15 de junio de 2016 00:20 AM
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EL VACUNO DE CARNE, MÁS SANO

La Organización Mundial de Sanidad Animal ha reconocido oficialmente a España como un país con riesgo ínfimo de presencia de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB). Este nuevo escenario rebaja el nivel de riesgo controlado en el que estábamos incluidos desde el 2007. Para el sector del vacuno de carne es una excelente noticia, ya que se […]

La Organización Mundial de Sanidad Animal ha reconocido oficialmente a España como un país con riesgo ínfimo de presencia de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB). Este nuevo escenario rebaja el nivel de riesgo controlado en el que estábamos incluidos desde el 2007.

Para el sector del vacuno de carne es una excelente noticia, ya que se podrá entrar en nuevos mercados que hasta la fecha han estado vetados, sobre todo en Asia y algunos países africanos. La Ministra de Agricultura ha aprovechado su presencia en el G20 de agricultura que ha tenido lugar en la ciudad China de Xian, para reunirse con su homólogo, recordarle el nuevo estatus sanitario de este producto y solicitarle la apertura de sus fronteras. Hay que tener en cuenta que China es uno de los principales destinos de exportación de la carne española, fundamentalmente de porcino, solo superado por nuestras ventas a Estados Unidos; y que con carácter general se han multiplicado por más de 10 los últimos 7 años.

Este reconocimiento es todavía más positivo, ya que puede ayudar a compensar la caída de consumo interno. Tal como muestra el informe de consumo alimentario doméstico en 2015, presentado por el Ministerio, el consumo de carne fresca de vacuno ha caído en un 3,8%, y un 3,4% en valor económico.

Pero el único problema del sector no es la caída del consumo, también el aumento de la oferta como consecuencia, entre otros factores, de la entrada de carne procedente del reajuste del sector por la desaparición de la cuota. Entre tanto, este desajuste entre oferta y demanda ha generado una bajada de precios, no solo en España, también en otros países productores, como Francia, Irlanda o Italia. A todo esto se une el mantenimiento del cierre del mercado ruso, cuyo impacto aún se deja notar.

En este contexto es muy importante que el sector del vacuno de carne sea tratado con extrema delicadeza por los negociadores europeos en el TTIP o Mercosur y no se considere en ningún momento moneda de cambio. Una mala negociación podría dar al traste con el esfuerzo de reajuste comercial y que se espera pueda reforzarse con la apertura china.

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