3 de abril de 2010 08:27 AM
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Maíz: mejora la relación en rindes

Con un promedio de 84 quintales por hectárea, la Argentina achicó la brecha (-19%) con los Estados Unidos

A pesar de que el rinde promedio de los Estados Unidos creció un 23 por ciento desde 1990, la Argentina logró mejorar su posición relativa y se espera que, en la presente campaña, la diferencia de rindes entre ambos países sea de sólo un 19 por ciento, si se estima un rendimiento por hectárea de 8,4 toneladas para la Argentina (según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires) frente a las 10,35 registradas en los Estados Unidos (según información del Departamento de Agricultura de ese país). Según un trabajo realizado por Santiago del Solar, presidente de la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) entre 1925 y 1934, la Argentina registró rendimientos de maíz hasta un 35% por encima de los logrados por los Estados Unidos. Pero a partir de 1940, nuestro país tuvo siempre un menor rinde que los Estados Unidos, hasta alcanzarse una diferencia del 67% negativo en la campaña 1971-72. Sin embargo, desde hace unos 20 años, esa brecha se está achicando gracias a la alta apuesta tecnológica de los productores, estimulados por la incorporación al mercado laboral agropecuario argentino de jóvenes profesionales con empuje y con acceso a las novedades en esa materia. Así, a través de distintas instituciones que generan un constante flujo de información mediante sus diferentes redes, como el INTA, las universidades, Aacrea y Aapresid, se difundieron los adelantos en biotecnología, los distintos materiales genéticos adaptados específicamente a cada ambiente, la siembra directa con su consecuente mejoramiento del balance de carbono de los suelos, el adecuado uso de la fertilización, la maquinaria agrícola de última tecnología y productos fitosanitarios cada vez más efectivos y amigables con el medio ambiente. "Desde Maizar también trabajamos para promocionar el uso de la última tecnología disponible integrando visiones e intereses en los diferentes eslabones de la cadena de valor del maíz", apuntó Del Solar. No obstante, la buena noticia que significa estrechar las diferencias con el principal productor de maíz del mundo tiene su contracara en todo lo que resta hacer en producción maicera en la Argentina. De hecho, durante esta campaña el área sembrada es casi similar e incluso inferior a la del ciclo anterior, y un 25% inferior a la de la campaña 2007-08. En consecuencia, la relación entre el área sembrada de maíz y soja es de 1/6, mientras que en los EE.UU. se sitúa en 1/1, y en 1/1,3 en Brasil. El nivel de retenciones del 20% y la intervención en los mercados perjudican en mayor medida a los suelos de menor productividad, a los más alejados de los puertos y a las zonas marginales, ya que su impacto en el precio neto del maíz es mucho mayor. De esta forma, los suelos de menor potencial productivo son los más afectados por estas políticas y tienen menores posibilidades de realizar las rotaciones para una adecuada sostenibilidad de los planteos agrícolas. Por eso, es prioritario que las retenciones tengan un horizonte de reducción hasta desaparecer y permitan aplicar las mejores tecnologías disponibles en un área cada vez más amplia. En la actual campaña, muchos productores alcanzarán o superarán récords de años anteriores, y algunos ya superaron la barrera de los 200 quintales de maíz por hectárea, con lo que demuestran que, a pesar de la intervención en los mercados y de la falta de reglas claras para la comercialización del maíz, continúan los esfuerzos de los productores para aplicar la mejor tecnología. Concluye Del Solar en que un cambio de escenario, con normas claras permitirá aumentar el área de siembra de maíz sosteniendo los altos rindes, e impulsar todo el potencial de la cadena de valor del maíz para generar más empleo y mejores condiciones de vida en el interior

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