10 de abril de 2016 14:43 PM
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Gramíneas para todos

Las condiciones están dadas para reincorporar trigo, maíz y sorgo, incluso bajo arrendamiento. Los beneficios se extienden desde la billetera hasta la preservación del recurso.

Los cambios en la política agrícola nacional, que llegaron con el gobierno de Mauricio Macri y se resumen en quita de retenciones (excepto para la soja), liberación del comercio y mejora en el tipo de cambio, auguran un crecimiento en el uso de gramíneas. El cambio, traccionado por mejores ecuaciones económicas, también promete diversificar la matriz de la producción de granos -salir del monocultivo- y generar efectos deseados: preservación del recurso suelo y la disminución del riesgo al tener mayores opciones productivas. Por ejemplo, la incorporación de trigo, maíz y sorgo, además del aporte de materia orgánica, son herramientas para descompactar e incrementar la capacidad de infiltración de lluvias en el lote. O la chances de tener al trigo nuevamente como generador de recursos, además será la mejor de las armas contra el avance de malezas tolerantes a herbicidas.

Por los poros

El lunes, en Serodino (departamento Iriondo), la Regional Rosario de Aapresid realizó una nueva jornada “Un Productor en Acción” en el establecimiento Los Abuelos, bajo la consigna “El regreso de las gramíneas”. Allí, el referente zonal de la entidad, Daniel Canova, estimó que el área del trigo y maíz van a crecer, tal como lo demuestran las ventas de semillas e insumos. “Muchos productores quieren volver, pero primero vamos a ver cómo terminan las cuentas de la cosecha, a ver si se podrá financiar, vamos a necesitar el apoyo de los proveedores”, aclaró.

El ingeniero agrónomo recordó que los suelos “se formaron con las gramíneas”, por lo que hay que “darle de comer” y para ello es preciso volver a estos cultivos y a las pasturas para ganadería, donde el beneficio será todavía mayor. “Este año tenemos mucho optimismo, porque si crecimos cuando el campo estaba para atrás, ahora podremos crecer más”, se entusiasmó.

Guillermo Gerster, personal técnico del INTA Roldan, fue uno de los disertantes del encuentro. Enfocado en la compactación, afirmó: “en la medida que hagamos rotaciones con trigo y maíz en siembra directa continua, con una adecuada nutrición de cultivos, el suelo tiene la capacidad de recuperar la porosidad”. En cambio, dijo que en situaciones de monocultivo de soja -como predomina a nivel zonal y regional- “las compactaciones tienden a acumularse, formando pisos continuos, lo que disminuye la infiltración y hace que el cultivo tenga una mayor dependencia climática”.

La experiencia del ingeniero agrónomo confirma que “en años secos el impacto sobre el rendimiento puede ser muy grande cuando venimos de monocultivo”. Sin embargo, en los lotes rotados, al tener alta tasa de infiltración, el suelo tiene la capacidad de tomar el agua en tormentas intensas, mientras en monocultivo gran parte se pierde por excurrimiento superficial. “En general se verifica que en años secos los rindes en monocultivo sufren grandes caídas, superiores 8/10 quintales por hectárea”, aseguró. En cambio “el lote rotado mantiene los niveles de rendimiento, es mucho más estable”.

Según las mediciones de Gerster, un lote rotado tiene una infiltración de 30/35mm/hora y uno en monocultivo de 15. “Entonces te llueven 30mm en una hora y el lote en monocultivo absorbe la mitad; y si venimos de un año seco, sin reserva hídrica, el lote rotado infiltra más que el monocultivo”.

Alquileres y deudas

Desde otro ángulo, el especialista se refirió al uso de gramíneas para descompactar lotes, una posibilidad mucho más eficiente que otras, como el escarificado (por medios mecánicos) cuyos resultados “no fueron los mejores; tuvimos algunas veces impacto positivo en el rendimiento, pero ese efecto dura muy poco y genera una mayor sensibilidad a compactación posterior, más problemas de piso a cosecha”. En un año húmedo como el actual -agregó- al entrar a cosechar haría grandes huellas “y no tiene sentido aplicar una práctica para descompactar que va a favorecer la compactación posterior; sí lo podemos lograr con una rotación de cultivos eficiente”. Para el experto, “en tres años (de uso de gramíneas) se ven cambios” sobre lotes compactados.

