24 de abril de 2016 20:21 PM
Imprimir

MALEZAS : CONSENSOS DESDE INTA OLIVEROS

En la segunda Jornada Nacional de Malezas los especialistas coincidieron en la necesidad de retomar la proactividad para prevenir problemas. Rotación agrícola, cultivos de cobertura, manejo agronómico, y el uso responsable de los agroquímicos como las armas para combatir a las malezas, el resultante de no haber trabajado durante años de esta manera.

Más de 2.000 asistentes al evento confirmaron la gran preocupación en el sector por el tema malezas. Además, el evento contó con un fuerte perfil político, ya que estuvieron presentes el ministro de Agroindustria, el gobernador de Santa Fe y el presidente del INTA, Ricardo Buryaile, Miguel Lifschitz y Amadeo Nicora, respectivamente. Además, sirvió de marco para firmar un convenio que declaró zona de emergencia y desastre a la provincia.

“Creo firmemente que la era del conocimiento es la que nos permitirá desarrollar todo el potencial que tiene la Argentina”, aseguró el ministro Buryaile,y en este sentido destacó la importancia del encuentro por haber sido “pensado e ideado como un aporte desde el gobierno a la capacitación y al conocimiento”. Por su parte, Amadeo Nicora ponderó la articulación con otras instituciones públicas y privadas para trabajar en soluciones complejas e interdisciplinarias”. En referencia a las malezas en particular, el presidente del INTA aseguró que esta problemática debe encararse haciendo hincapié en el conocimiento y en el manejo de los cultivos”. En este sentido, ponderó el rol del INTA por sus “capacidades instaladas en diferentes zonas del país que permiten abordar diversas problemáticas con estrategias adaptadas a las dificultades singulares de cada región”.

Malezas que van y vienen

El especialista de AAPRESID, Martín Marzetti, hizo hincapié en que en las jornadas, la entidad muestra los mapas recientemente confeccionados, los que reflejan el crecimiento de algunas malezas. “Mapeamos 24 especies a nivel nacional y esto nos permite comparar la situación con la de 2013”, le explicó a Campolitoral.

El panel de la entidad reflejó en las jornadas el trabajo de monitoreo de la Red de Conocimiento de Malezas Resistentes (REM). “Las nuevas tecnologías siempre son bienvenidas, pero no con la esperanza de que logren una solución definitiva, ya que las mismas no deben ser excusa para seguir haciendo algunos desastres que se hacían en el manejo”, disparó Marzetti. Según el especialista, las mismas son una herramienta más que hay que enfocar dentro del sistema de rotación “que no podemos dejar de hacer”, junto con un monitoreo permanente, con un uso responsable de herbicidas, con conocimiento. Las nuevas tecnologías deben sumarse a eso, no reemplazarlo. La idea de AAPRESID es que el productor “no haga la plancha” esperando un par de años más a que llegue una nueva biotecnología que reemplace el manejo, “porque ese sería el peor de los mundos”, según el técnico.

Desde la Red REM, en base al monitoreo realizado en malezas resistentes y tolerantes (en esas 24 especies a nivel nacional), AAPRESID observa que cada maleza merece una explicación particular. “Algunas crecieron poco y otras crecieron mucho, como el yuyo colorado, el cloris, el sorgo de alepo. Vemos que las del sur suben al norte y las del norte se desplazan al sur, las más invernales en Buenos Aires y las de verano en el centro norte”, sostuvo en referencia a un crecimiento que no se detiene en la superficie de casi todas las especies mapeadas.

Consultado sobre el impacto de los excesos hídricos, sostuvo que se van a diseminar semillas de malezas para la campaña que viene. “Los lotes bien manejados que tenían dos o tres especies, el año que viene tendrán 3 o 4. Esto ya pasó en lugares que se inundaron el año pasado, eso es imparable, no obstante no hay que bajar los brazos, porque aquel productor que tiene un sistema bien manejado tiene muchas más herramientas para resolver esta situación frente al que viene con un monocultivo en el lote”. Marzetti enfatizó que la rotación de cultivos y fecha de siembra son señales positivas que las malezas interpretan como algo diferente y por eso una perspectiva de mayor rotación ya es “una ventaja enorme”.

