9 de agosto de 2011 14:40 PM
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El riesgo de los rechazos a las exportaciones

CHILE : Uvas, manzanas y vinos son los productos que más inquietan. Para prevenir, el llamado es a cuantificar y transparentar los datos.

E l 9 de mayo del año 2007, un envío de uva de mesa a Suecia registró residuos del insecticida metomilo hasta 45 veces superiores respecto de los límites máximos de residuos (LMRs). Lo autorizado son 0,05 mg/kg, pero los fiscalizadores encontraron 0,71 mg/kg.Ese mismo año, el 21 de junio, en el vino tinto Merlot Antares que llega a Holanda, se encontraron residuos del insecticida carbaryl, que superaba 28 veces la norma de LMRs. Algunas muestras arrojaron 1,4 mg/kg, cuando lo aceptado son 0,05 mg/kg."En la uva exportada a la UE se han detectado hasta 12 residuos distintos en un mismo producto. Eso es preocupante", señala Roberto González, experto en plaguicidas de la Universidad de Chile.Según un informe publicado el año pasado por la Autoridad de Inocuidad Alimentaria de la UE, de un total de 20 países que presentaron notificaciones, Chile ocupó el lugar número 12 (en orden de mayor a menor número de notificaciones), por residuos en peras, uvas y manzanas.Lo grave de que estas situaciones se repitan, es que pueden implicar riesgos para las exportaciones nacionales a nivel económico.Si bien hasta ahora la fruta chilena goza de prestigio de inocua y de calidad, con los continuos rechazos se arriesga a perder ese estatus. Y los culpables son en general los mismos agricultores, por descuidos a nivel productivo.Aunque cada vez las fiscalizaciones son mayores, lo concreto es que los rechazos que se siguen produciendo reflejan que los mecanismos internos de control de residuos, son insuficientes.¿qué los provoca?Detrás de ellos hay, básicamente, tres causas. Primero, se pueden dar por la presencia de anomalías físicas, ya sea en un contenedor, una etiqueta o en la condición de la fruta. Segundo, porque el producto contenga exceso de plaguicidas. Y tercero por la presencia de plagas cuarentenarias en la fruta.Los dos últimos son los que causan mayor preocupación a la industria, por el impacto a nivel de inocuidad.Pese a que los productos son sometidos a distintas fiscalizaciones, ya sea el SAG en Chile, el USDA que controla en los puertos de salida los envíos de frutas que van a Estados Unidos, los distintos puertos, o una institución de control sanitario en los mercados de destino -como la FDA y el Servicio de Márketing Agrícola del USDA, en Estados Unidos; o la Comisión de Protección de la Salud del Consumidor y el registro de residuos de la Comunidad en la UE-, los que evitan el riesgo de sorpresas en las llegadas, estos se siguen repitiendo.Frutas al destapeActualmente no existen registros históricos ciento por ciento confiables, de los rechazos en cada mercado de destino. Esto, porque la información que se recaba y entrega no sólo depende del país de destino. Cada puerto, cada aeropuerto, e incluso cada cliente, registra y hace los reclamos a su intermediario, generalmente al exportador en Chile. La mayor parte de los datos que llegan -cuando llegan- son captados por instituciones como el Ministerio de Relaciones Exteriores, por ProChile o por el SAG, pero no existe una sistematización de la información. Según datos proporcionados por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, las frutas que tienen mayores problemas de residuos son la uva de mesa y las manzanas que llegan a la Comunidad Europea y a nivel de retail. Eso se explica tanto por los LMRs que impone la zona euro, en general más restrictivos.Un caso emblemático de la uva de mesa se dio el 2007 en un análisis de la fruta exportada a Holanda. En la muestra se encontraron 55 veces más residuos del fungicida captan que lo autorizado a nivel legal. Más recientemente, el año pasado, según reportes del SAG, un lote de uvas que iba camino al Reino Unido fue parado en seco por exceso de imidacloriprid. Algo similar ocurrió con dos envíos de manzanas destinados a Grecia y al Reino Unido, que fueron objetados por residuos de morfolina, sustancia no permitida, pero que los productores usan para dar brillo a la fruta.Los insectos son otro tema. En la temporada 2008-2009, 1.667.660 