20 de julio de 2016 12:09 PM
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La triquinosis, ¿qué están haciendo las industrias porcinas para su control, prevención y monitoreo?

En Latinoamérica, la triquinosis sigue siendo un problema de salud pública. La principal razón es una alta cantidad de cerdos que son sacrificados de forma casera, sin el análisis correspondiente para determinar la presencia de triquina

Artículo de Reinaldo Cubillos G., Veterinario. Máster en Sanidad y Producción Porcina. Coach profesional, Director Consultora SwineAdvisor, Chile.

La triquinosis es una enfermedad parasitaria de carácter zoonótico, es decir, es trasmitida por los animales al humano. El agente causal es el parásito triquinella spiralis aunque en el último tiempo, también han sido descritos otras especies del mismo género que poseen un menor grado de virulencia.

Su ciclo biológico parasitario comienza cuando cerdos consumen carne de ratón con el parásito alojado en su músculo esquelético, posteriormente este parásito se aloja en la carne del cerdo y cuando un humano consume este tipo de carne, le sucede lo mismo que el cerdo. Los parásitos se enquistan en los músculos que poseen la mayor oxigenación, tales como párpados, músculos de diafragma, maxilares, etc.

La sintomatología clínica en el cerdo es casi imperceptible, sin embargo, en el humano es muy común la inflamación y dolor de los músculos donde se aloja el parasito.

 

 

Figura 1. Ciclo de biológico de la triquina

Desde que existe historia e información de la salud pública, el control de esta enfermedad en los cerdos es obligatoria, siendo las matanzas caseras un gran riesgo de infestación en el caso que no se hiciesen los análisis correspondientes.

Desde mi infancia, estuve desenvuelto en un ambiente ganadero y recuerdo cuando en casa se hacían las matanzas de cerdos y era muy común sacar una parte del músculo diafragmático y llevarlo a realizar la técnica de triquinoscopia, con un veterinario especialista en la ciudad más cercana.

 

 

Figura 2. Corte histológico de triquina alojada en musculo esquelético

Sin duda el concepto de la compartimentación (vea “La compartimentación: una alternativa para la globalización del comercio pecuario“) en el comercio mundial de carne ha facilitado mucho el trabajo de naciones o empresas que están erradicando enfermedades por zonas dentro de una nación.

 

 

 

Triquinosis: el caso de Latinoamérica

En nuestros países, la triquinosis sigue siendo un problema de salud pública. La principal razón es una alta cantidad de cerdos que son sacrificados de forma casera, sin el análisis correspondiente para determinar la presencia de triquina.

En países como Argentina, Colombia y Bolivia se han registrado casos por consumo de carne de cerdo con el parásito y la principal razón es que muchos de estos cerdos son criados de forma extensiva y sacrificados sin el análisis correspondiente. Hace un año, en Chile, se registró un brote de triquinosis por el consumo de carne de jabalí, en un restaurante de comida gourmet que compró la carne de manera informal.

En algunos países existe una normativa para el monitoreo de esta enfermedad y se basa el método de digestión artificial, el cual debe ser realizado en todos los animales.

 

 

Triquinosis: el caso de la Unión Europea

La comunidad europea, en el año 2005, elaboró el reglamento CE Nº 2075/2005 que establece normas específicas para el control de la presencia de triquina en la carne y establece el muestreo de las canales más susceptibles a la infestación de triquinas, también determina la situación sanitaria de las explotaciones y de las regiones, así también los requisitos para la carne importada.

Posteriormente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), adoptó el 3 de octubre de 2011, un dictamen científico sobre los riesgos para la salud pública que deben considerarse en la inspección de carne de cerdo. En dicho comunicado, el EFSA clasificó la presencia de triquina como un riesgo medio para la salud pública en relación con el consumo de carne de cerdo y llegó a la conclusión que la única forma de garantizar el control de los riesgos de infestación es a través de una serie de medidas y controles en las explotaciones, como en los mataderos de forma integrada.

El EFSA estableció diferentes indicadores epidemiológicos que podían aplicarse a nivel regional, por ejemplo, una zona que tuviese una gran densidad de cerdos criados de forma extensiva, tiene un mayor riesgo de infestación, por lo cual se debe establecer un mayor control.

Además, el EFSA en los datos disponibles en este dictamen muestra que las granjas de cerdos extensivos poseen una alta incidencia, mientras que las granjas de cerdos estabulados el riesgo ha sido reconocido oficialmente como insignificante.

En el año 2011, Bélgica y Dinamarca notificaron un riesgo insignificante de infestación por triquina en conformidad al reglamento del año 2005, sin embargo, ya no se reconoce como riesgo no insignificante a un país o región, sin embargo, los compartimentos de estos países ya pudieron acogerse a la nueva normativa que entró en vigor en esta actualización realizada el año 2014, a través del CE Nº 1114/2014.

Básicamente este nuevo decreto modifica la toma de muestra de las canales, en donde todas las cerdas y verracos deberán ser analizados y al menos el 10% de los cerdos sacrificados. Esto siempre y cuando los animales cumplan con las condiciones de estabulación y bioseguridad determinadas. En el caso de granjas que carezcan de estas condiciones, deben ser analizados todos los animales.

Esta enfermedad sigue siendo importante en la salud pública de algunos países, sin embargo, con la nueva normativa de compartimentación las industrias podrían implementar nuevos programas de control y monitoreo de esta parasitosis porcina.

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