6 de mayo de 2010 19:29 PM
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Producir más alimentos sin dañar la Madre Tierra

La aplicación de más de 40 000 toneladas de abonos naturales por los agricultores de Ciego de Ávila, favoreció alcanzar niveles aceptables en la producción de alimentos y contribuyó a disminuir importaciones.

Esta iniciativa forma parte de la estrategia para fortalecer el sector agrario y preservar el entorno, así como también evitar el desembolso de divisas al ser reemplazados notables volúmenes de fertilizantes químicos.

Cada tonelada de compuestos industriales de fórmula completa (nitrógeno, fósforo y potasio), cuesta cerca de 800 dólares en el mercado externo, en dependencia de la nación que proceda, señalan especialistas en el sector.

"Desde hace varios años Ciego de Ávila enriquece su capa vegetal con humus de lombriz, compost, nutrientes orgánicos y biofertilizantes, tanto en la agricultura estatal como en la cooperativa y campesina", afirma Osmany Martín Mena, experto en suelos y fertilizantes.

El empleo de la lombricultura y los desperdicios de cosechas ayudó a que el territorio produjera de enero a abril más de 100 000 toneladas de viandas, granos, hortalizas y frutales.

Pedro Unsué, a cargo de esta labor en la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en la provincia, destaca que son más de 8 300 los cooperativistas que utilizan humus y residuos para vigorizar los nuevos sembrados.

"La puesta en marcha de la agricultura suburbana en el municipio de Ciego de Ávila y la entrega de tierras en usufructo contribuyen también al aumento en esta práctica", destaca Unsué.

Entre las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) sobresalientes se encuentran la Solidaridad Cuba-Canadá, El Vaquerito, Roberto Carvajal y Revolución de Octubre, esta última dispone, además, de un centro reproductor de entomófagos y entomopatógenos.

Otras experiencias similares poseen las empresas de cultivos varios La Cuba, Arnaldo Ramírez, El Mambí y Juventud Heroica, además de la citrícola de Ceballos y los organopónicos y huertos intensivos dentro de pueblos y ciudades.

Individualmente, se distingue Ariel González, de la Cooperativa de Crédito y Servicios José Martí, quien con humus de lombriz y buen sistema agrotécnico logró duplicar los rendimientos de frijoles y frutabomba por hectárea.

"Es realidad -afirma González- que si el hombre sirve, el campo también; por eso me esfuerzo para que mi finca mantenga los lauros otorgados por el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana."

Este estilo de trabajo de los agricultores avileños se extiende a las parcelas de autoabastecimiento de empresas y organismos, a fin de que los plantíos aporten más alimentos sin dañar la Madre Tierra.

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