10 de abril de 2010 07:44 AM
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LA CALIDAD DE LA SEMILLA: CLAVES PARA UN BUEN NACIMIENTO DEL CULTIVO

La sanidad de la semilla es un atributo de calidad. Lo saben los productores y especialmente quienes trabajan en los semilleros, que cada vez ven en ello menos un lujo y más un factor de rinde. Claro, la imponente evolución tecnológica de las simientes de los cultivos invita a proteger más que nunca el poder germinativo y todo el resto de condiciones de una planta que culminan en un buen rendimiento a cosecha.

A partir de esa convicción, un centenar de representantes de distintas empresas ligadas al sector compartieron una jornada completa, el martes pasado, en Los Cardales, Buenos Aires, convocada por Syngenta, para analizar a fondo todos los condicionantes que inciden para que las semillas muchas veces no expresen todo su potencial.

"Las recientes pérdidas por Mancha Ojo de Rana son un ejemplo de lo que puede suceder por las malas prácticas agronómicas", ejemplificó la doctora Mercedes Scandiani, del Laboratorio Río Paraná, dando cuenta de que, "aunque los patógenos se van manifestando hacia el final del ciclo, no quiere decir que allí se hayan infectado".

En ese sentido, el Simposio Seed Care 2010, organizado por la compañía de origen suizo, resultó una amplia actualización sobre los patógenos de la semilla, también respecto de la incidencia de los nematodos de suelo, y, en lo que fue quizás la mayor novedad, el análisis de la interrelación entre ambas problemáticas, y los modos de controlarlos.

Marcelo Doucet, especialista de la Universidad Nacional de Córdoba, explicó que "los nematodos son entidades que no llegan al milímetro de longitud y tienen diferentes modos de acción, como por ejemplo penetrando en las plantas a través de las raíces y luego rompiendo las células".

Muy interesante y novedosa resultó la exposición de Margarita Sillón, reconocida fitopatóloga de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que a su habitual descripción de las enfermedades esta vez le sumó la "interacción con los nematodos, lo cual es un fenómeno naturalmente complejo".

Los especialistas indicaron que las heridas que provocan los estiletazos de los nematodos favorecen la acción de los patógenos más conocidos. "Entre ellos hacen un buen negocio si están juntos, y los perjudicados son los productores", afirmó Sillón.

Como la jornada estuvo focalizada en el tratamiento de semillas para maíz, aunque también se habló de soja y otros cultivos, Gladys Lori (de la UNLP) describió la afectación habitual del cereal por los distintos tipos de Fusarium, particularmente la sintomatología de los subgéneros Fusarium graminearum (propicio en climas húmedos y fríos) y Fusarium verticilloides (más habitual en veranos calurosos y secos). Dijo que "tener este hongo en la semilla es una bomba de tiempo porque siempre es fuente de inóculo y es probable que sea micotóxico". (Ver Fusarium.)

De modo complementario, los representantes de Syngenta, encabezados por el CEO de la compañía, Horacio Busanello, compartieron todo el trabajo de investigación al respecto y lo que ofrece la empresa, que en el segmento de tratamiento de semillas tiene casi el 40% del mercado. En ese marco, Adolfo Bertachini, y Fernando Biffis, gerentes de tratamiento de semillas, en Marketing y Desarrollo, respectivamente, coordinaron la presentación de un nuevo producto de la compañía, Maxim Quattro Semillero, al que definieron como "la evolución de un producto ya probado y masivamente utilizado, que ahora no solamente amplia la protección a los distintos tipos de Fusarium, sino a todo el espectro de patógenos que afectan al maíz".40

por ciento.

Son las pérdidas que generó la mancha ojo de rana en algunos lotes de soja.

Fusarium y toxinas

Una de las cuestiones que inquietó en el simposio "Seed Care" fue la afirmación de que "Fusarium verticilloides produce micotoxinas" y que esta problemática "se transmite desde la semilla". El tema lo planteó Gilberto Olaya, uno de los especialistas internacionales que trajo Syngenta, en este caso desde Florida, Estados Unidos. El problema ya preocupa a la FAO, y a países como Estados Unidos y México, porque por encima de ciertos niveles de contaminación (5 ppm) genera problemas en la producción de etanol y en la alimentación, por ejemplo en niños que comen tortilla de maíz. También estuvo Joao Carlos Nunes, el titular del Instituto "Seed Care" regional, que la compañía convocante inauguró meses atrás en la localidad de Holambra, en territorio brasileño

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