7 de abril de 2010 08:45 AM
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ARGENTINA YA NO ES EL PRINCIPAL PROVEEDOR DE TRIGO DE BRASIL

"Las ventas del cereal a ese destino cayeron un más del 50% en los últimos cuatro años", reveló un informe del movimiento CREA.

  Argentina dejó de ser el principal proveedor de trigo de Brasil “si se tiene en cuenta que las ventas con ese destino cayeron 51 por ciento en los últimos cuatro años”, según indicó un informe realizado por el movimiento CREA. 
Según el trabajo, en el año 2000, Brasil compraba el 96 por ciento de sus necesidades en Argentina y en 2009 sólo adquirió el 59 por ciento.

Históricamente, Argentina fue uno los principales países productores y exportadores de trigo del mundo. Sin embargo, en los últimos años fue perdiendo esos lugares.

Según se desprende del trabajo realizado por CREA, las exportaciones argentinas superaban los 10 millones de toneladas entre 2000 y 2005 pero luego iniciaron un período descendente, con un volumen de tan sólo 5,35 millones de toneladas en 2009.

La reducción de las exportaciones implicó la pérdida de mercados mundiales y un menor ingreso para el país, además de un grave desgaste en las relaciones comerciales con Brasil, el principal importador de trigo argentino.

“La disminución de exportaciones es la consecuencia de una continua caída en el área sembrada debido a diversas intervenciones en el mercado, entre ellas la apertura y cierre arbitrario del Registro de Exportaciones y las restricciones en la entrega de permisos de exportación, como así también por la sequía sufrida en la última campaña”, sostuvo CREA.

Estos manejos, dio la entidad, “generaron poca transparencia y confiabilidad de Argentina como país proveedor y una prima de riesgo que provoca descuentos adicionales en las cotizaciones”. Estas distorsiones provocaron que los productores argentinos vendan actualmente el trigo con un precio 40 por ciento inferior al de los agricultores de países limítrofes.

Muchos problemas con Brasil

Uno de los países más afectados por la caída de las exportaciones argentinas en los últimos años fue Brasil, con el cual existen beneficios arancelarios y menor costo de fletes por cercanía.

En 2000, el 67 por ciento de las exportaciones argentinas de trigo se orientaba hacia Brasil, satisfaciendo casi la totalidad de sus necesidades de importación. En cambio, en 2009 los envíos a ese país significaron el 60 por ciento de nuestras exportaciones totales y el 59 por ciento de sus necesidades de importación de trigo.

La importancia de Brasil como destinatario de las exportaciones argentinas radica en que las ventajas mencionadas anteriormente -diferencial arancelario respecto a los países extra Mercosur y menor costo de fletes- se podrían traducir en diferencias muy importantes en los precios.

En la actualidad, Brasil podría pagar alrededor de 45 dólares más por tonelada que si se exportara el trigo al norte de África.

Fuertes pérdidas en el precio para los productores

Históricamente, las exportaciones de trigo de Argentina comenzaban a registrarse desde dos o tres meses antes de la cosecha nueva hasta el inicio de la próxima. Es decir, se concretaban ventas durante más de un año, manteniendo activa a la exportación durante todo ese lapso de tiempo. De esta manera, se generaba una sana competencia con la molinería y se formaban precios sin descuentos para los productores. Durante este funcionamiento de mercado nunca faltó trigo para el consumo interno.

Sin embargo, en los últimos años, distintos mecanismos intervencionistas en el mercado determinaron cierres y aperturas en las exportaciones que distorsionaron las cotizaciones.

El primer cierre de exportación de trigo se produjo en la campaña 2006/07, durante la cual se registraron muchas toneladas en precosecha. Esto sucedió, entre otras cosas, porque los principales productores de trigo del mundo sufrieron una importante sequía y Argentina fue un origen muy requerido por los importadores mundiales, que ofrecían buenos precios.

En el ciclo 2007/08, continuaron los problemas productivos en algunos países exportadores competidores, mientras que en Argentina seguían cerradas las exportaciones. Cuando se abrió el Registro de Exportaciones, en sólo dos semanas se anotaron más de 7 millones de toneladas, luego de lo cual las retenciones aumentaron y se cerró nuevamente ese registro por un lapso de 10 meses.

En la actualidad, y desde la campaña 2008/09, funciona el sistema de ROE Verde -Registro de Operación de Exportación-. Estos permisos son asignados tardíamente, en general, una vez que la producción ya está definida.
Así, se genera menor volumen de operaciones forward y, por ende, menor posibilidad de cobertura para los productores, mayor descuento y menor previsibilidad en el negocio.

Este manejo del mercado ha generado que los productores argentinos estén vendiendo actualmente su trigo al 60 por ciento del precio internacional, habiendo llegado este valor al mínimo de 40 por ciento en mayo de 2008.

Las mayores diferencias se produjeron en los momentos en los que hubo cierre de Registros de Exportación y subas fuertes de los precios internacionales. De esta manera, las diferencias no pudieron ser captadas por Argentina que, además, perdió importantes oportunidades de mercado.

La intervención oficial en el mercado de trigo y problemas climáticos provocaron una reducción de la producción y de las exportaciones del cereal, y una pérdida de ingresos para los agricultores y para el país. También se generaron fuertes caídas en los precios recibidos por los productores, sin conseguir que se mantuvieran estables los precios de los productos derivados del cereal que demandan los consumidores.

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