9 de abril de 2016 11:30 AM
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Coyuntura alcista para el maíz local

CompartiremailFacebookTwitterY las lluvias despertaron el mercado de maíz y se revirtió la tendencia a la baja que se estaba consolidando durante toda la semana pasada. Con las lluvias de principios de esta semana se frenó la cosecha en las principales zonas afluentes a Rosario y se complicaron las entregas. Por esto, la exportación mostró la […]

Y las lluvias despertaron el mercado de maíz y se revirtió la tendencia a la baja que se estaba consolidando durante toda la semana pasada. Con las lluvias de principios de esta semana se frenó la cosecha en las principales zonas afluentes a Rosario y se complicaron las entregas.

Por esto, la exportación mostró la cara de su necesidad y por maíz disponible se llegó a pagar 156 dólares por tonelada y 157 dólares -el máximo de contrato- para la posición abril en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba). En la última semana del mes de marzo, los exportadores declararon compras por casi 440.000 toneladas, mientras que en el mismo periodo las compras de soja llegaron a las 523.000 toneladas.

Los embarques de maíz acumulados al 30 del mes pasado llegaron a 2,7 millones de toneladas, contra los 1,63 millones que se embarcaron en igual periodo de la campaña anterior. El mayor volumen de ventas de la actual cosecha se debe a la eliminación de los ROE Verdes y a la reducción a cero de los derechos de exportación, que han coincidido con un periodo de mayor demanda de importaciones por parte de Brasil. Nuestro principal socio del Mercosur no importaba maíz en volúmenes significativos desde el año 2000, de hecho, hoy pelea el segundo puesto como exportador mundial del cereal junto con Rusia y con Ucrania.

Esta coyuntura alcista para el maíz disponible se podrá mantener en el corto plazo, pues la exportación tiene compras suficientes para hacer frente a los compromisos de ventas y embarques, a menos que entremos en un periodo de lluvias durante tres semanas seguidas. Los exportadores tienen comprados casi 9 millones de toneladas de los cuales 1,1 millones fueron entregados bajo la modalidad “a fijar”, quiere decir que las compras a precio llegan a los 7,9 millones de toneladas, suficientes para cubrir sus ventas. Pero sucede que no todo el maíz comprado esta en los silos de los exportadores y que hay que cubrir vapores que están anunciados para la carga. Este es el principal motivo que empuja a los compradores a pagar más por el maíz disponible o con descarga inmediata.

El otro factor de coyuntura que empuja los precios hacia arriba es la demanda de maíz de Brasil, pero hay que tener bien presente que la demanda brasileña desaparece cuando ingrese en dicho país la cosecha del maíz denominada “safrinhia”, estimada para los primeros días de junio. Sólo dos factores sostienen hoy el mercado de maíz disponible en nuestro país: las lluvias, que frenaron la cosecha y demoran las entregas, y la demanda de Brasil, que se cortara cuando comiencen a cosechar sus maíces tardíos.

 

 

Nubarrón bajista

Desde el punto de vista del mercado global se está proyectando un fuerte aumento de la producción de maíz para la próxima cosecha 2017. Sólo entre los principales países exportadores podremos tener un aumento de 50 millones de toneladas: Estados Unidos, +20 millones; Argentina, +12 millones; Rusia y Ucrania, +11 millones, y Brasil +7 millones. Y este es, entonces, el dato estructural de cara a la próxima campaña de maíz 2016/2017, que todavía no se ha sembrado en el hemisferio Norte, mientras en Sur recién estamos transitando la cosecha 2015/2016.

Veamos que nos dice el mercado. La posición abril de 2017 en el Matba se cotiza a US$ 145 por tonelada, contra un precio de maíz disponible de 157 dólares, pero con el contrato julio ya en 147 dólares. El maíz futuro 2017 hay que compararlo con la posición julio de este año, no con la posición firme del disponible, que influenciada por una necesidad coyuntural de compras de la exportación y que es probable que cambie hacia una tendencia bajista cuando los factores alcistas actuales desaparezcan.

Somos conscientes de que falta correr mucha agua bajo el puente, pues hay que ver cómo se comporta el clima en EE.UU. y en Rusia y, luego, en Brasil y en la Argentina, y qué impacto podrá tener sobre las siembras y sobre la evolución de los cultivos de maíz

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