obra, o mejor dicho, por todas las anteriores, la tendencia principal de las empresas productoras de frutas -a la que tienen que responder los viveros hoy y en los próximos años- es proporcionar variedades productivas, que sean de fácil manejo y posibles de cosechar en forma mecanizada."Se está tratando de innovar en aquellas variedades y patrones que lleven a huertos peatonales, o que tengan poco requerimiento de mano de obra; por ejemplo, los nogales, que se están desarrollando hacia el sur; o durazneros y nectarinos que no se deshojen, que sean productivos, de cosecha fácil, que perduren y no maduren rápidamente", señala Marcia Barraza, presidenta de la Asociación Gremial de Viveros Frutales.Es lo que ha pasado con los frutos secos, como los almendros, que han tenido buen desarrollo porque se pueden mecanizar. O en el caso de los huertos diseñados para mecanizar en manzanos y cerezos, que ha realizado Francisco Prat, dueño del vivero Buenos Aires de Angol.El mismo mal que ataca a la industria productora de frutas, el déficit de mano de obra, también afecta a los viveros. Por eso, todas las empresas están tratando de mecanizar aquellas  labores que se pueda, incluso están viendo si se puede con el llenado de las bolsas y las injertaciones, comenta Marcia Barraza.2 No sólo propagar plantasLa empresa A.N.A. -Andes New Varieties Administration, compuesta por cuatro viveros: El Tambo, Univiveros, Los Olmos y Buenos Aires de Angol, y el Consorcio de Viveros, integrado también por cuatro: Parlier, Rancagua, Tiempo Nuevo y Viverosur, representan un nuevo modelo de negocios en que los viveros ya no sólo son propagadores y comercializadores de determinadas variedades, que es la tarea tradicional. Ahora se involucran en la evaluación e introducción de nuevas variedades, y con ello representan licencias o registros locales e internacionales, e incluso desarrollan programas para obtener variedades propias. Como esos programas son de alto costo y a largo plazo, aparecen estas sociedades más amplias."Los requerimientos de calidad de la fruta han ido cambiando, se han ido introduciendo nuevas y, en ese sentido, se requiere emprender programas que son de alto costo y que demoran mucho tiempo. Por ejemplo, en carozos después de 14 años recién se han obtenido cuatro variedades, después de hacer miles de cruzamientos. Eso tiene un costo de mantención alto, que no puede ser solventado en forma individual. Eso hace también que los usuarios -los productores- tengan que pagar esos desarrollos a través de un royalty o un impuesto por usar una marca", señala Marcia Barraza.Eso tiene que ver también con que hay una tendencia a nivel global en cuanto a que los programas de mejoramiento genético los están haciendo los privados, mientras que los gobiernos están disminuyendo los recursos con ese fin.3 La era de la protecciónLa gran tendencia es que los nuevos productos salgan protegidos como variedad, marca o ambas cosas. Y para eso están en desarrollo diferentes modelos, entre los cuales hay dos muy marcados."El más básico es el royalty por planta. Después está el desarrollar variedades en modelos controlados, sin gran despliegue de márketing, ni de distribución. Lo único que persigue es que la oferta del producto esté controlada, en cuanto a la plantación, de manera de resguardar a quienes invierten en ella, y así no sobreplantar, intentando siempre que la oferta se mantenga por debajo de la demanda", señala Luis Fernández, gerente de Univiveros.El otro sistema es el de los clubes de variedades, que implican un mayor desarrollo, ya que intervienen en la calidad, la marca asociada, e incluso controlan dónde va el producto y con quién."En los clubes de variedades hay un control muy fuerte sobre calidad, el uso de la marca, los destinos y quienes son los comercializadores finales. El ejemplo más conocido es el de la manzana pink lady", señala Fernández.En los modelos de superficie controlada, un ejemplo es la pera forelle, que tiene 150 hectáreas en el país, luego de un par de temporadas de introducida.Eso sí, el sistema tradicional sigue existiendo.Hay programas de mejoramiento genético que mantienen el sistema tradicional. Por ejemplo, genetistas