En sus sondeos por la región, tras los cambios en la política agrícola nacional, el técnico afirmó que “hay mucho interés por hacer trigo, maíz y sorgo”. El mayor impacto, estimó, será en el trigo, que podría “duplicar o triplicar el área sembrada”, favoreciendo el manejo de los suelos. El maíz no pegaría un salto de la misma magnitud por ser más costoso, además de “una cierta inestabilidad de rendimiento que muchos productores no están en condiciones económicas de asumir”. Sin querer hacer recomendaciones, sostuvo que “un productor endeudado, no sería bueno que se meta en un maíz de primera”.

“Se empiezan a vislumbrar otras opciones productivas, con gramíneas como sorgo, que empiezan a ser rentables y competitivas”.

¿Y el productor recurrirá a la gramínea para descompactar? El técnico de INTA explicó que todo dependerá del tipo de productor, si alquila o trabaja en campo propio. “El contratista, que está más en el día a día y su situación es difícil, seguro incluirá el trigo por una cuestión económica. El propietario, que tiene una situación de menor vulnerabilidad, sí va a incorporar gramíneas para rotar”.

Gerster recordó que entre 60 y 70% de los campos se producen bajo alquiler de corto plazo, por lo que se plantea la dificultad de “conservar qué y para quién, si no tiene seguridad de un arrendamiento a largo plazo”. De ahí que las decisiones inmediatas serán más económicas, “por eso el impacto se va a ver más en trigo”. Los alquileres en la zona llegan a pagarse más de 18qq, aunque lo habitual es de 15 a 16qq. “Normalmente, gran parte de la rentabilidad se la llevan los propietarios que están sentados en un café en el bar; que no es malo, pero debieran correr un riesgo también”.

Contra malezas

En el centro provincial, la asesora del Centro Primario Humboldt de Agricultores Federados Argentinos (AFA) Edit Weder estimó que el trigo recuperará el terreno perdido en la campaña pasada, cuando cayó (por primera vez) 50% la superficie ante márgenes brutos negativos “aún con las condiciones climáticas optimas”. Ahora, afirmó que con nuevas reglas macroeconómicas (quita de retenciones, apertura de mercados) el resultado es positivo. “Inclusive en campo alquilado”, aclaró, ya que un año atrás sólo fue posible en lotes propios y para productores sin deudas. Ahora es viable para propietarios -inclusive con deudas de corto plazo- y también en alquilado no muy endeudados. Para situaciones de endeudamiento más graves, el trigo “aunque deje algo, no paga la deuda; dependerá de lo que quiera el productor: desendeudarse o reinvertir en el campo”.

El año pasado el rinde de indiferencia para trigo en la región fue de 20qq en campo propio y de 26qq en alquilado. Ahora cayó a 18 y 24, respectivamente. “Eso haciendo las cosas muy bien”, aclaró la ingeniera, y no como un año atrás que sólo sembrando y haciendo maleza daba pérdida. El calculo incluye fertilización de base, más otra líquida posterior a llenado de grano y control de hongos para buscar calidad. “Muchos lo toman como gasto, pero en realidad son costos básicos porque sin ellos no hay rendimiento, ahí está el error”, sostuvo.

Entre los beneficios de retomar el cultivo de trigo, Weder mencionó la correcta rotación, el cuidado del suelo, la incorporación de materia orgánica y, sobre todo, el control de malezas. “Ya no es glifosato y nada más -recordó-, sino que hay un montón de resistentes, que haciendo trigo va limpiando el lote”. Al respecto comentó que entre quienes dejan vacío el lote en invierno “son muy pocos los que hacen un barbecho; dejan tirado el potrero y cuando hay que controlar las malezas en agosto o septiembre para la siembra de soja nunca más la terminas de limpiar”. Es un tema muy complicado, porque “cambia mucho los números”: antes las sojas con dos aplicaciones de glifosato a u$s10/15 cada una era suficiente; hoy se precisan dos a tres aplicaciones, una de u$s15 (general), otra de u$s30 (hoja ancha) y otra de u$s 40 (gramíneas). “Y que todo acompañe para no tener que repetir, es mucha la diferencia y no acompaña el precio de pizarra, la soja no cambio porque aún está pisada”, recordó.

Aunque ahora hay mucho malestar por el clima, sobre todo de productores mixtos y tamberos, que no saben si siguen o se pasan a agricultura, la primera estimación en AFA Humboldt es que el cereal recuperaría las hectáreas perdidas el año pasado “o un poco más”. Según la asesora, “los pedidos son mayores, la gente se interioriza”.

