6 de abril de 2010 20:15 PM
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"Privatización" de tierras agrícolas en China abre oportunidad a empresarios chilenos

En 2008 se aprobó una ley que permite a los campesinos vender el derecho del uso de la tierra. Como el país es parte de la OMC, el potencial comprador trata directamente con el campesino y no con el Estado, dice.

No es una idea descabellada pensar que en los próximos años se comercialicen en Chile duraznos, frutillas y cerezas procedentes de China.

Y podrían ser frutas cultivadas por empresarios chilenos, quienes hoy pueden instalarse en el país asiático aprovechando la privatización de las tierras agrícolas iniciada en 2008, dice el profesor Yun Tso Lee, director del Centro de Relaciones de la Universidad del Desarrollo (UDD).

En los últimos 30 años, la economía china ha crecido entre 9 y 10%, pero eso es solamente el sector urbano, porque alrededor del 60% de su población vive en las zonas rurales, donde el desarrollo aún no ha llegado.

De ahí que, explica, el congreso del Partido Comunista de 2008 estableció que el desarrollo le debe tocar a los campesinos. Hace 30 años se había realizado una reforma agrícola que traspasó la tierra a los colectivos, y los colectivos las entregaban a los campesinos. Pero en 2008 se aprobó una ley que permite a los campesinos vender el derecho de uso de la tierra, en una virtual "privatización" (ver recuadro).

Las tierras son bastante pequeñas, de media hectárea y muy dispersas. Pero según el académico, perfectamente un extranjero que tenga capacidad emprendedora puede comprar mil hectáreas a los campesinos e iniciar su explotación industrial.

"La maquinaria agrícola en China es tres veces más barata que la procedente de Estados Unidos o Europa, la mano de obra es mucho más barata y hay economías de escala", subraya.

Acerca de si hay canales institucionales a los que empresarios chilenos puedan recurrir para comprar tierras, Lee hace notar que China es parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de modo que el trato se establece directamente con el campesino, no es que tengan que solicitar al Estado el hacer efectiva la compra.

"Cualquier empresario que tenga una visión comercial sobre cómo aprovechar mejor la tierra puede ir a China, comprar mil hectáreas, y explotarlas poniendo maquinaria de última generación, riego por goteo y otras tecnologías para la producción agrícola industrial", señala.

Los empresarios chilenos quieren vender frutilla, arándanos y cerezas a China, pero podrían producirlas allá y exportarlas a Japón, e incluso a futuro podrían estar comercializando en Chile duraznos y frutas procedentes de China.

El académico de la UDD piensa que se podría dar un mayor impulso a este tipo de oportunidades si en el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países se avanzara más en el área de servicios, ya que hasta ahora se ha dado más énfasis al intercambio de bienes, pero se olvida que las grandes inversiones, que es lo que realmente importa con la generación de empleos, están en el área de servicios.

En ese sentido, piensa que la llegada a Chile del Presidente Hu Jintao el 18 de abril, como primera visita oficial del Presidente Piñera es una impronta y un gesto de acercamiento que puede estrechar aún más los lazos políticos y económicos.

"La maquinaria agrícola en China es tres veces más barata que la procedente de Estados Unidos o Europa, la mano de obra es mucho más barata, y hay economías de escala".

Una reforma impulsada por la migración
Desde que fueron organizados en cooperativas en 1956, los agricultores chinos han encontrado formas para aumentar su control sobre las propiedades. Sin embargo, las primeras manifestaciones públicas en reclamo de la privatización se dieron en 1978.

Pero no fue hasta 30 años después que el gobierno comunista aprobó los primeros cambios radicales. Si bien es cierto la propiedad de la tierra sigue siendo del Estado, Jialin Zhang, analista del Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, explica que en junio de 2008 se aprobó la virtual privatización de 167 millones de hectáreas.

La tierra en sí sigue siendo del Estado, pero ésta puede ser entregada al control de privados por 70 años (en lugar de 30 como era antes) y sus "dueños" pueden transferirla, comercializarla e incluso utilizarla como garantía para obtener préstamos. Posibilidades que estaban prohibidas antes.

El cambio aparece como una respuesta del gobierno al creciente abandono del campo por parte de agricultores, que ven limitada su capacidad de prosperar y que buscan beneficiarse del desarrollo y mejor calidad de vida de las ciudades.

Esto está provocando la multiplicación de miles de hectáreas abandonadas a lo largo del país.

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