1 de abril de 2010 13:08 PM
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Uruguay  –  Mapa en movimiento

¿Cuál es la real situación del trabajo en el agro? Un informe de Opypa sobre la situación de los hogares "agrodependientes" (esto es, que viven en mayor o menor medida del trabajo en el sector) arrojó datos sumamente interesantes.

El estudio, presentado en el último Anuario de Opypa, fue elaborado por los sociólogos Alberto Riella y Paola Mascheroni, y se basó en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 20081. Los expertos destacan uno de los principales cambios ocurridos en estos años: trabajar en el campo ya no es sinónimo de vivir en el campo, como sucedía antes. Se necesita ahora mirar los múltiples fenómenos y procesos que se dan en los espacios rurales. En concreto, señalan que "cada vez hay más trabajadores agrícolas que residen en localidades urbanas vecinas y –a su vez– habitantes en el medio rural que se dedican a tareas no agrícolas". Así, los investigadores explican que al tradicional abordaje de considerar a la población rural como la que reside en las áreas dedicadas a la producción primaria, dispersa en zonas no urbanas, se suma el concepto de "ruralidad nucleada", que incluye pequeñas localidades que sirven de base logística y de servicios para la actividad agropecuaria. En Uruguay, indican, esto abarcaría a la población que vive en localidades de menos de 5.000 habitantes, que representa 6,9% de la población. Si se suma esto a la población rural dispersa, se alcanza a 15% de la población total. A este enfoque territorial, Riella y Mascheroni agregan otro, mirando desde el punto de vista de los ingresos, lo que permite incluir a la población que vive del agro pero no reside en las zonas referidas. Apuntan a lo que conciben como "hogares agrodependientes": aquellos en los que al menos uno de sus integrantes tiene como ocupación principal el sector agropecuario, independientemente del lugar de residencia. Según este enfoque, los hogares agrodependientes nuclean a 12,7% de la población del país. De "cruzar" el enfoque territorial con el abordaje según ingreso, surgen los datos del Cuadro 1. Allí se aprecian varios indicadores relevantes: • 6,7% de la población vive en hogares agrodependientes en el campo (4,7%) o en pe-queñas localidades (2%). • 6% de la población vive en hogares agrodependientes pero no reside en zonas ru-rales. • Hay una participación relevante de gente residiendo en zonas rurales que no trabaja en el agro directamente, sino que hacen tareas que permiten el desarrollo de la vida rural (educación, salud, seguridad, servicios). • Como señalan los autores, "si se considera el mundo rural como la población rural dispersa y nucleada (15%) más las personas que viven en hogares agrodependientes (6%), la población rural y agrodependiente suma 21% de la población total del país". • Si de este análisis se excluye a Montevideo, la cifra salta a 31,2% de la población total. El trabajo también aporta datos sobre la importancia del ingreso agropecuario. Señala que los ingresos provenientes de personas activas en el sector agropecuario son 10% del ingreso total del país, fluctuando entre 2,3% en Montevideo y más de 30% en Florida y Cerro Largo. Convergencia Con los datos aportados por el mencionado trabajo y otros, se ponen números objetivos a tendencias que hace tiempo son percibidas por los productores y trabajadores rurales. Una institución que hace décadas trabaja con los productores y trabajadores rurales, el Mevir (Comisión Honoraria Pro Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural), destaca en su documento de Planificación Operativa 2009, que se están dando cambios profundos en el empleo rural: "En primer lugar, se mantiene la tendencia de largo plazo de despoblamiento del medio rural, al tiempo que se observa una notoria urbanización del empleo agropecuario y el crecimiento de actividades no agropecuarias que demandan empleo en el medio rural disperso". En segundo lugar, señalan que "se han producido cambios en la estructura productiva de la actividad agropecuaria, que han repercutido en la calidad y estructura del empleo rural. El avance de la forestación y el crecimiento explosivo de la agricultura de secano, junto con una importante reestructura del sector ganadero, han significado la aplicación de técnicas de producción intensivas en capital, expulsoras de mano de obra, en particular no calificada. En el mismo sentido se produce un aumento de la demanda de mano de obra con mayores niveles de calificación". El trabajo de Mevir recoge, entre otros, el análisis de la economista Verónica Durán y el del sociólogo Pablo Domínguez, publicados en el Anuario de Opypa de 20072. El informe de Mevir agrega, finalmente, un elemento de singular interés a mediano plazo: "Podría observarse una evolución convergente entre los indicadores del mercado de trabajo de sectores urbanos y rurales. Si bien el mercado de trabajo presenta una expansión en los sectores urbanos y se observa una contracción del mercado de trabajo rural, este último sigue presentando tasas de actividad mayores a las urbanas. Por otro lado, se observa una similitud en el descenso de la brecha de género, tanto para el sector urbano como para el sector rural. Estos elementos apoyarían la hipótesis de que se estarían acercando los que antes constituían modos de vida muy distintos". ¿Cómo impacta todo esto en la actividad del agro? A partir de las visiones recogidas en este informe, podemos decir que conviven dinámicas totalmente diferentes: hablar del agro como sector homogéneo no tiene sentido y menos en lo que refiere a los asuntos del trabajo. Como casos contrastantes, tenemos por un lado la nueva agricultura y la forestación, que plantean condiciones laborales de mayor calidad, con servicios de apoyo y condiciones de vida mejoradas. A eso se opone la situación de la ganadería tradicional, con situaciones críticas por la falta de trabajadores capacitados o para capacitar. De hecho, el problema de la capacitación lo sufren los propios productores, que enfrentan el desafío de una producción más intensiva y, por tanto, más compleja de gestionar. La lechería muestra una situación particular: de ser ejemplo de afincamiento de la gente en el campo, hoy está amenazada por la falta de personal, que busca otros rumbos. También es muy singular lo que sucede en la producción intensiva (frutas y hortalizas). Veamos en las páginas siguientes lo que dicen los que observan estos cambios día a día.

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