6 de abril de 2016 23:47 PM
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Quejas por la demora en resolver desalojo del frigorífico

El empresario que compró la firma Arroyo cuestionó el lento accionar judicial. Sigue la toma por parte de un grupo de trabajadores

El empresario Mario Barbagelata aseguró que ya tiene todo listo para reactivar el frigorífico Arroyo y se quejó de las demoras de la Justicia para ordenar el desalojo de la planta, que dejó de operar hace ocho meses y permanece tomada por un reducido grupo de empleados.

Barbagelata es titular del frigorífico Carnes Rionegrinas que compró hace un par de meses la empresa fallida. El empresario dijo que está en condiciones de poner a producir la planta de faena barilochense, con 34 empleados de Arroyo. A los 36 restantes propuso indeminzarlos en tres pagos anuales, con un interés del 24%. Treinta de ellos ya firmaron convenios de conformidad.

Pero los seis operarios que continúan con la toma -encabezados por el delegado gremial Manuel Mardones- nunca aceptaron esas condiciones.

Según Barbagelata, hubo varias audiencias conciliatorias en las que les propuso indemnizaciones en plazos más convenientes, “pero igual las rechazaron”. Dijo que “lamentablemente es por eso que el frigorífico sigue cerrado y la gente que desde febrero espera empezar a trabajar está desesperada”.

Señaló que a Mardones y a su grupo les propuso varios acuerdos mejores. El último fue indeminzarlos en dos cuotas iguales, una inmediata y la otra a los 6 meses, con 36% de interés anual y “pagadas en dólares”. Dijo que también les ofreció en garantía un camión para transporte cárnico de larga distancia “que vale más que las indemnizaciones”. Pero no hubo acuerdo.

La principal preocupación de Barbagelata es la demora en el desalojo, que su firma reclamó ante la Cámara Laboral Primera. “Hicimos la presentación hace más de dos meses, ya están todas las constataciones y todo el trámite hecho -señaló Barbagelata-. En teoría, deberían firmar el desalojo esta semana, pero nunca se sabe. Parece que los jueces no trabajan con la velocidad que hace falta”.

Dijo que el convenio con los empleados que conservarán el trabajo no está caído y que todos esperan una solución inmediata, porque “adeudan alquileres y tienen graves problemas familiares” por el tiempo que llevan sin cobrar.

Según Barbagelata, su propuesta para asumir la continuidad de Arroyo no fue bien entendida por todas las partes. “La planta cerrada no le conviene a nadie -aseguró el empresario-, y alguien tiene que tomar las decisiones”.

Mardones había dicho días atrás que las propuestas que les hicieron no fueron satisfactorias y ellos solicitan las indemnizaciones completas y al contado. Se trata de sumas abultadas porque al menos tres de los empleados que no acordaron tienen resguardo gremial.

El delegado se quejó también de la actuación de la secretaría de Trabajo provincial porque “asesoró mal” a los empleados que aceptaron la oferta de Barbagelata y les hizo firmar acuerdos “desventajosos”.

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