11 de abril de 2016 18:30 PM
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Los planes del Gobierno para la ganadería

Avanzar en el acceso a mercados, desarrollar herramientas financieras para facilitar la recría y combatir la evasión son algunos de los puntos agendados para el crecimiento del sector. Rodrigo Troncoso contó a Valor Carne las metas de su gestión al frente de la subsecretaría del área.

Luego del cambio en las políticas macroenómicas y sectoriales implementadas apenas asumido, el Gobierno trabaja en el diseño de estrategias para el desarrollo de la cadena de ganados y carnes.

 

“Las decisiones más importantes que había que tomar se tomaron en los primeros días: bajar las retenciones, liberar las exportaciones y unificar el tipo de cambio. A partir de ahí, quedó despejado el horizonte de mediano y largo plazo y los productores pueden ponerse a hacer lo que saben: producir”, dijo a Valor Carne el Subsecretario de Ganadería de la Nación, Rodrigo Troncoso.

 

El próximo paso será impulsar la terminación de animales más pesados para mejorar la productividad del rodeo nacional. En ese sentido, el funcionario piensa que “el primer incentivo es el propio mercado ya que la exportación en algún momento empezará a traccionar por ese tipo de materia prima”. Además, planteó que “en este nuevo esquema de precios relativos de invernada, gordo y maíz, el ternero liviano ya no es para cualquiera. Ahora, recríar es fundamental”.

 

Para ello, desde la Subsecretaría buscan desarrollar herramientas financieras para que el ganadero realmente pueda hacer ese esfuerzo de seis o siete meses.

 

“Más allá de lo que podemos dar a tasa subsidiada, lo que nos desvela es que la Argentina cuenta con 50 millones de cabezas, que a un promedio de U$S 700 significa un capital de  U$S 35.000 millones. Esta cifra es mayor que las reservas del Banco Central, pero la hacienda no es sujeto de crédito, ya que no se toma como garantía”, sostuvo Troncoso.

 

La premisa es que el financiamiento no encarezca por demás la operatoria y para ello  debería superar al mecanismo del warrant utilizado para el comercio de granos. “Tenemos que ver qué herramienta encontramos o implementar alguna, pero que sea barata. Si poner el capital en garantía me significan 6 ó 7 puntos más de tasa de interés, no sirve”, subrayó.

 

 

 

Exportación & desarrollo

Otro objetivo de la Subsecretaria es avanzar en la apertura internacional. “Cada mercado que abramos es una oportunidad. Claramente, no tenemos materia prima para abastecer todo. La idea es que la industria exportadora pueda colocar cada corte en el destino que más paga, para integrar mejor la res y trasladar beneficios a los productores”, explicó Trocoso.

 

También planteó la importancia de diversificar mercados “que ayuden a generar crecimiento en todas las regiones productivas, aprovechando las capacidades de cada una”. Como ejemplo, citó la emblemática cuota Hilton y la nueva 481.“La Hilton era un cupo de 1978 pensado para la Pampa Húmeda porque entonces el Norte no podía producir un animal terminado a pasto, no había forrajes de calidad. Cuando se logró la cuota de feedlot 481, el Norte, que hace varios años desarrolló su ganadería, pudo tener una pata en la exportación que antes ni podía pensarla”, razonó.

 

La idea de Troncoso, es que la Argentina sea “el supermercado de las carnes, generando diferentes tipos de productos. Ahí está el secreto del crecimiento del país”, enfatizó. Y agregó que “ya con el hecho de poder usar grano, pasto con suplementación, o solo pasto, tenés tres modelos diferentes y hay mercados para cada uno”.

 

Sin embargo, prosiguió “hay regiones en las que se ha invertido un montón en forrajes y otras en las que esto no ocurrió. Como Estado podemos conversar con las empresas y conseguir fondos para desarrollarlas. En el Norte la diferencia se hizo con pasturas adaptadas a la zona y razas sintéticas. Esquemas de ese tipo hay que replicarlos en todos lados”, resaltó.

 

 

 

Aprender en la crisis

Uno de los primeros obstáculos que tuvo que enfrentar el Gobierno, fue la suba del precio de la carne al público y la consiguiente repercusión mediática. “Sabíamos que iba a aumentar lo que aumentó”, admite. En tal sentido, considera que luego de las primeras medidas se unieron “el retraso que la ganadería tenía en todo sentido y el efecto de la estacionalidad”.

 

Además, dijo que se prevén “cuatro años de stock reducido, aunque en recuperación”, que redundarán en “una reducción de la oferta de carne durante ese período”. Por eso, “la visión del Gobierno es seguir de cerca el nivel de consumo total de proteínas animales”.

 

Así, en Agroindustria planean monitorear una “canasta de proteínas” integrada por carne vacuna, aviar, porcina, ovina y pescado. “El argentino tiene que tener estos productos a distintos valores. En algún momento, va a aumentar la disponibilidad de uno por sobre otro, según la estacionalidad y la oferta y demanda mundial. Eso nos va a dar más estabilidad para poder sostener el desarrollo de todos los rubros”, aseguró.

 

Al respecto, destacó que “lo más importante es que hoy los sectores están sentados en la misma mesa y dispuestos a trabajar en forma conjunta, algo que hace seis o siete años no ocurría”.

 

 

 

Mirada regional

En medio de la crisis, distintos funcionarios, incluído el ministro Ricardo Buryaile, hablaron de importar carne de Uruguay para estabilizar la oferta. Ahora, Troncoso aclara que esa medida no tuvo que ver con una situación coyuntural. “El mercado uruguayo no puede satisfacer la demanda argentina. Su faena anual equivale a un mes y medio de la nuestra. La decisión  se tomó en base a la política de apertura comercial de la Argentina”, argumentó. En ese sentido, Uruguay tiene trayectoria ganadera, estatus sanitario y tipo de hacienda similares, lo que facilita los negocios.

 

“Nos parece interesante que si hay productores a los que les sirve comprar terneros para engordar acá, los traigan. Y si a los uruguayos les conviene adquirir genética argentina en pie y les podemos mandar vaquillonas de calidad, también lo hagan”, aseguró.

 

 

 

Hacia una cadena ordenada

Una de las históricas asignaturas pendientes de la cadena cárnica es el doble estándar impositivo y sanitario, la informalidad y la comercialización de la media res, puntos sobre los que Troncoso promete avanzar.

 

“El ordenamiento de la cadena industrial es uno de los objetivos que tenemos. Hay una gran descompetitividad y cada paso que demos, aunque sea lento, tiene que ser un avance en esa línea”, enfatizó.  Para ello hay que “lograr el consenso de los diferentes eslabones sobre distintos aspectos”, puntualizó.

 

Al respecto, el funcionario anticipó que “la discusión sobre el comercio de la media res o por cortes, vendrá después. Lo principal es resolver el tema de la evasión para que valga la pena ser eficientes en el campo, salir a negociar internacionalmente e invertir sabiendo que todos estamos en igualdad de condiciones a la hora de competir”.

Por Marcos Lopez Arriazu

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