11 de julio de 2016 01:11 AM
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Una nueva chance para producir carne

CompartiremailFacebookTwitterDesde hace 30 años la ingeniera agrónoma María de la Merced Mujica, investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, trabaja para mejorar la genética de los forrajes en zonas hostiles, donde cuesta el desarrollo agrícola por cuestiones geográficas o climáticas. Ahora, ya al final de su carrera, cree que ha llegado el momento de […]

Desde hace 30 años la ingeniera agrónoma María de la Merced Mujica, investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, trabaja para mejorar la genética de los forrajes en zonas hostiles, donde cuesta el desarrollo agrícola por cuestiones geográficas o climáticas. Ahora, ya al final de su carrera, cree que ha llegado el momento de compartir sus conocimientos con los productores ganaderos que le ponen el pecho a estas regiones donde la aridez plantea dura batalla. Las investigaciones arrancaron en la Cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires, sin embargo Mujica quiere abrir las fronteras e ir más allá. Considera que sus trabajos y las conclusiones que ha extraído de tantos años de estudio pueden ser un buen aporte para el problema que tiene San Luis en la Cuenca del Morro.

La especie que podría dar un giro a la cuestión de los excesos hídricos es la Lotus Tenuis. De los trabajos de variación genética surgen tres especies que, según la característica de los suelos (encharcado, árido o salino), se adapta de mejor manera. Estas variedades que le han llevado tanto tiempo para definirlas como aptas, ya se comercializan a través de licencias que han sido entregadas, en uno de los casos al semillero nacional Gapp.

La idea inicial estuvo basada en encontrar pastizales naturales que tuvieran buena adaptación a las zonas marginales, además de poseer una elevada capacidad de resiembra natural. “Me propusieron trabajar con la especie forrajera que está naturalizada. Es decir que no es nativa, sino que en algún momento se ha introducido hace ya muchas décadas y se ha extendido espontáneamente por la Cuenca del Salado”, explicó la especialista.

“Un aspecto estratégico de la especie es su alta capacidad de resiembra natural. Si se maneja bien y se la deja producir semillas, caen al suelo y eso pasa a ser una enorme inversión que hace que el productor no tenga que comprarla en la próxima campaña. Otra cuestión ventajosa relacionada con la semilla es que tiene la cubierta impermeable, lo que hace que sea una barrera para germinar. De esa manera puede estar en un barrial sin pudrirse. Después del invierno pierde esa condición y da paso al crecimiento de las nuevas plantas”, agregó Mujica sobre algunas de las ventajas extras que trajo la investigación al sector productivo ganadero.

“La región se caracteriza por tener ciclos de inundaciones y sequías alternadas con una extensa superficie de campos bajos encharcables que pueden o no ser salinos. La Lotus Tenuis se adaptó a las condiciones de los suelos. Lo que me entusiasmó fue poder servir al sistema de producción y ése fue el motor de la investigación. Al comienzo los estudios se basaron en poder conocer el comportamiento de la especie. Pero luego comencé a indagar en el área de mejoramiento genético. Por eso el objetivo tecnológico era estudiar y aplicar variedades que pudieran surgir de las pruebas, de hecho terminé con la obtención de tres variedades que ya se comercializan”, agregó.

La elección de la Cuenca del Salado para comenzar no fue azarosa. “El punto de partida se basó en que tengan una muy alta adaptación a las condiciones hostiles en donde se llevó adelante el estudio. Por lo tanto el origen genético son las poblaciones naturales de la Cuenca del Salado, decimos nosotros modelada por la selección natural, que en el ambiente resultan exitosos. Si hay algo importante dentro de lo que llamamos el proceso de selección es que se trató de conservar una buena cuota de variabilidad útil, o sea, hacer que sean más estables en su comportamiento”.

En cuanto a las variedades, la primera fue el Aguapé. “Es la que conserva mayor variabilidad porque demostró una adaptación amplia a diversos ambientes dentro de la zona. Ya se cultiva en el sur de Santa Fe, sobre campos bajos encharcados. Además, hace alrededor de cinco años la producción de semillas se está haciendo en Uruguay”.

En cuanto al financiamiento, Mujica contó que “la Universidad lo que hace son convenios de vinculación tecnológica con empresas privadas que puedan comercializar el producto. A través de ese acuerdo la casa de estudios cobra regalías sobre las ventas”.

“Cuando se empezó a trabajar con la especie prácticamente nadie lo hacía. Si bien eso se ha modificado en una escala baja, hay pocas variedades de este tipo entre las que se encuentran las tres que hemos manipulado. No son de las forrajeras que tiene mayor espacio en el mercado, pero se encuentra en expansión”, aclaró la ingeniera, quien también es docente en la UNLP.

“El forraje se usa para el pastoreo pero además los productores ahora están haciendo algunas experiencias exitosas en la producción de rollos que después se utilizan para reserva. Se puede observar en la innovación que el alimento que se genera es de buena calidad por su alta digestibilidad, aportando altos niveles de proteína a la dieta de los animales. Lo interesante del Lotus es que se encuentra dentro de la familia de las leguminosas, como la alfalfa. Una de las características de esa especie es su capacidad para captar el nitrógeno de la atmósfera, lo que redunda en un gran beneficio ya que la fertilización se hace sin costo”.

Mujica tiene un largo recorrido en la investigación agrícola, pero tiene el mismo entusiasmo de siempre. “Estoy en la etapa final de mi carrera y me decidí a poner la energía en un proyecto de transferencia. He acumulado muchos conocimientos y experiencias y ahora quiero devolverle al sistema de producción algo de lo que me brindó, o sea volver a trabajar con los productores para que mejoren el resultado final de sus campos bajos encharcados”.

