7 de julio de 2016 13:47 PM
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Frigoríficos dicen que el mercado interno es “tierra de nadie”

Es por la situación del alto grado de irregularidad y evasión de cooperativas truchas que producen sin controles fiscales ni sanitarios. Aseguran desde Ciccra que el cooperativismo dudoso concentra alrededor del 11% de la faena bonaerense y explota a trabajadores.
En su último informe la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) puso énfasis en la necesidad de retomar los controles y la fiscalización, incluso sanitaria para la producción de carne vacuna que se relajó a partir de 2007, cuando la Oncca adoptó la función principal de pagar compensaciones en vez de controlar el comercio sectorial.
 
El “cambio de rubro” de la disuelta Oficina de Control Comercial Agropecuario, derivó en la renuncia del entonces presidente Marcelo Rossi -un hombre del radicalismo- cuya convocatoria a participar en el Ministerio de Agroindustria fue anticipada varias veces por el Ministro Ricardo Buryaile.
 
Fue el propio ministro quien advirtió a poco de asumir que era necesario recrear la Oncca, aunque por el momento no hubo novedades sobre la creación de un organismo de aquellas características. Según el informe de Ciccra retomar el control comercial en la faena con un ente que recupere el poder de fiscalización de la ex Oncca es hoy “más necesaria que nunca”.
 
Amerita la recreación del organismo de control “la gravedad de la situación que atraviesan la Industria y la cadena de la carne en su conjunto”, dice Ciccra. La explicación es la presencia de “seudo cooperativas” que concentran ya el 11% de la faena total de Buenos Aires “distorsionando totalmente el mercado”.
 
Como consecuencia de ese funcionamiento irregular se produce “evasión impositiva” en Ganancias e IVA a nivel nacional, e Ingresos Brutos a nivel local, evasión previsional y riesgo sanitario. Incluso con frigoríficos que cuentan “con habilitación provincial que tienen carnicerías en CABA sin habilitación para el tránsito federal”, refuerzan desde Ciccra.
 
Además de la “Reducción a casi esclavitud a los operarios, (supuestos cooperativistas) que reciben ingresos inferiores a los de convenio y no gozan de vacaciones pagas, ART ni salario familiar”. El formato de la informalidad se reduce a un matarife que pone la hacienda y operarios que quedan al frente para dar la apariencia de una cooperativa.
 
Todo ello, aseveran desde Ciccra, “distorsiona la comercialización y sirve de excusa a algunos “empresarios” para realizar maniobras elusivas y evasivas convirtiendo el mercado interno en “tierra de nadie””.
 
“Creemos que ha llegado el momento de que la actual administración le otorgue mayor celeridad a la solución de este problema”, sostiene la Cámara que conduce Miguel Schiariti.
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