25 de abril de 2016 17:25 PM
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Crece la demanda mundial de legumbres

CompartiremailFacebookTwitterEn el Año Internacional de las Legumbres, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se propuso potenciar las legumbres secas como parte de una producción de alimentos sostenible encaminada a lograr la seguridad alimentaria y la nutrición. En esta línea, el INTA permite, mediante el mejoramiento genético, lograr variedades con calidad […]

En el Año Internacional de las Legumbres, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se propuso potenciar las legumbres secas como parte de una producción de alimentos sostenible encaminada a lograr la seguridad alimentaria y la nutrición. En esta línea, el INTA permite, mediante el mejoramiento genético, lograr variedades con calidad de exportación.

“El garbanzo tiene perspectivas positivas en cuanto a su participación en el comercio exterior”, aseguró Ana Fekete, investigadora del INTA Cerrillos –Salta–, quien destacó la extensa trayectoria del INTA Salta en el desarrollo de cultivares mejorados en un contexto nacional con poca disponibilidad de variedades.

“Más allá de ser una leguminosa para grano seco importante por la cantidad y calidad nutritiva de sus componentes, hoy representa una oportunidad para Argentina, por su calidad para exportación a países Mediterráneos de Europa, así como para países del Mercosur y andinos de América”, expresó Fekete.

En esta línea, destacó el desarrollo de dos nuevos materiales superadores, que constituyen un aporte importante a la diversificación genética –del garbanzo tipo kabuli o grande– en la Argentina, por su adaptación a regiones áridas y semiáridas.

Se trata de Felipe y Kiara INTA con características más que significativas: Buena arquitectura de planta, porte erecto, de grano grande, rugoso y color crema, tolerancia a frío y al hongo Fusarium, con una maduración uniforme y un ciclo de siembra a cosecha entre 160 y 180 días.

Los ensayos realizados registraron un rendimiento promedio de 2.300 kilogramos por hectárea, lo que representó un 20 por ciento más que los testigos, sumado a que los superaron en un 12 por ciento en cuanto a calidad de granos.

Asimismo, la especialista se refirió a otros dos cultivares: Chañaritos S-156 y Norteño. “Son variedades de buen tamaño de grano con mayor tolerancia a fusariosis, adaptados para trilla directa y con rendimientos de entre 1.500 y 1.800 kilos por hectárea”, indicó.

El primero, es producto de una selección sobre el Sauco con una mejor calidad de grano, uniformidad de ciclo y de tamaño del grano, gran rusticidad y rinde. “Su calidad mejora significativamente el actual grano para consumo interno y se exporta hacia países del Mercosur. Actualmente, se siembra en forma extensiva en las provincias de Córdoba y San Luis”, detalló Fekete.

Por su parte, Norteño es la primera variedad desarrollada localmente y adaptada al NOA con un tipo de grano de calidad, crema rugoso grande y de exportación. Fue obtenido como resultado de un trabajo conjunto del INTA con la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Salta.

Actualmente, el INTA Salta conduce un programa de mejora genética conjuntamente con la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de San Luis y la Universidad de Córdoba (España), para incorporar hibridaciones de garbanzos tipo “kabuli”, grandes color crema-beige con granos tipo “desi”, pequeños de color oscuro.

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