cajas fueron rechazadas por el SAG -antes de llegar a los puertos de salida- por la detección de estados ninfales y huevos de chanchitos blancos. Uvas, manzanas y peras fueron las especies con más problemas.Algo similar sufrieron ciruelas frescas y deshidratadas contaminadas con tebucanazole y ácaros, y pasas con restos de plástico, destinadas a la UE, el año pasado.El pero de los vinosPero no sólo la fruta se ha sacado mala nota. También hay reportes de excesos en vinos.Al contrario de la fruta, cuyas revisiones -pese al desorden que hay en la información- son anuales y sistemáticas, en el tema de los vinos, los muestreos son más costosos y por tanto más esporádicos.En uno de los últimos análisis, Message in a Bottle, realizado por la UE en julio de 2009, en todas las muestras analizadas de Chile se encontraron de dos a cuatro residuos distintos.
Y lo ocurrido sería más bien la regla y no la excepción.El exceso de SO2 en vino enviado a China, o la presencia de un sulfito no declarado en un vino "orgánico" que iba al Reino Unido, son otros hallazgos que duelen al sector exportador. "Los rechazos en vinos se han dado hasta por encontrar cobre en el agua", revela González.Avances en el controlSegún cifras del Ministerio de Salud de EE.UU., por alimentos contaminados, al año mueren tres mil personas y 128 mil son hospitalizadas. Ese dato fue uno de los que impulsaron que, a fines del año pasado, la FDA modernizara la ley de seguridad alimentaria, algo  que también ha impulsado la UE, estableciendo más exigencias.La mayor rigidez podría complicar a Chile, que hasta ahora goza de cierto prestigio y confianza en mercados del mundo… pero, ¿hasta qué punto?Un programa de TV emitido el 2008 en Corea fue crítico sobre el exceso de pesticidas como thionex y metamidofos utilizados para producir uva en Chile. Por situaciones como esa, más que nunca los exportadores tienen que poner ojo.Actualmente, los mecanismos de control del SAG, en casos de detectar residuos, informa a los involucrados; investiga el origen de la transgresión; solicita acciones correctivas; hace un seguimiento, y elabora un informe. Pero las medidas son, a juicio de algunos expertos, insuficientes.Fortalecer la capacitación, sería el primer consejo."Si aplican el producto 25 días antes, éste no va a llegar con residuos sobre la tolerancia. Los productores tienen que tomar conciencia. Eso está expuesto en la agenda de pesticidas", sostiene González.Cuantificar formalmente los reportes que llegan desde todas partes y transparentar los datos, sería otro de los consejos.Actualmente, el seguimiento que hacen instituciones como la facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, o el mismo SAG, son referencias representativas de una realidad que, si se hilara más fino, podría ser aun más inquietante."Se debe avanzar en el desarrollo de nuevos ensayos supervisados, avanzar en las ampliaciones de uso de formulaciones comerciales, conciliar las exigencias de cumplimiento de programas de las grandes cadenas de supermercados con las normas  oficiales (que a veces divergen entre sí), y avanzar en la implementación de un sistema de inocuidad nacional", remata Ronald Bown, presidente de los exportadores. Avances positivos"Este año, de un total de 221 notificaciones en frutas frescas provenientes de distintos orígenes, sólo una está asociada a frutas chilenas, por morfolina en manzanas. Por su parte la FDA de EE.UU. informó que este año, de un total de 75 detecciones de diferentes países, sólo una, un fungicida en peras, viene de Chile. Nuestro país mantiene un excelente nivel fitosanitario, reconocido a nivel internacional y que nos ha permitido comercializar más de 65 productos hortofrutícolas frescos en todos los continentes, en más de 70 mercados en el mundo y con un volumen de más de 267 millones de cajas (frutas y hortalizas) en la reciente temporada (Sept. 2010/Julio 2011)", sostiene Ronald Bown.Rol de agregados"El número de rechazos ha ido disminuyendo. En lo que va del año los casos se han debido principalmente a la detección de productos mal etiquetados o en mal estado. Enfrentando esto sin duda que disminuirían los casos", indica Joaquín Tagle, agregado agrícola de Chile en Washington.

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