28 de julio de 2016 12:51 PM
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Mantener la economía cerrada no es gratis: el déficit comercial con China acumula casi 2900 M/u$s en lo que va del año

En beneficio de unos pocos “industriales”.

Mantener la economía cerrada no es gratis. Además de dificultar las exportaciones de bienes agroindustriales, promueve una mayor inflación y salida de divisas que podrían emplearse para otros fines (como infraestructura).

En el primer semestre de 2016 la Argentina registró un déficit comercial con China de 2879 millones de dólares. Con ninguna otra nación o región se registra un desbalance tan profundo.

En enero-junio de este año el déficit comercial registrado con el Mercosur (fundamentalmente Brasil) fue de 1675 M/u$s, mientras que con el Nafta (EE.UU., Canadá y México) y la Unión Europea acumuló un agujero de 1589 y 529 M/u$s respectivamente, según datos publicados por el Indec.

No se trata de una novedad: Argentina viene registrando desde 2008 un déficit comercial creciente con China a partir del proceso primarizador de la economía instrumentado por el kirchnerismo (en el año 2015 dicho déficit alcanzó un récord de 6395 millones de dólares).

La Argentina, al no tener una política de integración comercial con China –ni tampoco con ninguna otra región que no sea el Cono Sur– importa una gran variedad de bienes intermedios para ensamblar en el país, algo que, además de exacerbar el consumo de divisas, genera bienes industriales que se comercializan a precios internos carísimos para licuar tanto el salario de los trabajadores como la competitividad general de las empresas locales.

Los principales beneficiarios de la política de “puertas cerradas” son las plantas ensambladoras de vehículos (que ahora serán premiadas si logran usar al menos un 25-30% de componentes nacionales) y las de electrodomésticos y artículos digitales –integradas mayormente en Afarte– entre las cuales se incluye Mirgor de Nicolás Caputo (uno de los mejores amigos de Mauricio Macri).

China, a pesar de ser uno de los mayores importadores mundiales de alimentos elaborados, sigue considerando a la Argentina como un proveedor de porotos de soja (del total de 2433 M/u$s de ventas realizadas por la Argentina a China en enero-junio de este año, 1711 M/u$s corresponden a productos primarios y 478 M/u$s a productos agroindustriales).

Chile, gracias al Tratado de Libre Comercio que mantiene con China desde octubre de 2006, en el primer trimestre de este año –según los últimos datos oficiales publicados por Direcon– logró exportar a la nación asiática frutas por 486 M/u$s,  celulosa por 268 M/u$s, alimentos procesados por 98 M/u$s y vinos por 37 M/u$s, entre otros productos.

Argentina tiene actualmente cerrado el mercado chino para cortes bovinos enfriados (sólo pueden entrar cortes congelados de menor valor), menudencias bovinas, vacunos en pie, carne ovina, carne porcina, chacinados, harina de trigo, legumbres, limones, cerezas, uvas frescas, duraznos y arándanos, entre otros alimentos. Además, los alimentos autorizados a ingresar al mercado chino deben, en algunos casos, pagar altos aranceles. Por ejemplo: 20% para la carne aviar y ovoproductos, 25% para carne vacuna congelada y 30% para jugo de naranja.

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