6 de julio de 2016 17:35 PM
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¿Es el Brexit una oportunidad para el espumante y el vino argentino?

La revista Forbes midió los alcances del producto para el mercado inglés. ¿Cuál es la única estrategia para nuestro país?
Europa y el Reino Unido vive momentos de gran impacto, a partir del Brexit. Muestra es que la revista Forbes midió los alcances de esta elección en el mercado inglés, respecto al impulso actual de la producción de vino espumoso en el propio Reino Unido, la trayectoria histórica y el consumo de champagne de Francia y la creciente popularidad de Prosecco de Italia.

Andrew Weeber, de bodega Gusbourne en Appledore, Kent, dice: “El voto Brexit inicia una reconsideración inmediata de la relación entre las exportaciones frente a las ventas nacionales, pero también están las condiciones para comprender una visión a largo plazo. Ahí es donde la atención se centra en lo que el gobierno del Reino Unido puede hacer para apoyar su industria del vino”.

En su consideración, hasta ahora el gobierno ha dado la espalda a esta industria. “Esto significa que nuestra industria se ha desarrollado bajo las buenas prácticas comerciales, sin el apoyo de subsidios o subvenciones de la Unión Europea. Sin embargo, la producción de vino cumple un montón de condiciones: es innovadora, es un desarrollo rural sostenible, se estimula el turismo y las oportunidades de empleo”, completa Weber.

Otra analista del nuevo marco que se abre es Tamara Roberts, CEO de Ridgeview Wine Estates, en Sussex. “Es un nuevo capítulo en la historia británica. Si bien consideramos que nuestro negocio era más fuerte en la Unión Europea, ahora vamos a trabajar duro para continuar nuestro éxito con las exportaciones y la construcción de nuestra marca en un mercado internacional cada vez más competitivo”, dice, con optimismo.

Al igual que Weeber, Roberts es consciente del papel fundamental que debe desempeñar el gobierno británico. “Tenemos la esperanza que el gobierno sea capaz de negociar los mejores acuerdos de libre comercio posibles, dentro de los próximos dos años”.

Esta es, de momento, la única estrategia comercial para Argentina y su industria. Es finita y sutil, a la inglesa. Veremos si somos capaces de capitalizarla. Y de coincidir en una nueva política que mantenga, por lo menos, los actuales índices de exportación en el sector.

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