31 de mayo de 2016 10:29 AM
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Jugada a tres bandas alcista para el maíz

La menor producción esperada en Brasil y la demora en la cosecha en Argentina generan una disponibilidad ajustada y un mercado altamente especulativos con precios que se hacen cuesta arriba para los consumidores

Condiciones climáticas opuestas en Argentina y Brasil llevaron a una escasez no esperada de maíz en la región, tendencia que también afecta y afirma los precios en Uruguay. Un elemento que trastoca relaciones habituales de precios con otros granos con el valor del maíz en Argentina y Brasil superando al de los lotes de calidad regular de trigo.

En Brasil las lluvias desaparecieron en abril en casi todas las regiones productoras de maíz mientras en mayo la sequía siguió afectando a algunos estados importantes. Esto afectó el potencial de rendimiento de la llamada producción safrinha que, en los hechos, es la de mayor volumen en ese país desde hace años. La recolección recién está comenzando en Brasil y se estima que la presión de la cosecha sobre los precios será de moderada a baja. Y es que en muchos estados ya se había comprometido un volumen importante a la exportación no descartándose que algunos negocios no se cumplan. Este relativo fracaso en la safrinha se da en un mercado casi sin oferta de maíz tras la producción de verano que “voló” rápidamente a la exportación y que obligó a Brasil a importar más volumen de Paraguay y agregar compras desde Argentina y Estados Unidos.

En Argentina, por el contrario, fueron las lluvias las que demoraron la cosecha de soja lo que, a su vez, retrasa la trilla del maíz. El avance en la recolección del cereal –según los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires- es la más lenta para la fecha desde que comenzaron a llevarse registros en 2004. El retraso generó un alza en los precios especialmente para las posiciones de entrega más cercana con el aditivo que los exportadores han comprometido un muy importante volumen de ventas al exterior. Es así que, al igual que en Brasil, los precios del maíz superan a los del trigo con excepción de la producción de mayor nivel de proteína.

Todo esto ha generado altos precios del maíz en Uruguay con referencias puestas en Montevideo que superan los US$ 200 por tonelada. El mercado local se rige por la paridad de importación en la medida que la demanda interna es superior a la oferta. Y dados los altos precios y la ajustada oferta en la región, las importaciones se volvieron inviables.
En Argentina demorará en llegar el grueso de la producción mientras en Paraguay casi no hay oferta disponible aunque se está comenzando a cosechar la safrinha, la principal cosecha del cereal en ese país. Los agricultores paraguayos apuestan a vender a altos precios a Brasil lo que lleva a que, por ahora, sea limitada la posibilidad de bajas importantes en los precios de importación hacia Uruguay. Y en el mercado interno los compradores tratan de comprar lo menos posible buscando alternativas que también tienen precios al influjo del maíz y también –en el caso de harina y cáscara de soja- por el salto en la cotización de la oleaginosa

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