19 de noviembre de 2009 17:53 PM
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La nueva legislación sobre aditivos alimentarios obliga a las empresas a modificar sus etiquetados o a buscar soluciones alternativas al uso de colorantes azoicos

Desde el próximo 20 de julio de 2010, será obligatorio advertir en el etiquetado de los alimentos que contienen determinados colorantes artificiales que puede tener "efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños", va a obligar a muchas empresas del sector a reformular la composición de sus productos. Para ello, ainia ha lanzado una campaña informativa sobre las repercusiones del nuevo marco normativo y ofrece un servicio de asesoramiento de ingredientes que sustituyan el uso de estos determinados aditivos.

A finales del pasado año se publicó el Reglamento 1333/2008 que introduce la necesidad de incorporar en el etiquetado de alimentos que contienen determinados colorantes alimentarios cierta información adicional. En concreto, se exige que para los aditivos amarillo anaranjado (E 110), amarillo de quinoleina (E 104), carmoisina (E 122), rojo allura AC (E 129), tartracina (E 102), rojo cochinilla A (E 124) conste la siguiente advertencia: "nombre o número E del/de los colorante(s): puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños”.  Una normativa que afecta más comúnmente al sector de las bebidas, purés y sopas, snacks, pastelería industrial, helados, caramelos y golosinas, mermeladas, batidos y yogures, galletas, derivados cárnicos, entre otros muchos y que obligará en muchos casos, a replantear la composición de ingredientes de sus productos.  El reglamento establece que esta mención en el etiquetado de los alimentos será obligatoria para todos los productos etiquetados a partir del 20 de julio de 2010. Una fecha en la que las empresas que deseen continuar con el uso de estos aditivos mencionados, deberán incorporar la advertencia “puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños” en sus envases.  Soluciones alternativasainia ha diseñado una línea de asesoramiento para aquellas empresas alimentarias que quieran modificar la composición de estos productos.   La solución consiste en sustituir los colorantes mencionados en la normativa por otros ingredientes en función de las características de los alimentos. Entre ellos, se establecen los colorantes naturales, cuya materia prima es derivada de ingredientes naturales; colorantes idénticos a los naturales,  sintetizados químicamente para obtener colorantes ya encontrados en la Naturaleza; extractos que corresponderían a los colorantes sin número E,  ingredientes alimentarios que imparten color, pero no son clasificados como aditivo  y el uso de otros colorantes artificiales, sintetizados químicamente, que no estén incluidos en la lista que especifica la normativa.   Para ofrecer la mejores soluciones, ainia plantea la realización de un estudio legislativo, identificando los colorantes autorizados desde un punto de vista legal, un análisis de las características del producto en el que se desea aplicar sustitutos desde la formulación, el proceso –si hay tratamiento térmico, características físico-químicas, tipo de envase o vida útil, etc.; también se desarrolla una selección de alternativas – decidir qué otros colorantes o extractos sin nº E pueden aplicarse- y efectuar ensayos de incorporación de diferentes colorantes para la obtención de un producto con características muy similares al original, y por último la validación final, determinando la estabilidad físico-química y sensorial durante la vida útil, costes, etc.

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