Con la mira en la Cuenca del Morro

“Para llevar adelante esta tarea conseguí el apoyo de la Universidad Nacional de la Plata y también de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires. Son las instituciones que me dieron el punto de partida para el desarrollo del proyecto de transferencia de conocimientos. He estado investigando el problema que tiene San Luis, en la Cuenca Del Morro, porque creo que puede haber algún punto en común”.

Mujica con la predisposición de ir a donde sea y hacer su aporte no descarta llegar a nuestra provincia para realizar los ensayos pertinentes. “Dentro de las tareas que estoy realizando se encuentran pruebas piloto en seis lugares, generando unidades demostrativas en campos con la activa participación de los productores. Lo que busco es que sean ellos los que luego puedan transmitir a otros su experiencia el año próximo. Además se están haciendo ajustes sobre la siembra aérea. Al norte de la provincia de Buenos Aires, en 25 de mayo, hicimos una de las dos pruebas de esta forma de siembra, que tranquilamente podrían hacerse en la zona crítica de San Luis”.

Según la ingeniera agrónoma, “en materia de siembra aérea de la especie Lotus no hay experiencias previas, ahora logré conseguir dos aviadores con los que pudimos ajustar la tarea. Otra alternativa, por la que ya me he puesto en contacto con empresas privadas que fabrican drones para uso agropecuario, es poner a prueba algunas funciones que podrían llegar a ser útiles tales como la toma de información a través de imágenes o armar lo que se llama un sistema de siembra en núcleos”.

“Lo próximo es buscar el apoyo de los municipios y otras instituciones para poder expandir el proyecto y realizar pruebas en otros lugares con características similares a los de mi investigación. Lo bueno sería poder aportar en lugares que lo necesiten, como puede llegar a ser el caso de San Luis”, dijo.

En el caso de la siembra terrestre, aunque en la mayoría de los casos se vuelve una tarea dificultosa, también trabajan en distintos proyectos. “Yo llevo ideas a los productores y ellos van viendo la factibilidad. En el caso de la siembra por tierra es muy difícil acceder con la maquinaria, ya que la mayor parte del tiempo se trata de campos inundados. Por eso he diseñado una siembra en anillo periférico. Se trata de hacer con la fertilizadora la siembra al boleo. Acá no puede pensarse en el laboreo; solo se puede hacer en cobertura. Es decir se aportan semillas sobre la superficie del suelo. Hemos podido comprobar que puede instalarse bien de esa forma” comentó la científica que trata de no dejar espacios vacíos sobre todo aquello que pueda llegar a surgir de las labores a campo.

La producción silvopastoril

En los últimos años el avance de la producción agrícola ha hecho que la frontera ganadera se corra hacia otras regiones más marginales donde por los suelos se hace más aguerrido y donde el crecimiento del forraje se vuelve una lotería. Los productores e investigadores trabajan en el uso de la creatividad para llevar la mejora productiva y rentable a esos campos. Es así que la producción silvopastoril ha sido de gran ayuda en estos y otros casos.

A pesar de tenerlo como una actividad secundaría, Mujica también realiza prácticas con este doble propósito. “Se trata de hacer plantaciones de especies arbóreas, preferentemente que se adapten a las condiciones antes mencionadas como sauces y eucaliptus. Cuando el árbol no ha encontrado su máximo esplendor se puede hacer un aprovechamiento para la producción de carne, incorporándoles además forrajeras. Esto haría que la rentabilidad por hectárea aumente de forma considerable. Se produce madera a largo plazo y al mismo tiempo se puede producir carne. Para esto me puse en contacto con el INTA de 9 de Julio y hemos hecho un pequeño ensayo. También están armando un proyecto regional con otros investigadores”.

El sistema de producción alternativa que se propone tiene otros beneficios. El uso de la producción sustentable, no sólo por el beneficio de contribuir con árboles sino por el hecho de mejorar la calidad de vida de quienes habitan el planeta. En cuanto a la rentabilidad resulta económico y de fácil manejo para el productor.

La experiencia local

César Rivoiro es un productor de la zona afectada de la Cuenca del Morro. Además es ingeniero agrónomo y conoce de los manejos de pasturas y forrajes en esos lugares. La revista El Campo lo consultó sobre la viabilidad de usar la nativa en los campos bajos en las cercanías de Villa Mercedes.

La experiencia con Lotus no ha llegado a San Luis pudo confirmar el productor, sin embargo se trabaja en la actualidad con pasturas perennes que ayudan a la cría de ganado en la zona. “Nosotros, porque lo consulté con colegas y productores de la zona, no vemos que Lotus pueda funcionar. No se adapta a los fríos ni a la sal que hay en la Cuenca. Básicamente no hay experiencia, lo que no significa que alguien lo haya hecho. Nosotros no tenemos conocimiento de que así haya sido”.

Rivoiro tiene su campo a 11 kilómetros al norte de Juan Jorba por la ruta provincial Nº 1. Allí tiene 550 hectáreas de las cuáles ha perdido alrededor de 140, producto del nacimiento de nuevos afluentes de agua. Allí tiene una producción mixta con algo de ganadería. “Acá se trabaja con agropiro, pasto llorón y alfalfa que se adapta muy bien a los bajos salinos. De todas formas no hay muchas pasturas para el ganado porque la mayoría de las explotaciones son agrícolas

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