11 de abril de 2016 13:08 PM
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Dos tercios de la renta agrícola van a parar al bolsillo del Estado

Los pros de las nuevas políticas para el sector son notorias, pero hay señales de alerta, como los costos y los precios internacionales.

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) difundió el índice que elabora para medir la participación del Estado en la renta agrícola. Para marzo fue del 67,7%. O sea que, de cada 100 pesos generados por una hectárea agrícola en la Argentina, el Estado se queda con 67,7 pesos. Dos de cada tres pesos o dos tercios de la renta agrícola terminan en arcas públicas.

Que los cambios en la política económica y agropecuaria del nuevo gobierno generaron impactos positivos en la producción agrícola ya es vox populi . Se mejoró el tipo de cambio real y se eliminaron o redujeron derechos de exportación para los productos agropecuarios. Los retoques de las retenciones que pasaron del 35% al 30% para la soja, del 20% a 0% para el maíz y del 23% a 0% para el trigo; y la inmediata mejora de precios de esta medida subieron la renta del sector y redujeron la “mordida” del Estado, que pasó del 94,1% en septiembre a 66,3% en diciembre de 2015 y 67,7 ahora en marzo. Septiembre fue récord desde la largada de esta medición en 2007. Para diciembre de 2014, el índice marcó un 83,4%; para igual mes de 2013, un 73,6%, y de 2007, el 71,6%.

Ya lo dijo el IERAL en un estudio: “Tres decisiones de política económica del nuevo gobierno modificaron para bien la trayectoria del negocio en el actual ciclo 2015-2106: la liberación del mercado de cambios y suba del valor del dólar; la eliminación/reducción de impuestos a las exportaciones y la sustitución de los registros de exportación (ROE) por un esquema de declaraciones informativas”.

Según FADA, el nuevo índice del termómetro del campo indica “un buen estado de salud”, pero sigue con algunas alertas, como se ve en la ilustración: el resultado económico y el maíz en la zona verde; la participación del Estado en la renta, la soja y los costos, en la amarilla; y los precios internacionales y el trigo, en la zona roja. Un dato llamativo es que el rinde económico del maíz fue mejor que el de la soja. Otro dato es que sigue siendo alto, por más que haya bajado casi 30 puntos de un gobierno a otro.

Con este marco más favorable, las opiniones son casi coincidentes: todo está dado para llegar a una producción de 120 millones de toneladas de granos en la campaña 2016-2017 y de 145 millones en el 2024. Eso sí, especialistas de distintas vertientes ya aclararon que los beneficios no se verán del todo en el próximo ciclo agrícola 2015-2016 y, a nivel oficial, se calcula que la cosecha superará apenas los 100 millones de toneladas. “Hay una importante mejora de la rentabilidad agrícola bajo el nuevo escenario económico”, indicó el estudio de Juan Manuel Garzón y Francisco Bullano, del IERAL.

Por su parte, el economista de FADA, David Miazzo, recalcó que ”si bien el índice bajó, sigue siendo alto, pero las perspectivas son alentadoras y las nuevas medidas mejoraron varios aspectos. En términos de un termómetro, podríamos decir que el campo estaría en niveles de verde a amarillo”. El pilar de este optimismo es la rentabilidad de la producción agrícola y, en especial, la del maíz, pero las buenas noticias se ven opacadas por tres puntos: el 67,7% que aún marca un alto nivel de participación del Estado en la renta agrícola; los costos que están creciendo al 33,7%; y la soja, que lleva una importante baja de precios en los mercados internacionales. Con dos señales de alerta: los precios internacionales de los commodities agrícolas que llevan más del 40% de baja desde sus máximos de 2012, y el precio disponible del trigo.

“Algo muy distinto ocurrió con el maíz, que pasó de ser el “plomo” de la ecuación económica del campo a ser el cultivo que sostiene el margen hoy”, dijo Miazzo. Y esto aunque el maíz tiene costos de producción 60% mayores que los de la soja. “El rinde económico del maíz fue mejor que el de la soja ”, afirmó Miazzo. Esto provocará que crezca y mucho la siembra de este cultivo. En el caso de la soja, todavía está alcanzada por un 30% de los derechos de exportación y es la que más ha sufrido la caída de precios. Esto hace que además de ser menos rentable que el maíz, la participación del Estado en la renta de la soja alcance el 72,8%. El trigo, pese a verse beneficiado por las políticas favorables al sector, anda de capa caída: cotiza al 73% de su precio internacional de referencia, cuando en un mercado normal debería encaminarse hacia el 96%.

Algo que sigue jugando en contra es que se descartan mejoras en los precios de los commodities en el corto plazo (salvo si fracasa alguna cosecha). Todos coinciden en que habrá que bajar costos y ser más eficientes. “Las condiciones para seguir creciendo están dadas y el potencial es gigantesco. Proyecciones del USDA avizoran que América del Sur reunirá el 51% del mercado mundial de exportación de granos gruesos y del complejo soja hacia el 2024, con un rol significativo de la Argentina”, manifestó Guillermo Rossi, actual vice del Senasa. Hoy es del 45%. No será posible sin producción rentable ni competitividad exportadora.

Como sea, ahora las condiciones están dadas. “A las claras, la cadena agroindustrial es uno de los sectores más beneficiados por las nuevas medidas económicas mientras que, en términos relativos, productos como el maíz, el girasol y el trigo han ganado mucho más que la soja”, subrayan Emilce Terre y Sofía Corina, analistas de la Bolsa de Rosario.

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