4 de abril de 2016 17:17 PM
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Implantando pasturas

CompartiremailFacebookTwitterINTA Pergamino elaboró informes sobre implantación en base alfalfa; y suelos ganaderos. Además presentó un trabajo con costos de implantación y mantenimiento de pasturas, verdeos y cultivos para silaje. Antes de la llegada del invierno, pensar y trabajar en torno a pasturas es de suma importancia para quienes desarrollan la actividad. Las buenas decisiones tomadas […]

INTA Pergamino elaboró informes sobre implantación en base alfalfa; y suelos ganaderos. Además presentó un trabajo con costos de implantación y mantenimiento de pasturas, verdeos y cultivos para silaje.

Antes de la llegada del invierno, pensar y trabajar en torno a pasturas es de suma importancia para quienes desarrollan la actividad. Las buenas decisiones tomadas alrededor del trabajo inicial serán determinantes en el futuro cuando el producto de la siembra vea la luz. En ese sentido, INTA Pergamino ha realizado una serie de trabajos que significarán un aporte para que el productor tenga a mano herramientas de utilidad a la hora de resolver acciones. Los especialistas Oscar Bertín, Jonatan Camarasa, Juan Mattera y Ezequiel Pacente son los hacedores de tres trabajos que contribuirán a la toma de decisiones.

 

 

Base alfalfa

El primero de ellos refiere a la correcta implantación de pasturas puras de alfalfa y con otras especies asociadas. Ese trabajo será –según reza el informe- “determinante en la posterior producción a lo largo de su vida útil”.

En general, para las pasturas de alfalfa se destinan sectores con suelos de moderada a buena aptitud, por lo que resulta conveniente aprovechar su potencial para lograr pasturas altamente productivas. En esa línea, los profesionales destacaron una serie de factores de importancia antes de definir la siembra y ellos son el cultivo antecesor y la semilla; el estado de suelo y la fertilización; la elección de variedades, el arreglo espacial; y finalmente el manejo. Sobre esos temas, y en base a experiencias adquiridas se entregan una serie de recomendaciones de valor.

 

 

Pasturas para suelos ganaderos

La siembra de pasturas en los suelos ganaderos debe estar enmarcada en la planificación de la oferta forrajera del establecimiento. Y sobre eso versa el segundo de los informes presentados por los técnicos del INTA Pergamino.

En el mismo destacan que es necesario evaluar en cada lote: la composición del recurso forrajero y la condición de las especies que lo integran, para saber si es o no necesario su reemplazo. En general, estos recursos son: pastizales naturales o pasturas degradadas. En los dos casos suelen estar compuestos por especies de baja productividad o valor forrajero (gramón, pelo de chancho, espartillos) y malezas de hoja ancha.

Si las características del suelo lo permiten es conveniente realizar uno o dos cultivos anuales para otorgarle a la pastura las mejores condiciones para su implantación, ya que existe cierto grado de incompatibilidad cuando se realiza una pastura sobre otra. En otro momento del informe se destaca que “la germinación y el crecimiento pre y post emergente de especies forrajeras están influenciado por un conjunto de factores físicos y biológicos”. Y allí destacan aspectos importantes a definir antes de la siembra y que son determinantes de la producción posterior. Esos factores se vinculan a características de suelo y clima; características de lecho de siembra; siembra, profundidad, distribución, fertilización; evolución de las condiciones físicas del lecho de siembra; y calidad de la semilla.

 

 

Mirando los números

Por último, otro de los trabajos presenta un análisis de los costos para la implantación de pasturas perennes, verdeos de invierno, para pastoreo o silaje, y maíz y sorgo para silaje.

El mismo contempla a las pasturas para suelos agrícolas: alfalfa, festuca alta, trébol rojo, trébol blanco, cebadilla y pasto ovillo; pasturas para suelos con limitaciones: agropiro alargado con lotus tenuis y melilotus; y a los cultivos de mayor difusión, verdeos de invierno (VI): avena y raigrás anual, y silajes: maíz (SM) y sorgo (SS).

En un trabajo minucioso y detallado se analizan distintas alternativas de acuerdo al tipo de suelo y al destino del forraje, considerando las labores y prácticas de manejo necesarias para obtener una adecuada implantación y mantenimiento de los recursos forrajeros. Para los costos se considera, en pesos, con IVA incluido y la utilización de UTA de contratistas, sin tener en cuenta el costo de oportunidad de la tierra.

“El objetivo del informe es ayudar a la toma de decisiones del productor, para lo cual resulta fundamental contar no sólo con los datos productivos, sino también con información económica sobre los costos de implantación, mantenimiento de los recursos forrajeros y confección en el caso de los silajes”, indican los técnicos del INTA Pergamino.

Prensa INTA Pergamino

Fuente:

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