20 de noviembre de 2009 09:01 AM
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El salmón de British Columbia

Las causas de la disminución serían la pesca descontrolada, la destrucción del hábitat de desove y enfermedades propagadas desde las salmoneras.

Una misteriosa disminución en las cantidades de salmón en desove ha llegado a ser uno de los ritos del último trimestre del año en British Columbia, que ha producido preocupación por las pérdidas financieras y laborales, amenazas de extinción y una falta increíble de respuestas.

Esta temporada sólo 1,7 millones de los 10,4 millones de salmones de Alaska que se pronosticaba que regresarían al río Fraser lo hicieron en realidad, un nivel bajo no visto en 50 años.

Eso impulsó a Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, a solicitar a Bruce Cohen, juez de la Corte Suprema de British Columbia, que realizara una investigación sobre las causas de la disminución de la especie.

Sin embargo, otras cuatro investigaciones federales que se han realizado durante las últimas tres décadas no han detenido la declinación. Los habitantes de British Columbia temen que la rica pesca de salmón de la provincia, de un valor aproximado de US$ 475 millones, pueda desaparecer como la del bacalao del Atlántico. De las cinco especies de salmón involucradas, dos (el rosado y el del Pacífico) siguen siendo relativamente abundantes. Pero las reservas del coho, chinook y de Alaska bajaron en más del 70% desde principios de la década de 1990.

Científicos y ecologistas están de acuerdo en que las causas de la disminución incluyen la pesca descontrolada y la destrucción del hábitat de desove. Algunos también culpan a la pesca no autorizada en el Fraser de las Primeras Naciones, como se denomina a los pueblos indígenas de Canadá. Pero la mayor controversia se relaciona con la afirmación que se están propagando enfermedades desde las salmoneras de jaula abierta. Numerosos salmones de Alaska migratorios del Fraser (tanto de salida como jóvenes esguines y de vuelta como peces maduros) pasan por algunas de las docenas de salmoneras en el Archipiélago Broughton. Estudios de científicos locales y noruegos han encontrado que crustáceos isópodos marinos y otros parásitos de las granjas de cultivo pueden infectar a los salmones que pasan, reduciendo sus posibilidades de supervivencia. El salmón del Fraser que toma la ruta sur en torno a la isla de Vancouver, donde no hay una vía de granjas que recorrer, no exhibe estas infecciones.

El Departamento de Pesca del gobierno federal no ha investigado esta amenaza. Sus críticos sostienen que esto se debe a que la entidad sufre de un conflicto de intereses, puesto que promueve la salmonicultura y también está a cargo de proteger al salmón salvaje. Ellos acusan al departamento de mal manejo crónico de las reservas de salmón salvaje.

Sin embargo, la supuesta amenaza de la salmonicultura no es toda la historia. Lejos de las granjas de cultivo, el apreciado chinook de Alaska o "king salmon" también está bajo presión. Las reservas en el río Yukon se derrumbaron a fines de la década de 1990 y están tan bajas este año que se prohibió la pesca comercial. Las autoridades señalan que el culpable es el cambio climático. Es probable que también sea un factor más al sur. Varios expertos indican que las temperaturas más altas del mar frente a British Columbia han bajado las tasas de supervivencia del salmón porque los depredadores de aguas cálidas, tales como el calamar y la caballa, se han desplazado hacia el norte mientras que el plancton, una gran fuente de alimento, no es tan abundante. La última investigación federal sobre la disminución del salmón de la provincia, que realizó el comité de pesca del Parlamento, produjo un informe titulado "Aquí vamos de nuevo".

Hay temor de que la rica pesca de salmón de la zona desaparezca

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