24 de abril de 2016 11:34 AM
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Cultivos ecológicos en el norte de Alemania: casos de éxito

Agronews viaja hasta la región de Schleswig-Holstein, al norte de Alemania, para conocer dos ejemplos de explotaciones dedicadas en exclusiva a la producción ecológica, cuya demanda no para de crecer en el país germano.

Al norte de Alemania, y haciendo frontera con la vecina Dinamarca, se encuentra uno de los 16 Estados Federados de Alemania: Schleswig-Holstein, una llanura suavemente ondulada e inclinada hacia el oeste en dirección al Mar del Norte. Al otro lado, al este, es el Mar Báltico quien delimita esta región.

Con apenas 2,82 millones de habitantes y un clima húmedo y ventoso durante todo el año, la agricultura es uno de los pilares básicos de la economía de la zona. El otro, lo es el turismo gracias a los maravillosos paisajes y parques naturales con los que cuenta.

Rodeada de decenas de modernos aerogeneradores (la energía eólica cubre aproximadamente una cuarta parte del consumo neto de electricidad en este estado), se asienta Westhof-BIO, la primera parada de nuestro viaje, en la costa oeste. Esta explotación, que cuenta actualmente con cerca de 1000ha, pertenece desde los años 70 a la familia Carstens quienes en 1989 decidieron dar un giro radical para pasarse a la producción de todo tipo de frutas y hortalizas 100% ecológicas.

En 2011, construyeron el que hoy en día es uno de los invernaderos más modernos y grandes de toda Alemania: cuenta con 4ha de superficie, 7 metros de alto, luces LED y está construido con unos paneles de vidrio especial que dejan pasar el 96% de luz natural y permiten un aumento del rendimiento en torno al 1% de los cultivos. Hasta el año pasado, este invernadero albergaba 70.000 plantas de tomates de 16m de largo y que producían aproximadamente 13kg de tomates cada una. Debido a una dura plaga en 2015, la producción de este año será exclusivamente de pimientos y pepinos.

En total, ahorramos hasta un 50% más de energía en comparación a otros invernaderos convencionales – Rainer Carstens, propietario de Westhof-BIO

Este invernadero fue construido al detalle: además de un sistema de ventilación para eliminar el exceso de humedad, el techo cuenta con otro sistema de recolección de agua de lluvia que almacenamos y utilizamos para regar las plantas”, nos explica Rainer Carstens, propietario actual de toda la explotación.

 

La clave del negocio, según indica Carstens, es completar tanto el ciclo natural como el empresarial. De este modo, a parte de la producción ecológica en exterior y en el invernadero, Westhof-BIO cuenta con 3 empresas más: una dedicada a la congelación de verduras y hortalizas (BIOfrost), otra que comercializa la producción (BIOhandel), y una planta de biogás (BIOenergie) que suple de energía al invernadero y produce abono ecológico que utilizan en los campos e invernadero para aumentar los beneficios.

 

 

Su modelo de trabajo y producción sostenibles ha atraído en los últimos años las inversiones de vecinos hacia este proyecto, unos 3 millones de euros. “Nuestro objetivo es seguir creciendo: la demanda de productos ecológicos no ha dejado de crecer y ahora mismo la producción en Alemania es insuficiente”, concluye Rainer Carstens.

 

Gut Rosenkrantz es otra explotación modelo en lo que a productos ecológicos se refiere. Muy próxima a Kiel, la capital de la región de Schleswig-Holstein situada en la costa del Mar Báltico, se encuentra la finca “Rosenkratz” cuyo origen se remonta hasta el siglo XIII.

De las 510ha propiedad de la familia Von Münchhausen, 480ha se dedican actualmente a cultivos agrícolas. Sus principales actividades incluyen por un lado el cultivo de granos y semillas y, por otro lado, el procesamiento de productos de panadería, fertilizantes y piensos. Todos ellos 100% ecológicos y garantizados con los certificados “Bioland” o “Naturland”.

Utilizamos tecnología americana tanto para la siembra como para moler el cereal. El coste es el mismo que el de una explotación tradicional (no ecológica) puesto que contamos tanto con cultivos de invierno como de verano – Ernst Friedemman Von Münchhausen, gerente de Gut Rosenkrantz

Entre los diferentes tipos de cereal que se cultivan en la finca Rosenkrantz destacan la espelta, la avena o la cebada de cerveza para el consumo humano, y las habas para la alimentación del ganado. Durante la visita a los terrenos nos acompaña Ernst-Friedemman Von Münchhausen, actual gerente de la finca, quien nos explica que gracias a recientes inversiones destinadas a un nuevo laboratorio y a la mejora de las instalaciones para la molienda de cultivos, la productividad de la explotación asciende a las 10 toneladas por hectárea. Los ingresos anuales gracias a este tipo de cultivos ascienden al millón de euros.

 

Sin embargo, el negocio en torno a la venta de grano ecológico a empresas especializadas en la producción de productos horneados es el que mayor beneficios reporta cada año: 40 millones de euros. Esta empresa adjunta cuenta con unas instalaciones de almacenamiento con una capacidad de 3500 toneladas y exporta sus productos a 700 panaderías de toda Europa. El entramado empresarial de esta explotación cuenta con una tercera empresa, “Gut Rosenkratnz Bio Futter”, dedicada a la distribución de piensos compuestos ecológicos y que alcanza los 12 millones de euros anuales de beneficios.

 

Ernst-Friedemman Von Münchhausen es consciente de la importancia de la colaboración entre productores para conseguir infraestructuras que abaraten los costes en la producción ecológica. “Ayer mismo creamos otra cooperativa con otras tres familias de la zona para unir esfuerzos. Hay tal demanda de productos ecológicos y de cercanía que actualmente no podemos suplirla solos”, finaliza el gerente de la finca Gut Rosenkrantz.

Sin duda, la tendencia al alza de la conversión de cultivos tradicionales a ecológicos es ya un hecho en muchos países de Europa. Como hemos podido comprobar in situ, la especialización y una concepción empresarial de las explotaciones son claves del éxito para este nuevo modelo de producción.

 

*** Las visitas a estas explotaciones se realizaron del 18 al 20 de abril dentro de un viaje organizado por la Plataforma Europea de Periodistas Agroalimentarios (AG-Press) perteneciente a la Dirección General de Agricultura de la Unión Europea.

 

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