22 de julio de 2016 07:53 AM
Imprimir

La tragedia de Olmos desnuda riesgos en el cordón hortícola local

CompartiremailFacebookTwitterEl trágico accidente que anteayer le costó la vida a dos trabajadores en una quinta de Lisandro Olmos, al explotar una garrafa con la que aplicaban pesticidas, puso en el centro de la escena el complejo laberinto de precariedad laboral, negligencia, incumplimiento de normas y falta de fiscalización en el que se desenvuelven cotidianamente numerosos […]

El trágico accidente que anteayer le costó la vida a dos trabajadores en una quinta de Lisandro Olmos, al explotar una garrafa con la que aplicaban pesticidas, puso en el centro de la escena el complejo laberinto de precariedad laboral, negligencia, incumplimiento de normas y falta de fiscalización en el que se desenvuelven cotidianamente numerosos productores hortícolas de la Región.

Así lo admiten dirigentes, autoridades y protagonistas del sector, que destacan que mientras existe un porcentaje de campos “modelo” en los que se respetan los parámetros de seguridad y capacitación que marca la ley, la mayoría está inmersa en una zona de claroscuros en la que el riesgo de percances e imprevistos graves se potencia exponencialmente.

La muerte de los dos hombres de 36 años que “curaban” tierras los sorprendió, aparentemente, en una de sus tareas rutinarias previas a la siembra: la de “curar” el suelo con bromuro de metilo, o bromometano, un gas venenoso de altísimo poder de uso muy difundido entre los productores, que mata todo lo que encuentra en la capa fértil de los suelos en los que se aplica.

Se trata de una sustancia cuya manipulación es sumamente riesgosa: más densa que el aire, requiere mantenerse caliente para no congelarse al contacto con la atmósfera. Además de las garrafas de bromuro, los sistemas “caseros” de aplicación incluyen mangueras sumergidas en agua hirviendo, y fuentes de calor -que suelen ser garrafas convencionales- para mantenerla en ese estado. Cualquier descuido puede resultar irremediable.

Como consecuencia de su impacto doblemente negativo en el medio ambiente -además de ser tóxico afecta la capa de ozono- el ingreso de bromometano al país está regulado, y se prevé su erradicación para 2020, según explican fuentes del sector horticultor. En los papeles, su compra debe quedar registrada y su aplicación indicada por profesional competente.

“Lo que pasó es muy doloroso y tiene que haber responsables” considera Rodolfo Gentile, titular de Producción de la Comuna local: “lamentablemente, la informalidad en el sector es alta y terminan pagando los trabajadores”.

Gentile, con una vasta experiencia en la horticultura -es productor como sus padres y abuelos-, estima que “de los más de cinco mil emprendedores que tenemos en La Plata, un veinte por ciento se maneja dentro de parámetros aceptables y el resto en una semiclandestinidad que a veces termina mal; en este caso, si bien está estipulado que se puede usar el bromuro de metilo ‘para casos críticos’, hay que comprarlo en blanco y hay que tener una receta agronómica firmada para su aplicación”.

El precio de una garrafa del producto, se señaló, puede rondar los 28 mil pesos. “Si un aplicador no está registrado, no le queda otra que comprar en negro” explica el funcionario: “esta tragedia tiene que marcar un antes y un después; hay más de veinte mil peones trabajando en las quintas de la Región y es hora de jerarquizarlos y capacitarlos, lo que va a mejorar su calidad de vida, la producción y la calidad de las hortalizas platenses“.

Fuente:

Publicidad