12 de abril de 2010 19:55 PM
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Salmonella es el nuevo enemigo a batir en porcino

La AVPA celebró una jornada bajo el título "Salmonella y bienestar animal

En el encuentro organizado por la Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón, quedó claro que el control de Salmonella es el nuevo reto de este sector y, en la mesa redonda que clausuró la jornada, se dieron las claves para implantar las normas de bienestar animal en cerdas gestantes que entrarán en vigor en el 2013.

La Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón (AVPA) organizó el pasado 25 de marzo en Zaragoza la jornada "Salmonella y bienestar animal". En la inauguración, Javier Gracia, Jefe del Servicio de Sanidad Animal del Gobierno de Aragón, se congratuló por la práctica erradicación de Aujeszky en el territorio español, y afirmó que el nuevo reto serán los futuros planes de control de Salmonella. Así mismo, que las explotaciones obsoletas en lo referente a la normativa de bienestar animal no tienen futuro, puesto que no hay posibilidad de prórroga para su entrada en vigor en 2013.

España va a tener que hacer un gran esfuerzo para controlar la bacteria
En su ponencia, Eva Creus, directora de Agrogestiic, enmarcó las actuaciones para el control de Salmonella en el contexto de la seguridad alimentaria y explicó que diversos países de la Unión Europea llevan años aplicando programas de control de esta bacteria en porcino. Así, en España habrá que hacer un gran esfuerzo para no quedar descolgados, más aún teniendo en cuenta que los niveles de prevalencia de esta bacteria son de los más altos de la UE. Cómo fechas clave, Creus apuntó a finales de 2011 o inicios de 2012 para la puesta en marcha de planes de control en cebo y a lo largo de 2012 para el control en reproductoras.
El control de Salmonella requiere inversión, esfuerzo personal y colectivo, y formación de trabajadores: son quienes más van a tener que implicarse. Es esperable que la aplicación de los futuros programas de control permita disminuir las patologías infecciosas y parasitarias, reducir el uso de medicamentos, mejorar los rendimientos zootécnicos y una adecuación a los estándares de calidad; todo esto redundará en una mayor competitividad de la industria porcina española.
Por su parte, Raúl Mainar, de la Unidad de Sanidad Animal del CITA (Gobierno de Aragón) describió las dificultades a la hora de diagnosticar la infección por Salmonella. En primer lugar, por la presencia de portadores asintomáticos y también por las variaciones en sensibilidad y especificidad de los test disponibles. Respecto a la dinámica de infección, Mainar apuntó que existe una estacionalidad, con prevalencias más altas a final de verano e inicio del otoño, aunque existen otros factores que influyen en la prevalencia, como un mayor número de orígenes de los animales de cebo, etc. También llamó la atención sobre las elevadas resistencias a un antibiótico (más del 70% de las cepas) y multirresistencias que presentan estas bacterias.
Finalmente, Emilio Magallón, de Inga Food SA, recalcó que el objetivo es un plan de control, no de erradicación, y hay que intentar que Salmonella no sea un lastre comercial. Como medidas ya aplicables citó la importancia de obtener reposiciones negativas a la bacteria, la adecuada higienización de los piensos y respetar los ayunos antes del sacrificio.
Todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que Salmonella es una bacteria muy difícil de controlar, y que llevar adelante un programa de control requerirá el trabajo coordinado de toda la cadena productiva de la industria porcina.

Hay que concienciar a los ganaderos acerca del bienestar animal
La jornada se clausuró con la celebración de una mesa redonda sobre las “Realidades de la aplicación de las normas del bienestar porcino”. En ella participaron Juan Grandía, de Agro-Test Control; Carlos Martín, de NANTA, S.A.; Ricardo García y Llorenç Planasdemunt, ambos asesores técnicos de porcino.
Carlos Martín empezó las exposiciones mostrando los datos de una encuesta sobre la aplicación de las normas de bienestar a los ganaderos. Los resultados de esta encuesta ponían de manifiesto que el 58% de los ganaderos no han adaptado sus alojamientos a la normativa de bienestar y el 53,5% de los mismos no se han ni planteado el proyecto de adaptación de las explotaciones. Para Martín es fundamental concienciar a los ganaderos, ya que vamos retrasados con respecto a los países del norte de Europa.
“Hay que tener en cuenta que, según la legislación, el bienestar animal no implica únicamente alojar a las cerdas en grupo, si no que define la superficie libre por cerdo (que varía según las distintas CC. AA.), el sistema de alimentación en los animales mantenidos en grupo y la prohibición de llevar a cabo procedimientos no terapéuticos o diagnósticos que provoquen lesiones”.
Martín hizo hincapié en que todos los sistemas de alojamiento de cerdas gestantes en grupo tienen ventajas e inconvenientes y que hay que saber elegir la mejor opción para cada explotación teniendo en cuenta el espacio, la inversión, el personal, el servicio técnico y el coste de la alimentación. Hay que hacer ver a los ganaderos que es una inversión a largo plazo y que deben plantearse cambiar el manejo de la explotación, porque una vez que el manejo está adaptado la rentabilidad es parecida a la de otros sistemas.