europeos han preferido mantener la línea de vender plantas hasta que el mercado decida dejar de plantarlas, es decir, dejarlas completamente abiertas.Los primeros nectarinos chilenos liberados este invierno, del programa de Australis Breeding -A.N.A., Innova Chile de Corfo y la Universidad de Chile, que participan en el Consorcio Tecnológico de Biotecnología Frutícola- están bajo el modelo controlado. De hecho, las primeras plantaciones contemplan 100 a 120 hectáreas, según la variedad.En cambio, el club de una variedad involucra a un conjunto de diversos actores."Entre ellos está el genetista que produce la variedad, los viveristas que la comercializan, incluso toda la cadena, con el fin de controlar el volumen y mantener un alto precio. La característica principal es que debe ser una variedad muy distintiva y fácilmente diferenciable en el mercado. Los clubes están destinados a una pequeña porción del volumen que se comercializa en el mundo. "Pink lady partió como ejemplo, pero tardó mucho en constituirse en club y, cuando concretaron la idea, ya la variedad no se podía registrar en Chile y Estados Unidos. Otro es el de la manzana neozelandesa jazz, que usa una sola imagen de marca, un solo programa de márketing, de monitoreo de precios en los diferentes mercados, y todos tienen acceso a la información. Otro ejemplo es el de summer kiwi, de Italia, al que pertenecen algunos productores chilenos, en el que Enza tiene a cargo el programa de márketing a nivel mundial, con la misma gráfica, la misma caja, que hace que incluso de alguna manera se pierda el origen o la exportadora", señala Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting.4 Concentración de los actoresComo cualquier industria que va madurando, sea del rubro que sea, en el camino van quedando menos actores y eso ya se está notando en la de los viveros y podría acentuarse aún más en los años próximos debido a exigencias y demandas que van en aumento."Los grandes actores se van a mantener. Van a quedar los medianos y muchos pequeños van a ir desapareciendo. Hoy en la producción de plantas hay que estar profesionalizado. Eso significa contar con planteles madres, tener trazabilidad y acceso a genética, cumplir a carta cabal con las regulaciones de la autoridad sanitaria y ser gente que lleva tiempo en esta industria", señala Samuel Escalante, presidente de A.N.A. Chile y dueño de El Tambo.Hay consenso en que se producirán bajas en este negocio que se irá concentrando."Aquellos viveros que no se puedan subir al desarrollo de nuevas variedades, obviamente van a quedar fuera. El mundo es tan ágil en el cambio de tendencias y por ende de variedades que se tienen que ir desarrollando, que los que no lo puedan seguir van a quedar obsoletos. Hay muchos ejemplos de variedades que hace algunos años se consideraba impensable que pudieran dejar de usarse y hoy no sólo se han cambiado, sino que también han sido superadas por varias", apunta Marcia Barraza.5 Alta calidad de las variedadesAunque parezca obvia, es la tarea número uno de cualquier vivero que se precie. Es la base para darse a conocer y para establecer negocios a futuro y no producir como se hacía antiguamente, en que se sondeaba entre los productores top qué se estaba plantando, y se hacían los planteles para ver si podían vender las plantas."Hoy las plantas están prevendidas, no se estoquean, ni se venden plantas antiguas, ni se hace trabajo de más. Hoy la nueva forma de hacer las cosas es con una plantación que se programa y se negocia anticipadamente con el vivero, se ve qué patrón se usará y se reserva el trabajo", señala Isabel Quiroz.El vivero debe disponer de las variedades que tengan mejor aceptación en los mercados, lo cual implica tener links o convenios con genetistas y centros de producción de variedades nuevas, para ofrecer  productos con royalty, que son los que generan mayor valor, porque disponen de fruta con características especiales.Hoy en la producción de plantas hay que estar profesionalizado. Eso significa contar con planteles madre, tener trazabilidad y acceso a genética y cumplir con las regulaciones sanitarias

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *