26 de abril de 2016 01:23 AM
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¿Y ahora que?

CompartiremailFacebookTwitterUna reunión sobre malezas en el INTA de Oncativo convocó a 2.000 productores, el Seminario del Instituto de Promoción de Carnes, (IPCVA), a más de 1.700, y el encuentro anual de la Fundación Producir Conservando, alrededor de 500, solo por mencionar algunos encuentros de los últimos días en el sector agroindustrial que, además, fueron “seguidos” […]

Una reunión sobre malezas en el INTA de Oncativo convocó a 2.000 productores, el Seminario del Instituto de Promoción de Carnes, (IPCVA), a más de 1.700, y el encuentro anual de la Fundación Producir Conservando, alrededor de 500, solo por mencionar algunos encuentros de los últimos días en el sector agroindustrial que, además, fueron “seguidos” por varios miles más vía distintos medios de comunicación.

Mientras tanto, la producción de los tambos no puede salir por falta de caminos; la cosecha está parada por excesos hídricos, y la comercialización enfrenta altibajos por falta de acuerdo entre privados y autoridades que vienen impidiendo las ventas fluidas.

Se podría decir que “la producción quiere, pero no sabe bien para donde, y las autoridades no definen el marco aún”.

Al principio el argumento esgrimido fue “la salida del cepo”; luego la liberación del dólar, los futuros, y después el arreglo con los holdouts, razones todas que justificaban la indefinición, debido a los distintos escenarios que podía imponer la resolución de cualquiera de estos temas.

Ahora esa parte ya pasó, y hasta en mucho mejores condiciones que las que se preveían, Pareciera que ya no hay razones para seguir demorando información que es imprescindible, para los ciudadanos en general, y para los sectores productivos en particular.

Lo contrario es como caminar en la oscuridad, o pretender hacer una casa sin plano…

Es evidente que el “éxito” que viene teniendo la gestión externa, por el momento no se correlaciona del todo con el frente interno, tal vez, porque internacionalmente “hay mucho interés” en que a la Argentina le vaya bien (más aún con lo que viene ocurriendo en la región con Venezuela, y  ahora con Brasil), y eso dispara propuestas y acciones desde “afuera”, que están mucho más acotadas en el frente interno, donde dependen de la propia gestión y programas.

No hay duda que falta comunicación, y que la poca que hay es muy mala, pero también da la impresión de que el equipo oficial aún no sale del shock de haber ganado las elecciones. Es como si muchos de ellos todavía no conocieran los problemas, y no contaran con propuestas para afrontarlos, al margen de la media docena de medidas básicas que fueron compromisos de campaña, como rebaja de retenciones, blanqueo de tarifas, tipo de cambio, y alguna más.

Política monetaria, fiscal, financiera, plan de obras públicas, presupuesto,  paquete de leyes para el Congreso, en síntesis, el Plan de Gobierno es todavía un enigma, y eso no contribuye a despejar dudas para los inversores, ni internacionales, ni locales.

La producción depende de una fuerte inyección de capital. En el caso del sector agroindustrial más aún porque arrastra 3 campañas de malos resultados con deudas acumuladas, los precios internacionales de los granos y la leche están flojos, y la cosecha 15/16 que se está terminando tampoco va a ser buena, ni en volumen ni en calidad debido, en parte, a la caída previa y luego, a la afectación por los excesos hídricos.

Siempre se supo que los tiempos políticos no se condicen con los productivos, pero es imprescindible que las autoridades nacionales “despierten”, y comiencen a dar respuestas -y propuestas- concretas después de  140 días de haber asumido y más de 160 de haber ganado las elecciones.

Tal vez podrían comenzar, aunque sea, por el “inventario” de lo que encontraron (buen punto de partida) y el “sinceramiento” de datos oficiales (como en el INDEC) que, en el caso de Agroindustria incluyen atraso de varios años en algunos rubros de información que debe ser pública, y la manipulación de otros,  como los de cosecha que hasta ahora no fueron corregidos y arrastran, por lo menos, 15 millones de toneladas de cosecha que “no fue”, y que pueden inducir a errores en la inminente toma de decisiones empresarias.

Las irregularidades informativas en el pasado fueron falsificación y, a veces, ocultamiento. Imposible mantener tal situación sin corregirla.

Además, se sabe que hay cuestiones como el déficit energético, el atraso en infraestructura, o el alto costo argentino, llevarán varios años en ser corregidos (y eso, si se acierta desde el vamos con la política a seguir), pero también hay muchos temas que dependen de la “gestión”, incluso que ni siquiera representan erogaciones del Tesoro ni sacrificio fiscal, tal el caso de la excesiva burocracia para hacer cualquier trámite, la asignación errónea de los recursos escasos (algunos mencionan aquí la transferencia al sector petrolero de más de U$S 6.000 millones), o la decisión de encarar obras que no son las que más van a multiplicar las inversiones, por citar solo algunos casos.

