22 de julio de 2016 17:48 PM
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Maíz compite con la soja

CompartiremailFacebookTwitterSe muestra la proyección de resultados para la zona Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe, sobre la base de los precios proyectados a cosecha 2017 para trigo y granos gruesos. Los altibajos en el mercado de Chicago repercuten, las proyecciones de resultados cambian día a día, pero no tanto como para que […]

Se muestra la proyección de resultados para la zona Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe, sobre la base de los precios proyectados a cosecha 2017 para trigo y granos gruesos.

Los altibajos en el mercado de Chicago repercuten, las proyecciones de resultados cambian día a día, pero no tanto como para que los planes de siembra se modifiquen diametralmente.

Quienes ya han decidido volver al doble cultivo trigo/soja, ya están lanzados. Salvo que el trigo no haya podido sembrarse por falta de piso, no habrá cambios en lo productivo.

Para los potreros de gruesa, el maíz vuelve a competir con la soja. Al margen de que los costos de implantación son más altos en el grano forrajero, habrá que evaluar en detalle los resultados factibles de lograr en ambos cultivos.

En planteos desarrollados en campo propio, todo apunta a que se vuelva a planes de siembra de 1/3 soja de primera, 1/3 de maíz y 1/3 de trigo/soja.

Al margen de los resultados netos de los distintos cultivos, el análisis del costo total en quintales (incluyendo costos fijos) es una buena medida para evaluar el margen de cada cultivo.

En este sentido, el trigo tiene un costo total del orden de 37 qq/ha, la soja de segunda de 17 qq/ha, el maíz de 67 qq/ha y la soja de primera de 27 qq/ha.

Es muy posible que la mayor parte de los productores esté pensando en rindes más cercanos a 38 qq/ha que a 32 qq/ha. En ese caso el doble cultivo trigo/soja volvería a situarse en plano competitivo. El tema a evaluar, en cada caso, es el relativo a la estrategia de venta, en vista de que las cotizaciones pasado el pico de cosecha, tienden a aumentar para el trigo. A julio/17 se estima un precio del orden de 179 u$s/t, con el cual los números trigueros serían distintos. Aún cuando el maíz tiene (para rindes altos) un resultado proyectado superior al de soja de primera, los menores costos de la oleaginosa (y la expectativa de rindes incluso más altos) llevarán a que las siembras estén repartidas.

Para siembras en campo arrendado, con un valor del arriendo del orden de 15 qq/ha de soja, los rindes de indiferencia necesarios para cubrir costos totales son del orden de 44 qq/ha en trigo, de 21 qq/ha en soja de 2ª, de 84 qq/ha en maíz, y 35 qq/ha en soja de 1ª.

Si se miran los precios futuros, para muchos campos un arriendo de 15 qq/ha es excesivo pero el mercado, que en parte se mueve al ritmo de los precios disponibles ha convalidado en algunos casos arriendos incluso mayores a 16 qq/ha. Los altos precios en el disponible, tanto para maíz como para soja llevan que algunos se encandilen, sin medir el riesgo climático y la volatilidad de los mercados que para 2017 muestran claramente cotizaciones que, de no mediar cambios significativos en la oferta, se situarán varios escalones por debajo de las cotizaciones disponibles actuales.

Una buena solución para los arriendos sería la de instrumentar esquemas más flexibles, con escalas según rindes o, mejor aún, con una doble escala que se mueva según rinde y precio. De tal forma, ante un contexto favorable los arriendos serán más altos, pero ante bajas en el ingreso proyectado, el costo del arriendo sería menor.

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