20 de noviembre de 2009 07:25 AM
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Nuevo paradigma del mercado granario

Antes bastaba con analizar los balances de oferta y demanda para predecir los precios locales. La tarea ahora es más compleja. Los valores están influenciados por lo que pasa en los mercados financieros y por la política interna

La influencia que los fondos de inversión tienen hoy en los precios internacionales del agro es indiscutible. Se descuentan mayores niveles de inflación en Estados Unidos y la pérdida de valor del dólar, lo que obliga a los inversores a volver a las commodities . El ingreso de este dinero al circuito permitió neutralizar la presión bajista que hubo en los fundamentos propios de cada mercado: el ingreso de la cosecha estadounidense de soja y de maíz, la acumulación de stocks de trigo en el mundo y el retraso de las exportaciones estadounidenses de cereales (por la mayor competencia que tiene por el trigo y otros proveedores). Gracias al voto de confianza de estos inversores, el trigo en Chicago marcó el máximo de cuatro meses esta semana, la soja el pico de los últimos tres y el maíz pelea por pasar el tope de octubre y volver a niveles de hace cinco meses. En el mercado local, los precios no sólo toman de referencia los valores de Chicago y los balances de oferta y demanda del país: la última palabra ahora está en lo que pasa con la política. El ruido, que muchas veces jugó en contra del productor (dejando lejos la mejora externa) parece ayudar. Trigo. El mercado está teniendo un respiro. El ingreso de la cosecha coincidió con la apertura de ROE de octubre, lo que permitió devolverles dinamismo a los puertos, que están liberando el espacio que ocupaba la mercadería acumulada durante los últimos meses. Aunque dista de haberse normalizado, esta semana unas pocas empresas volvieron al mercado para originar algo de volumen disponible. La pizarra marcó 579 pesos en Rosario (cumpliendo el compromiso de pagar las paridades de exportación oficiales, 154 dólares) y 145 dólares por el término enero sobre Buenos Aires. A pesar de la mejora, los volúmenes no son grandes, demostrando la expectativa de que mejoren las condiciones. El maíz se puso picante. Aunque el disponible sigue con los consumos como únicos compradores, la asignación de ROE permitió reactivar la nueva campaña y, sumado a las lluvias recibidas, estimuló el cierre de negocios. Los valores a cosecha siguen lejos de las paridades oficiales pero mejoraron cinco dólares en la semana, hasta 125, activando buena cantidad de órdenes. Soja. El aspecto político tiene menor influencia sobre este grano donde influyó la suba externa y la perspectiva de que la producción del próximo año no sea tan grande como se descontaba. En la última semana el poroto volvió a superar los mil pesos (267 dólares) disponible y llegó a 240 dólares para la entrega en cosecha. El nuevo paradigma está en marcha. Es más complejo, pero no puede negarse ni evitarse. Lo único que se puede hacer es intentar comprenderlo y adaptarse

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