Cultivos de invierno

Pablo Ponzio, asesor sobre 5.000 hectáreas alrededor de El Trébol, recomienda a los productores con problemas de malezas el uso de cultivos de invierno, como el trigo o la cebada para impedir el desarrollo de los “yuyos”. “Sabemos que haciendo buenos cultivos de invierno compiten muy bien por la luz y no permiten la germinación de las malezas”. Es una de las claves. Sobre todo por la resistencia de especies como Amaranthus y Rama Negra, especies que acechan. “Ya se está viendo nacimiento de Rama Negra, peludilla, hortiga, y con estos cultivos de cobertura vamos a evitar futuros nacimientos de malezas resistentes”, manifestó.

El año húmedo también es un desafío. “Hay lotes en los que ya se levantó la soja de primera que son una alfombra de lo que es hortiga mansa, rama negra, peludilla, que esta emergiendo ahora, porque no se pudo entrar a tiempo a hacer el barbecho de preemergente y están tapizados con malezas”, opinó.

Malezas, conflictos y oportunidades

El especialista en legumbres Gabriel Prieto, destacó que “si bien estamos a 3 meses de la siembra, esperamos que se normalicen las condiciones de piso”. Sostuvo que para evitar las malezas es importante tener los lotes con algún cultivo de cobertura o un cultivo de producción, algo fundamental para arrancar la parte más rentable del año como lo es la cosecha gruesa. En el año de las legumbres, destacó el potencial de las arvejas argentinas, calificándolo de “excepcional”, siempre y cuando el clima acompañe, tal como lo hizo en octubre pasado, con rindes de 6.500 kg. en algunos lotes, y promedios de 4.000 kilos. “El calentamiento global no nos ayuda”, se lamentó. Pero destacó un escenario mundial con una gran demanda de legumbres por parte de India China y Bangladesh, y Argentina no está exento de disputar ese partido. “De hecho, la demanda por arveja no cae. Uno percibe eso, tenemos mejor genética”, se entusiasmó.

A su turno, el Ing. Luis Carrancio se explayó sobre el rol de las malezas en el conflicto rural-urbano, y analizó la ordenanza de Arequito, que marcó un hito para empezar a solucionar este conflicto. “La misma impuso restricciones de trabajo y ha logrado un impacto positivo”, sostuvo. La norma no impone zonas buffer, por lo tanto no tiene un lugar donde no se puede aplicar nada, y 1000 metros con productos de banda verde y 3000 metros de aplicación aérea. “Pero lo más importante es hacer aplicaciones sólo si son necesarias, y que las mismas se hagan con una tecnología y un ambiente que garanticen la menor deriva posible”, manifestó. Para ello la norma obliga a designar a un Ingeniero Agrónomo como veedor, que labra un acta donde deja constancia del producto, la pastilla, la presión, la dosis, el viento, la humedad, la temperatura y los datos generales en los que se también hace garante que el producto no llegue al pueblo.

“Es la aplicación del conocimiento científico a una norma, y como resultado, en los últimos 6 años no hubo más intoxicados en ningún efector público ni privado. De 55 denuncias se pasó a una el primer año, al que se multó y procesó penalmente”. Carrancio aclara que tampoco disminuyó la producción, y que incluso “hay armonía en el pueblo”. Claro que la norma es impulsada desde INTA como un modelo que dio resultado, no se puede aplicara como una receta única, ya que los consensos deben surgir de cada pueblo y sus representantes.

Respecto de las malezas y el modelo agrícola actual, Carrancio es contundente. “20 años atrás, cuando empezaba la soja transgénica ya se hablaba que esto iba a suceder con las malezas. El problema es porqué la institución del Estado que lo advirtió no fue escuchada. Esa actitud de no escuchar guía al sistema agrícola actual, que debe ser replanteado y el mea culpa también nos incluye. Ahora nos está pasando lo mismo, hablamos de rotación, cultivos de cobertura, pérdidas de MO en los suelos y costos ocultos, y no somos escuchados, puede ser un problema de comunicación, pero necesitamos generar espacios de replanteo y discusión del modelo agrícola actual. Reflexionemos”, sugirió.

Corto y largo plazo

Marcelo De la Vega, profesor de terapéutica de la Facultad de Agronomía en la Universidad de Tucumán, especialista en malezas y Manejo Integrado de Plagas, le trazó un claro diagnóstico a Campolitoral. “Habrá problemas generados de distintas formas”, sostuvo. Problemas a corto plazo (dentro de un año); mientras que también hay cambios en las comunidades de maleza coniza en la zona núcleo: germinan en otoño y llegan a primavera como mata y no se puede controlar. “Los campos se llenaron” y fue imposible de controlar.