 Sistemas de alimentación adecuados a las normativas de bienestar
Llorenç Planasdemunt centró su exposición en los distintos sistemas de alimentación y explicó brevemente cada uno de ellos. Existen tres tipos de sistemas: los racionados controlados, los racionados no controlados y los de a voluntad (tolva).
Para Planasdemunt el mejor sistema de alimentación son los racionados controlados (máquinas con chip). Entre sus ventajas citó que el sistema permite la individualización de la alimentación para cada cerda y, en caso de grupos grandes (de 50 a 70 animales), se aprovecha más el espacio.
Hizo hincapié en que ningún sistema evita las peleas por completo. Siempre hay alguna cerda que no se adapta bien, por lo que disponer siempre de enfermería.
Ricardo García explicó que lo mejor es una estación de alimentación mixta, en la que se forme un grupo dinámico para las primerizas y un grupo estático para las multíparas.
Se debe entrenar a las cerdas primerizas durante 3-4 semanas para que el sistema funcione correctamente, bien mediante una máquina tonta o con la máquina normal (que es más barato). En las granjas cicladas es más complicado, puesto que hay que enseñar a comer a las cerdas de tercer parto a comer.
Es posible que los primeros días tengan agujetas y dolores articulares, por lo que es conveniente administrarles paracetamol. Además hay que tener en cuenta que existe un 5% de cerdas que no se adaptan.
En la estación de alimentación el animal come más tranquilo y más rápido, ya que se encuentra aislado. García considera que lo mejor son grupos de 45-65cerdas por estación y pulsos de 100 gr. de alimento para un mayor ajuste de la ración.
Es muy importante que las cerdas dispongan de una zona de descanso de 1,2-1,3m2 por animal (el doble en caso de que la cama sea de paja), separada, en un lugar cálido y oscuro, ya que las cerdas descansan más del 80% del tiempo.
El sistema hay que iniciarlo todos los días a la misma hora. Lo mejor es hacerlo a primera hora de la tarde para que las cerdas ya hayan comido y estén separadas a primera hora de la mañana. La manipulación es muy fácil una vez que se ha iniciado el sistema, además, proporciona información diaria individualizada de cada cerda.
Como inconvenientes de este sistema García cita los cortes de luz (si se produce en el periodo de descanso del ciclo, al día siguiente no dará de comer a los animales), la relajación en el control visual diario de los animales, la necesidad de tener personal cualificado, la elevada inversión a corto plazo, el difícil control visual en grupos grandes y la imposibilidad de reutilizar las instalaciones anteriores.

Los puntos críticos del alojamiento de cerdas en grupo
En su ponencia, Juan Grandía hizo hincapié en los puntos críticos de la implantación de un sistema de alojamiento en grupo de las cerdas gestantes: la alimentación, el suelo y el manejo.
Para poder utilizar las máquinas automáticas con sistemas de identificación individual de los animales, las cerdas tienen que pesar más de 120 kg y tener más de 8 meses de edad, ya que con el aprendizaje pierden entre 3 y 5 kg de peso por el estrés y deben recuperar el peso y la conformación antes de entrar en maternidad.
En cuanto al suelo, lo conveniente es que los animales dispongan de enrejillado ancho, incluso en la zona de descanso, que deberá estar separada físicamente. Para evitar problemas, el suelo se debe mantener lo más seco posible.
Los problemas más frecuentes son las lesiones en pezuñas porque los animales no están acostumbrados a andar y lesiones invisibles (procesos inflamatorios con aumento de temperatura que dan lugar a procesos subclínicos), que deben diagnosticarse por termografía.
En cuanto al manejo, Grandía resaltó la necesidad de que hay que enseñara a las cerdas a comer. Hay que tener en cuenta que los microchips pueden perderse, fijarse en los animales que no entra nunca a comer, ver por qué no lo hacen e intentar solucionarlo.
En una máquina para 80 cerdas en grupo dinámico no hay problemas de mordeduras de vulva, pero existen peleas por el orden jerárquico y se pierden un 3% de las gestaciones confirmadas.

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