29 de abril de 2016 12:13 PM
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Contrastes extremos: el sur de la zona pampeana va camino a tener una excelente campaña gruesa

Buenos rindes con precios mayores a los presupuestados.

En gran parte del sector norte de la región pampeana las inundaciones y lluvias torrenciales provocaron daños gigantescos. Pero la contrapartida de ese fenómeno será una campaña excepcional en el sur de dicha zona.

Se estima que en el norte de la región pampeana se perdieron al menos 4,0 millones de toneladas de soja (no se descarta que la cifra final sea mayor). Buena parte de lo que se pudo cosechar está podrido o brotado. Los vencimientos impositivos comienzan a acumular intereses. La cancelación de deudas bancarias y comerciales se retrasan. Y la ganadería y lechería –que en otras circunstancias podrían haberle dado una mano a la agricultura– también están en situación de desastre.

En el sur de la zona pampeana la situación es completamente diferente: además de buenos rindes agrícolas, los precios de los principales granos terminaron –en plena cosecha– siendo superiores a los presupuestados.

En el sudeste bonaerense, por ejemplo, las 135.000 hectáreas de soja que se llevan cosechadas lograron un rinde promedio de 30,7 q/ha versus 16,9 y 23,1 qq/ha en la misma fecha de 2015 y 2014 respectivamente, según datos publicados hoy por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Y en el centro de Buenos Aires las 176.000 hectáreas recolectadas dieron un rinde medio de 35,7 qq/ha contra 27,9 y 28,4 qq/ha. En muchas localidades del sudoeste bonaerense y de la Cuenca del Salado también se están registrando rindes de soja superiores a los de promedio histórico.

La mayor parte de los presupuestos agrícolas 2015/16 se hicieron considerando un precio bruto de la soja del orden de 220 u$s/tonelada, mientras que en la actualidad el mismo supera los 255 u$s/tonelada gracias al reposicionamiento especulativo en futuros agrícolas combinado con el impacto de mercado alcista generado por las pérdidas productivas ocurridas en territorio argentino.

La situación entre ambas macrozonas –una golpeada por un desastre climático y otra bastante líquida– es tan contrastante que los modelos de negocios por encarar en 2016/17 diferirán sustancialmente (en principio con un mercado de arrendamientos que irá a mano y contramano según el lugar del mapa en el que esté ubicado el campo).

Las zonas que comprenden el sector sur de la región pampeana además vienen de lograr una campaña de girasol muy satisfactoria, la cual, si bien en términos productivos se ubicó dentro de valores promedio históricos, se comercializó con precios mucho más altos que los presupuestados a partir de la desregulación de mercado implementada por el gobierno macrista.

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