13 de abril de 2016 10:53 AM
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3 pruebas para evitar compactación del suelo donde crece pasto para vacas

Ningún suelo puede huirle a la compactación, especialmente cuando atraviesan periodos de sequía. Sin embargo, existen estrategias para ayudar a la tierra en la absorción de nutrientes que recibe del agua y los fertilizantes.
Mario Noreña, experto en forrajes y docente en el área de manejo de praderas en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, comenzó por aclarar que “siempre se generará compactación en el suelo” y en la ganadería, el pisoteo de los animales contribuye con esta, ante lo cual los productores deben estar más prestos a conservar praderas de alta calidad.
El experto dijo que el ingreso de maquinaria a los cultivos de forrajes es la alternativa que contribuye a conservar suelos más fructíferos, pero esta no se puede introducir a la finca sin un fin específico.
Antes de ingresar equipos de labranza, el ganadero puede recurrir, anotó Noreña, a realizar 3 pruebas para evitar o controlar la compactación de los suelos.
La prueba de compactación se hace con un penetrómetro que mide en unidades de PSI. Si los resultados muestran que el suelo está entre 0 y 200 PSI el nivel de solidez de la tierra es estable; entre 200 y 300 PSI es leve y por encima de los 300 PSI es alto.
“La prueba se debe hacer para saber cómo está el suelo. Si los PSI son mayores de 300 está compactado y se debe interrumpir el suelo con equipos de labranza como cincel o cuchilla lineal”, detalló el experto en suelos y forrajes.
La Densidad Aparente del suelo es otra prueba que se hace para determinar el grado de compactación y si conviene o no sembrar leguminosas, material vegetal con sistemas radiculares más profundos, o gramíneas que poseen raíces más fibrosas.
En regiones del Caribe la Densidad Aparente es cercana a 1 y en climas fríos más baja. Si se incrementa mucho se corrige mediante la roturación vertical en el suelo y si no se puede mecanizar se incluyen leguminosas”, aportó Nariño.
La mayor desventaja de la compactación del suelo es el impedimento de la filtración del agua. La tercera prueba consiste entonces en hacer una muestra de infiltración con la que se determina hasta qué capa de la tierra se mueve el líquido y a qué velocidad.
Si el agua no entra al suelo y al horizonte de las raíces de la planta, la absorción de nutrientes será baja y si estos no se mueven por el pasto no se desarrollará bien”, manifestó el docente de la Universidad de Nacional del Colombia.
De igual forma, Sergio Mejía, ingeniero agrónomo, con doctorado en ciencias agrarias e investigador en la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, indicó que los suelos compactados poseen menos nutrientes y los forrajes que crecen allí no reciben todos los nutrientes del agua porque el líquido no llega a las raíces al permanecer solo en la superficie.
“Las pasturas se degradan por la compactación”, resumió Mejía.
Ricardo Antonio Ramírez, ingeniero agrónomo y profesional de Gestión de Proyectos Estratégicos del Fondo Nacional del Ganado, FNG, manifestó que una labor obligatoria en todo predio ganadero es evaluar el estado del suelo para conocer sus nutrientes y el nivel de compactación de sus capas.
Mario Noreña concluyó que hay otras pruebas con las que se puede determinar el estado de compactación del suelo donde crecen forrajes para el consumo del ganado, pero las 3 mencionadas ayudarán al ganadero a direccionar el uso de su predio de forma eficiente
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