5 de abril de 2010 14:17 PM
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Materias pendientes en el agro argentino

Materias pendientes pivotean sobre el agro argentino como es la asignación faltante de la Cuota Hilton, recuperar el dinamismo de los mercados de trigo y maíz, además de un fuerte debate sobre las retenciones a exportaciones de soja y la eliminación del IVA a la carne.

Además, se agregó un nuevo conflicto: la decisión de China de exigir menor contenido de residuos de solventes en partes por millón en los embarques de aceite de soja crudo argentinos. La medida significa una traba a las ventas externas argentinas de ese producto al país asiático, es decir la barrera que colocó a la producción aceitera en el centro de una guerra antidumping entre ambos países. La última semana, también, se escuchó hablar de innovación biotecnológica y de integración social como caminos de crecimiento para el agro argentino.
Edmund Phelps, Premio Nobel de Economía 2006, invitado por la cátedra en su honor de la Facultad de Derecho de la UBA, puso en claro que los gobiernos necesitan recaudar a través de impuestos, pero que éstos deben provenir de una sociedad productiva y que crea en el bien común. ”Vamos a necesitar el crecimiento productivo para poder afrontar este gran nuevo mundo” dijo Phelps, pese a que entre el campo argentino y el sector oficial existe una gran controversia acerca del destino de la productividad. Por lo tanto, el resultado de lo que podría ser una cosecha de granos gruesos de unos 70 millones de toneladas puede diluirse como los ríos que llevan el agua dulce al mar, si no se aplican en conceptos tales como la innovación, la integración social y el desarrollo del agro.
Ernesto Crinigan, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, explicó que entre los grandes, pequeños y medianos productores y empresarios argentinos posicionaron al país en la vanguardia de la innovación agrícola mundial. Cabe preguntarse por qué Argentina tiene temas en suspenso cuando es por otro lado un ejemplo de desarrollo innovador en un mundo que para 2050 deberá producir mil millones más de toneladas de cereales para abastecer a una demanda que superará los tres mil millones. A Phelps le preocupa la interacción entre la macro y micro economía y quién se hará cargo de financiar la innovación que es muy “necesaria” porque “el cambio climático” así lo determina. Hacen falta nuevas variedades de semillas resistentes a sequía y mejorar la producción de carnes, construcción de reservorios de agua, equipos de riego, para sumarse a la producción de un 70 por ciento más de alimentos para miles de millones personas adicionales que habrá en los próximos 30 años en la Tierra. Mientras que podría aumentar la demanda de los commodities agrícolas en función de los precios, la bioenergía y si se integran los pymes y grandes productores en proyectos de industrialización y con las políticas gubernamentales.
Se habla de la tercera revolución agrícola y de la innovación como generadora de nuevos empleos, mercados de bienes y servicios y formas organizativas de un mayor crecimiento.
Sin embargo, el día a día argentino empaña la mirada en el futuro, a pesar de que hay nichos donde se avanza, porque el agro argentino tiene ventajas comparativas y el dólar que percibe el productor de soja es 40 por ciento menos que el de la ventanilla de cualquier casa de cambio.

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