Las urgencias, incluso, están determinando que varias provincias ya hayan superado a la Nación en la presentación de planes y propuestas, desde mercados, hasta ayuda para nuevas industrias (frigoríficos, usinas, desecadoras, lavaderos de lanas, etc.) que permitan mejorar las ecuaciones económicas en sus territorios, pero que difícilmente tendrán los mejores resultados si no están enmarcados en una política nacional que, lamentablemente, hoy todavía no se conoce y cuyo atraso puede determinar la pérdida de más oportunidades que las que ya se produjeron en los últimos años.

 

Todavía se amplía la brecha

Para algunos, el sector agroindustrial es el principal beneficiario, hasta ahora, de las medidas oficiales. Recorte de las retenciones, sinceramiento en el valor del dólar, eliminación de restricciones al comercio, son las principales medidas que se mencionan en el paquete inicial de ayudas oficiales.Sin embargo, lejos de esto, otras voces dan una versión sensiblemente distinta, y no porque las medidas sean malas, o inexistentes, si no más vale, porque los  primeros “beneficiados” no fueron los productores o los empresarios agroindustriales, si no el propio Gobierno Nacional, urgido como estaba por el ingreso de dólares de la exportación (lo que no iba a ocurrir hasta que estas medidas se adoptaran).

Y, si este fue el disparador de las medidas, la oportunidad lo confirma, ya que para diciembre cuando se dio inicio al cambio de políticas, el principal producto de exportación, los granos,  en este caso de la cosecha 14/15, prácticamente ya no estaban en manos de los productores, sino del acopio, industria, o la exportación.

De ahí que los supuestos beneficiados, al menos, para el público general, apenas podrán comenzar a “ver la luz al final del túnel” , en forma incipiente recién a partir del segundo semestre, y de manera mucho más contundente ya para el 2017.El asunto es que, mientras tanto, la “brecha” se sigue ampliando, pues los ingresos aún no los tiene la producción, mientras que los costos siguen aumentando, lo que incluye a los combustibles, autorizados a subir por el propio gobierno, lo mismo que los peajes, aunque eso tenga una tendencia alcista en forma de cascada en la mayoría de los restantes precios, y complique los términos de la inflación proyectada.

La economía del mundo está complicada, y hasta recesiva en algún caso, lo que se refleja en la debilidad de la mayoría de las cotizaciones internacionales de los productos más diversos, desde el petróleo, hasta los cereales, o desde las oleaginosas hasta la leche.Pero en la Argentina, a pesar del optimismo por la nueva política, la recesión también se hace sentir. Ya en febrero bajaron los niveles de consumo y se descarta que en productos masivos, los precios ya habrían llegado a su techo. El consumo interno ya no puede seguir traccionando, y los analistas están convencidos que Argentina no solo no va a crecer este año, si no que su PBI va a bajar algo más de 1%.

Las deudas son muchas, la plata no está, la producción es relativamente chica, y los precios internacionales están flojos.
¿De donde va a salir entonces la plata para producir, para mover la economía local?.

Naturalmente, el cambio político repuso nuevamente a la Argentina en el mapa mundial, y las complicaciones que se están dando en varias regiones (incluyendo al principal país del Mercosur: Brasil), hacen que Argentina se torne nuevamente en un lugar atractivo para invertir.Hay capitales en el mundo dispuestos a venir a esta parte del Cono Sur.

También hay muchos fondos de los propios argentinos (dentro y fuera del país), pero en todo caso, cualquiera de ambos grupos no va a moverse en forma inmediata.

Pese a lo que algunos voluntaristas del gobierno creían, esa respuesta se va a ir dando en forma gradual y, seguramente, a partir del segundo semestre (si todo sale bien…).Pero para entonces, en el campo, el trigo ya va a estar jugado, y buena parte de los granos gruesos también.

Los pooles de siembra, que financiaban miles de hectáreas, se fueron y difícilmente vuelvan antes del ´17/´18; las tasas de interés siguen siendo muy altas, y a los créditos con tasas subsidiadas de la banca oficial no todos tienen acceso.De ahí que, incluso si el clima ayuda mucho,  la cosecha de esta campaña a punto de comenzar, no se espera mucho mayor a la 15/16 que, contra la cifras oficiales, no superaría los 103/105 millones de toneladas totales, con la soja por debajo de los 60 millones de toneladas. Esta cifra, incluso podría sería menor en el próximo ciclo ya que aún sigue con 30% de retenciones, y nadie habla de cuando se produciría la siguiente rebaja, tema que puede complicar adicionalmente al Gobierno, tanto por la caída de ingresos  de divisas (las oleaginosas son mucho más caras que los cereales), como por la merma en los ingresos fiscales que todavía aporta el “yuyo”, ahora  en forma excluyente.El panorama interno mejoró, pero aún falta el “con que” y, mientras tanto, varios van a quedar por el camino también este año.
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