24 de abril de 2016 01:21 AM
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Agro : Ni emergencia ni desastre: catástrofe agropecuaria

La situación es inédita. Toda la provincia está en crisis por un fenómeno climático del que no se tiene recuerdos. Mucho menos del daño que está provocando en todas las actividades productivas

Tras una inédita seguidilla de 20 días de lluvia la palabra desastre le queda chica a la catastrófica situación que atraviesa el interior productivo de la provincia de Santa Fe. Si una semana atrás el diagnóstico era preocupante, los últimos milimetrajes -que levantaron los registros hasta rozar los 1.000mm, sólo en abril, para algunos distritos- terminaron de afianzar los peores pronósticos y desataron la desesperación de productores, dirigentes y funcionarios de todos los niveles.

Más que elocuente resultó el decreto que esta semana declaró a 18 de los 19 departamentos santafesinos en situación de emergencia o desastre. A excepción de 9 de Julio, no hay zona de la provincia que no se encuentre anegada. Cultivos, establecimientos ganaderos y lecheros, apiarios, quintas o frutillas: todo está en crisis.

Frente a semejante panorama, desde las entidades del sector solicitaron celeridad en el accionar oficial, tanto provincial como nacional. El común denominador es la necesidad de financiar a los productores, a tasa cero y largo plazo, para que retomen cuanto antes la actividad.

Mientras los campos siguen bajo agua o sin piso para continuar con la cosecha, las estimaciones “orejean” el nivel de pérdidas. El SEA (Sistema de Estimaciones Agrícolas) de la Bolsa de comercio de Santa Fe calculó que 4.5 millones de hectáreas en el centro norte provincial están en crisis, donde la peor parte la están sufriendo los planteos agrícola-ganaderos (leche y carne). La soja es el cultivo más afectado y ya se habrían perdido 1.1 millones de toneladas en la región. A nivel nacional, en un informe similar la Bolsa de Cereales de Buenos Aires trazó como primera proyección una caída de 4 millones de toneladas para la cosecha sojera, que ahora sería de 56 millones de toneladas (por un valor de u$s1.500). Por las imágenes que llegan desde el campo, con granos brotados, podridos o atacados por hongos, pareciera que los cálculos aún son tímidos.

Medidas extraordinarias

Carsfe fue la primera entidad en evaluar una gravedad sin precedente. “Podemos definir al estado de emergencia como aquella situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata”, indicó en un comunicado el 20 de abril. Tras ello reformuló: “la provincia de Santa fe está padeciendo una catástrofe inusual que afecta a toda la ruralidad”. De ahí que sugiera la implementación de acciones extraordinarias. En el plano provincial, con beneficios para el pago de impuesto inmobiliario rural, patentes de unidades rurales, electricidad de establecimientos agropecuarios, tasa por hectárea (donde cada Comuna y/o Municipio deberá redactar la Ordenanza respectiva). A la Nación pidieron que adapte la homologación de las emergencias dictadas durante 2015 en la provincia (5 decretos) “a los fines de procurar la inclusión de aquellos departamentos y producciones no comprendidas, o deberá dictarse una nueva resolución” y así llegar con los beneficios a todos los damnificados.

En declaraciones periodísticas el presidente de la entidad, Gustavo Vionnet, calculó pérdidas por u$s2.500 millones en la provincia, teniendo en cuenta los daños en agricultura, ganadería, lechería y la actividad frutihortícola. “Es tan extraordinaria la realidad que exige medidas extraordinarias, y los aportes provinciales y nacionales no están a la altura”, disparó. Su propuesta fue que se tome deuda en el exterior para poder prestar a los productores a tasa cero y que el Estado corra con el pago del interés.

Por su parte, la Sociedad Rural de Santa Fe demandó un “salvataje” para el sector. También apeló a la “catastrófica realidad de la contingencia climática”, que condicionará fuertemente “el retorno a la producción de inmensas explotaciones” por la falta de recursos que sufrirán los productores. “En lo inmediato debe generarse un fuerte compromiso de ayuda,”, demandaron, y pidieron un programa que individualice a los productores mediante un censo, que evalúe las pérdidas estructurales y de producción, y habilite un plan de financiamiento de largo plazo, que permita la nueva inversión estructural y brinde recursos operativos, para financiar la compra de insumos y el mantenimiento de la familia del productor rural los meses que requiera para la concreción de la mencionada recuperación. La situación, afirmaron, “requiere por parte de las autoridades provinciales y nacionales un verdadero concepto de salvataje, para poner nuevamente al sector en producción”.

Agrónomos piden acciones urgentes y lamentan la inexistencia de un Fondo Anticíclico

El Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Santa Fe sumó su preocupación ante la catástrofe productiva y lamentó que la enorme cantidad de recursos que el sector aportó durante año no se haya traducido en Fondo Anticíclico con el cual responder a los problemas que hoy tienen los productores en particular y la economía nacional en general.

El presidente Raúl Walker indicó: “más que analizar cuanto se perdió, hay que ver cómo retomar la producción cuanto antes”. El diagnóstico trazado no sólo incluye una importante merma en el volumen de la cosecha, sino también un derrumbe en la calidad de la soja. “Hay casos de lotes con ‘factor 40’, o sea que el 60% no sirve, por lo que esa mercadería será imposible de comercializar”, advirtió.

Para Walker “se necesitará un año completo para poner nuevamente en marcha el sistema productivo”. En tal sentido, demandó acciones urgentes a los estados Nacional y Provincial porque “se ve lentitud”. El apuro, explicó, obedece -por ejemplo- a que este mes vence Ganancias para los autónomos “y se demora la decisión de postergar el pago”.

Para el dirigente, se precisa con urgencia “crédito a tasa cero y plazos más largos de lo habitual, de 3 a 5 años” para financiar no bienes de capital sino la próxima cosecha. “Debería haber surgido de un Fondo Anticíclico, porque durante años el sector aportó entre u$s9.000 y u$s12.000 millones anuales y hoy parte de ese aporte debería restituirse con créditos sumamente blandos porque sin no no hay forma de poner el sistema productivo nuevamente en marcha”, sostuvo.

El dato

Buryaile en Santa Fe

Por iniciativa de Carsfe, el Ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, confirmó su presencia en la capital santafesina el próximo martes 26 de abril. La intención del ruralismo es que el funcionario recorra las zonas afectadas para tomar dimensión de la catástrofe.

Por otra parte, Carsfe será sede el viernes 29 de una reunión de ministros de provincias afectada por la crisis hídrica. Gestionada junto a INTA, buscaría hacer un diagnóstico y analizar acciones conjuntas.

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