Por calidad

Otro aspecto central para el trigo es la calidad a cosechar, ya que hay alternativas comerciales con nichos que pagan un plus por proteína y PH (peso hectolítrico). AFA, a su vez, cerró su circuito con un molino en San Martín de las Escobas, lo que permite comercializar trigo de alta calidad.

Además hay mercados demandantes de calidad. La cooperativa, por ejemplo, hace unos meses aprovechó una demanda de trigo con 13% de proteína y pudo conseguir un sobreprecio. “Y eso hoy lo podés sacar muy fácil”, dijo Weder.

Por ese motivo la cooperativa entregó a productores los resultados de calidad obtenidos en sus ensayos durante las últimas dos campañas para que elijan las variedades que genéticamente aportan calidad panadera. “Son los grupos I, pero algunos Grupos II que por la situación de la zona se comportan como I”, dijo la ingeniera.

Apremiados por los problemas comerciales, lo productores no aplicaron tecnología en los últimos años y las calidades fueron “patéticas”. Los mejores en 2015 estuvieron en 11% de proteína, a pesar de que el clima fue óptimo, con primavera fresca, sin lluvias en llenado de granos. “Así y todo los que obtuvieron calidad fueron los pocos que se animaron en agosto y septiembre, después del llenado de grano, a hacer una fertilización líquida”, explicó, y estimó que apenas un 10% de los productores aprovecharon estas condiciones, porque “nadie hizo nada”.

Como “calidad va en contra de rendimiento” (en volumen), Edit Weder indicó que se está tratando de cambiar la preferencia del productor por las toneladas “y para eso hay que mostrarselo en el bolsillo, de lo contrario no funciona”. Pero, además, aseguró que la calidad se ha vuelto una exigencia: “el mercado se está poniendo en función de la calidad; la gente que viene del exterior a comprar ya no quiere trigo cualquiera; no vas a tener forma de mechar en el mercado ese trigo de baja calidad panadera”.

Sobre el incremento del costo para hacer un trigo de calidad, la asesora insistió: “primero buscar la variedad y luego podés invertir 4/5qq en fertilizante y se paga de más”. Pero hay que buscar las alternativas genéticas, “porque por más que le pongas mucho fertilizantes a uno de baja calidad nunca vas a obtener calidad panadera”.

Los ganaderos deciden

Sobre las otras gramíneas, la ingeniera explicó que el maíz de primera comienza a ser una alternativa de producción. “Hasta ahora era siempre enfocado al alimento animal, como insumo del tambo o la ganadería, no se lo tenía en cuenta como un cereal”. Sin embargo “hoy, si se hace margen bruto, es más rentable que la soja; es muy tentador, alrededor de un tercio más, es mucho”. Eso va a incidir -sostuvo-, “se va a ir imponiendo”. No es el caso del sorgo, que además de tener menos salida, “como es más gauchito, se le dan los peores lotes; pero que sea elástico no significa que haya que castigarlo”.

Entre las estrategias posibles, agregó Weder, se cuentan hacer trigo-maíz de segunda o ir directo al de primera. “Todo dependerá de cómo evoluciona la parte ganadera”, advirtió. Por ejemplo, mencionó que se puede hacer una soja de tercera para pastoreo atrás de un maíz de primera; o trigo y maíz de segunda para luego ir a soja o maíz.

Por último, al analizar las condiciones climáticas para la campaña, indicó que se monitorearon los perfiles hídricos en distintos rastrojos. Y, antes de las últimas lluvias, los lotes que venían de maíz tenían 170mm de agua en el metro; los que venían de soja 130 mm y los que están con las soja “entregada” tenían 100. “Para largar el trigo no se puede tener menos de 120, así que hoy ya están seguros (los productores) de que la humedad está, sólo faltaría una lluvia en agosto para llenado de grano”.

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“El mercado se está poniendo en función de la calidad; la gente que viene del exterior a comprar ya no quiere trigo cualquiera; no vas a tener forma de mechar en el mercado ese trigo de baja calidad panadera”

Edit Weder

Ing. Agr. AFA Humboldt

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“En general se verifica que en años secos los rindes en monocultivo sufren grandes caídas, superiores 8/10 quintales por hectárea. En cambio el lote rotado mantiene los niveles de rendimiento, es mucho más estable”.

Guillermo Gerster

Ing. Agr. INTA Roldan

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