Además, advierte la llegada de problemas a largo plazo, con el cambio de comunidades por el uso de glifosato, que no controla comelina o borreria, “las que se fueron corriendo desde el alambrado hasta el lote”. Otro problema es la resistencia que generó el uso de herbicidas que hizo una presión de selección muy grande “que eliminó los genes de susceptibilidad y quedaron los de resistencia, que en la variabilidad genética siempre existen”.

Para De la Vega, el principal problema son las gramíneas, que se adaptan mucho a la Siembra Directa y peor si es perenne por el órgano subterráneo que subsiste al no roturar. Para colmo, aparece el Amaranthus Palmeri, “que se está diseminando por todo el país”.

También aclara que se puede tener una herramienta muy buena, pero si no se sabe usar es un fracaso. “El tratamiento más caro es el que no funciona”, sentencia.

También explica que las condiciones ambientales son muy importantes para la eficiencia, y las mismas varían mucho según las zonas. “Si tengo que aplicar un residual en el suelo, las dosis no pueden ser iguales en Entre Ríos con alta carga de arcilla o en la Pampa Húmeda con mucha materia orgánica”. Por lo tanto, no hay una sola dosis. Se tiene que adecuar al ambiente. Por ejemplo, según humedad y el coadyuvante a utilizar. “Yo creo que todo va a depender de la mano del técnico y la maleza nos hará revalorizar el trabajo del Ingeniero Agrónomo”, opina.

Según el tucumano, mucha gente cree que conocimiento es información, sin embargo los datos están al alcance. Pero saber es “poder tomar acciones en un campo de incertidumbre, que eso es el agroecosistema”

Otro ejemplo: un aplicador pulveriza la misma dosis al otro día de una lluvia que a cinco o diez, cuando la planta ya es distinta.

Respecto del Manejo Integrado de Malezas, opinó que “no hay que ser tan extremistas de no pasar nunca más una rastra”. No es que haya que volver a la labranza convencional, pero si hay que enfrentarse a una maleza perenne con un herbicida de contacto siempre quedará el propágulo vetegetativo (corona, rizoma, bulbo, estolones) y luego de una roturación sí hacer pre emergente. O una combinación de cultivo de cobertura, que retrasa la emergencia porque el suelo estará más frío y sombreado. “No podemos seguir aumentando indefinidamente los números porque se torna inviable”. Ahora hay que bajar los costos, manejando mejor las malezas.

Esto también implicará una menor presión de selección para evitar nuevas resistencias. La rotación de cultivos es clave: en el norte hacer maíz era inviable, los productores preferían hacer 9 aplicaciones de insecticidas. “La sociedad tiene que entender, tenemos poca capacidad de lobby” para transmitir la situación que atravesaba, por ejemplo, el maíz que valía $ 900 la tonelada y pagaba 650 de flete hasta el puerto.

Finalmente, destacó que las nuevas amenazas pasan por el amaranthus, sobre todo en momentos de pre y post emergencia. “Entonces si no hacemos mezcla de herbicidas ¿no podrá aparecer un amaranthus resistente? En EE.UU. ya existe”, aclaró. Y recomendó tener presente la gran variabilidad genética de las plantas “que lo único que tienen que esperar es que nosotros eliminemos toda la susceptibilidad del sistema para mostrarse”.

5CARITA1_DSCN2738.jpg

“Las nuevas tecnologías son una herramienta más que hay que enfocar dentro del sistema de rotación que no podemos dejar de hacer, junto con un monitoreo permanente, con un uso responsable de herbicidas, con conocimiento. Las nuevas tecnologías deben sumarse a eso, no reemplazarlo”

Martín Marzetti,

AAPRESID

Una institución, una idea

  • >José Luis Spontón, Director de la Regional Santa Fe del INTA, realizó un diagnóstico desde el organismo de la situación de las malezas, donde lo principal es tratar de entender que es un problema complejo que se aborda con soluciones múltiples. “Antes se buscaba una respuesta para todas las soluciones”, sostuvo, y agregó que hay que trabajar con controles químicos y culturales pero también con manejo integrado “y sobre todo hay que aportarle mucho conocimiento, que hoy está disponible”. En la provincia, “estamos abordando muy fuerte” el tema para la agricultura en Oliveros, pero también en sistemas pastoriles en Rafaela y las leñosas en Reconquista, que son problemáticas para la ganadería.
Fuente:

Publicidad