5 de junio de 2016 21:38 PM
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La familia Grobocopatel se mete en el fútbol con un equipo que reivindica al campo

. Bernardo, ahijado de Gustavo Grobocopatel, fundó Agropecuario de Carlos Casares

A poco más de 300 kilómetros al Oeste de la Capital Federal se ubica la ciudad de Carlos Casares. Allí, hace cuatro años, Bernardo Grobocopatel fundó Agropecuario Argentino, un club que pelea al Ascenso al Federal A (tercera categoría de la AFA) pero que parece salido de una película de hadas. Prácticamente no tiene socios pero posee cancha propia, un plantel rico para la división en la que participa, un completo plantel de Divisiones Inferiores, riego artificial computarizado, un complejo con siete canchas auxiliares y un hotel en construcción.

La familia Grobocopatel se radicó en la Argentina en 1912, cuando Abraham y su hijo Bernardo llegaron de Rusia. Bernardo fue contratista agropecuario y luego sus hijos Adolfo y Jorge se ampliaron en el negocio de los granos. En 1983, Gustavo Grobocopatel, hijo de Adolfo y hoy conocido como el “Rey de la Soja”, se recibió de ingeniero agrónomo y les propuso a su padre y tío modernizar la empresa. Jorge no estuvo de acuerdo y se separaron. Adolfo con su hijo fundaron “Los Grobo Agropecuaria S.A.”, mientras que Jorge creó Grobocopatel Hermanos, que llegó a tener la mayor planta de silos de América Latina y hoy maneja el titular del club Agropecuario junto a su hermano.

Grobocopatel no se anduvo con chiquitas: Su club tiene un estadio para 8.000 personas, palcos de dos pisos, riego computarizado y ahora le están construyendo un hotel.

En diálogo con LPO, Bernardo habló del club que fundó: “Fue hace cuatro años, ya llevamos 200 partidos a nivel nacional y ganamos tres ligas locales de las últimas cuatro. Hay 300 chicos en las Inferiores, tenemos todas las categorías y también contamos con fútbol femenino”.

Grobocopatel no anduvo con chiquitas para su proyecto. “Junté 17 hectáreas que fui comprando y ahí hicimos el estadio. Es de Primera, entran unas 8.000 personas, tenemos palcos de dos pisos y ahora estoy construyendo un hotel. Además como acá hay problemas porque el agua tiene mucho salitre, al lado del hotel voy a hacer un lago artificial para que junte toda el agua de lluvia posible y usarla para el riego”.

 

Agropecuario de Carlos Casares.

 

Entre sueldo y premios, algunos jugadores del equipo pueden llegar a juntar unos 25.000 pesos mensuales, cuando un salario promedio en esta categoría ronda los 5.000. Los hinchas también tienen ventajas: una familia de cuatro integrantes paga sólo 100 pesos para ver un partido, cuando habitualmente se cobra eso por persona.

“Puse ese precio porque necesito 30.000 pesos sólo para abrir la cancha, por todos los gastos que eso conlleva”, aporta Bernardo. Como el buen empresario que es, Grobocopatel no da puntada sin hilo. Tiene pensado un sistema financiero con sus empresas para que éstas le rindan frutos al club. “En realidad no necesito sponsors, sino hacer convenios con otras firmas para tener algunas prioridades que me permitan generar un dinero extra que beneficie al club. Es decir les saco un plus a mis empresas y ese dinero va al fútbol. De hecho estoy perfeccionando ese mecanismo para que Agropecuario dentro de poco se termine de financiar solo, ya que hoy debo reconocer que tengo que poner plata yo”.

 

 

 

Mi mundo privado

Bernando destina, de mínima, unos 300.000 pesos por mes para el presupuesto de su club. Tres jugadores que no son de Carlos Casares viven en casas de su propiedad y a otro tanto les alquila la vivienda. Paga puntillosamente los premios y el plantel ya cobró los sueldos de mayo. Y encontró el método para que las Inferiores se autofinancien: “Ya prácticamente pueden funcionar solas. Con lo que recaudan las escuelitas de fútbol, estamos ahí de cubrir el presupuesto. Capaz pongo 20.000 pesos por mes nada más para tapar algún hueco. Pero el mes pasado les sobró plata y compraron un cuatriciclo”.

Los Grobo en la política. La familia también tiene lazos políticos. Rosendo, hijo de Gustavo, es militante del PRO y fue puesto cerca de la Jefatura de Gabinete para asesorar a Marcos Peña, la mano derecha del presidente Mauricio Macri. Además, el esposo de Andrea Grobocopatel, la hermana del “Rey de la Soja”, es el intendente de Carlos Casares, Walter Torchio, curiosamente del FpV y que en octubre le ganó la elección a Luis Seraci, de Cambiemos.

Mientras negocia con el plantel un jugoso premio de 300.000 pesos a repartir en caso de lograr el ascenso, piensa de nuevo como empresario. “Los muchachos quieren más plata, pero ya les dije que si subimos vamos a armar una gran fiesta para festejar. Y ellos se van a quedar con lo recaudado por entradas y la cantina: calculo unos 150.000 más”. Y tiene en mente lanzar una campaña de socios y entregarles a cada uno una tarjeta para obtener beneficios económicos en los distintos negocios del pueblo.

La idea de Grobocopatel de hacer su propio club no les cayó muy bien a las otras instituciones que ya existían: Atlético, Boca, Argentina 78 y Defensores, entre otras. Claro, quedaron relegados a nivel económico cuando a lo mejor soñaban con alguna ayuda del empresario. “Intenté hacer algo con un club que ya existía pero no llegamos a un acuerdo. Por eso cuando voy a algunas canchas me putean en varios colores. En la Argentina muchos usan al fútbol como un trampolín político, yo tengo otra visión. Hago lo que me gusta, ojalá logre que Argentino camine solo y algún día llegue a Primera División”.

Fanático de Racing, Bernardo ya casi no grita por los colores azul y blanco. Ahora su corazón se pintó de verde y rojo.

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