28 de mayo de 2016 10:18 AM
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Condenado por robar caballos de polo y pura sangre para faenar

Un hombre fue sentenciado a nueve años de prisión por haberse llevado nueve caballos de varias quintas del partido de Pilar

Un hombre fue condenado a nueve años de prisión por robar caballos en quintas del partido bonaerense de Pilar, algunos de ellos pura sangre de carrera o de polo, que luego eran faenados para la venta en un predio de José C. Paz que funcionaba como un frigorífico clandestino, donde se hacían embutidos.

El imputado es un chaqueño llamado Miguel Ángel Tigua, de 35 años, quien fue condenado por abigeato agravado reiterado y además fue declarado reincidente, porque tenía una condena previa de 2010 por el mismo delito en el departamento judicial de Mercedes.

Según informó la agencia de noticias Télam, el fallo es un juicio unipersonal -con un solo magistrado-, que estuvo a cargo del juez Alberto Ortolani, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 y culminó el 24 de mayo con la citada condena.

El fiscal de Pilar Carlos Washington Palacios, quien no sólo llevó adelante la acusación en el debate, sino que también había hecho la instrucción, pidió en su alegato una pena de 10 años para Tigua.

Los hechos por los que fue juzgado y condenado ocurrieron entre la noche del 10 y la madrugada del 11 de febrero de 2014 en dos campos vecinos a las canchas de la Asociación Argentina de Polo en Pilar.

Del primer establecimiento rural se llevaron cinco caballos, entre ellos una yegua valuada en 3000 dólares y dos potrillos pura sangre, cuyos embriones le costaron al productor damnificado unos 2500 dólares cada uno. Además robaron un electrificador de cercos, riendas y medicamentos veterinarios.

En el otro campo, cortaron un alambrado y robaron una yegua zaina criolla que pudo ser recuperada por el damnificado cuando la vio en la calle en un carro botellero, en poder de un hombre que se la había comprado a cambio de 1500 pesos y cuatro lechones a Tigua, quien fue el principal sospechoso desde el inicio del caso.

Hernán Agustín Ruiz, uno de los productores damnificados por los robos, dijo en el juicio que en la época en la que él sufrió el robo de su yegua y hasta que Tigua fue detenido “robaron 80 caballos en todas las quintas” de la zona de Pilar, y que “desde que está preso no robaron más caballos”. Las pruebas principales que incriminaron a Tigua fueron los elementos encontrados en el allanamiento que la policía hizo en el predio donde el condenado vivía y era empleado, una obra paralizada en la que construían viviendas sociales.

Algunos testigos contaron en el juicio que en ese sitio veían a Tigua, que se manejaba como el dueño y que estaba armado, y allí llevaba a los caballos “para faenear” y a veces “autos que desmantelaba”.

Al mencionar el lugar del allanamiento, el otro damnificado por los robos, Claudio Ramón Vergara, describió el citado lugar como una verdadera carnicería: “Vimos sangre en el piso, cuchillos, chairas y una mesa para carnear”.

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