12 de agosto de 2016 12:13 PM
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Multa ínfima por “error” millonario

En 2014, Mendoza Fiduciaria vendió mosto a una empresa por más de $ 18 millones. Pero apenas cobró $ 600 mil. El Tribunal de Cuentas sancionó a los responsables a pagar sólo $ 5.000. El Gobierno quiere ir a la Justicia por ese fallo.

Hay enojo en Casa de Gobierno y hasta circula una amenaza que hasta ahora está en etapa de estudio: que sea el propio Gobierno el que se presente ante la Suprema Corte de Mendoza a impugnar un fallo del Tribunal de Cuentas.

El fallo en cuestión es el 16.620, emitido el 24 de junio pasado, en el que se aprueba la rendición de cuentas del ejercicio 2014 de Mendoza Fiduciaria.

Ese año, el organismo llevó adelante el operativo de compra de mosto y resultó adjudicado a Empaques Bairoleto, empresa que a la postre estaría debiendo a la Provincia casi 18 millones de pesos.

La esperanza del Gobierno era que el Tribunal de Cuentas emitiera un duro castigo contra los funcionarios que autorizaron la adjudicación a esa empresa.

Pero el Tribunal apenas si impuso una multa de $ 1.200 a Jorge Artal, gerente de administración de Mendoza Fiduciaria, y de $ 5.000 a los tres miembros del comité ejecutivo de esa entidad: Ignacio Palero, Duilio Quaglia y Roberto Pacini.

El caso de Empaques Bairoleto tiene dos capítulos en la Justicia provincial: uno penal que investiga la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos; otro que se tramita en el Tercer Juzgado Civil, Comercial y Minas, para ejecutar las garantías y poder recuperar algo de los $ 17.818.766,94.

No se trata de una historia feliz. Todos los años la Provincia compra mosto para mantener el precio del vino; ese mosto queda en guarda de distintas bodegas y suele venderse después. En diciembre de 2013, Mendoza Fiduciaria hizo un concurso de precios para vender el activo.

La seleccionada fue Empaques Bairoleto SA, que debía comprar hasta 8 millones de litros de mosto sulfitado, en seis cuotas mensuales, la primera a 180 días de la operación.

La empresa finalmente compró 7,5 millones de los 8 millones de litros de mosto comprometidos. El precio fue $ 2,05 por litro y el monto total con IVA fue algo más de 18 millones de pesos.

Empacadora Bairoleto se llevó el mosto del Estado, lo vendió a un tercero, pero a los seis meses los pagos a Mendoza Fiduciaria no aparecieron. En realidad, Bairoleto habría pagado algo más de 600 mil pesos. De ahí surge la deuda de 17,8 millones de pesos.

Hasta acá la síntesis del caso. El Gobierno esperaba que el Tribunal de Cuentas diera un castigo ejemplar a los funcionarios que adjudicaron la compra. Pero hace un mes y medio apareció el fallo 16.620, referido al ejercicio 2014 de Mendoza Fiduciaria, y dista de aplicar una sanción dura.

En el considerando 3 del fallo, asegura que “los hechos y operaciones que se producen con los créditos no quedan debidamente registrados en la contabilidad formal del organismo, habida cuenta que los registros extracontables utilizados no se encuentran integrados a ésta”.

Seguidamente, indica que gracias a ese registro extracontable “los procedimientos utilizados para la administración de los créditos no permiten efectuar un análisis de su evolución (alta, baja y saldo) y de la responsabilidad del administrador frente al recurso (estado y gestión de cobro), resultando ser un rubro inauditable en el estado de situación patrimonial”.

Entonces “el Tribunal, ante la existencia de un procedimiento administrativo irregular debido a que no se lleva la contabilidad de acuerdo a los modelos e instrucciones del ramo, resuelve aplicar sanción de multa al gerente de Administración” Artal por 1.200 pesos.

En el considerando 4 se argumenta la sanción a los miembros del comité ejecutivo de Mendoza Fiduciaria. En este caso, se habla específicamente de irregularidades en la operación de ventas: “Se observaron dos aspectos: deficiencias previas a la operatoria de venta y las gestiones posteriores para la obtención del cobro”.

El Tribunal remarca que hubo documentación que la empresa no presentó, a pesar de que era parte de las condiciones del concurso de precios.

Los funcionarios se defendieron argumentando que “la formalidad de la falta de presentación no resulta un acto invalidante para el otorgamiento del préstamo ya que en el mismo pliego se expresa que es facultad del organismo obtener de oficio los antecedentes del postulante, cosa que así se hizo sin resultados negativos”.

La otra observación que hizo el Tribunal apunta a que “la venta se hizo a una empresa que no tenía suficiente respaldo patrimonial y estaba mal calificada en el sistema financiero. De las defensas aportadas, las más relevantes son las que refieren a que el score del Veraz era de 431, que los cheques rechazados no eran significativos, que las garantías eran suficientes y por lo tanto “no había inconvenientes para la contratación”

El Tribunal entiende que la defensa de los funcionarios es “una cuestión de mérito ajena a su competencia ya que no se advierte una falta de razonabilidad grosera en acto administrativo”.

Sin embargo, el fallo del HTC asegura que “resulta reprochable la falta de un informe que analice los aspectos jurídico, patrimonial y técnico para fundamentar la adjudicación. Éste debió ser previo a la adjudicación”. Es por esto que aplica una multa de cinco mil pesos a los miembros del Comité ejecutivo de Mendoza Fiduciaria.

Una sociedad sin garantías suficientes

La falta de respaldo patrimonial es una de las objeciones del Tribunal de Cuentas. Empaques Bairoleto presentó dos propiedades como garantía para alzarse con la compra de hasta 8 millones de litros de mosto sulfitado a 2,05 pesos por litro.

Los dos inmuebles estaban ubicados en Maipú: uno de 2,9 hectáreas en calle Castro Barros al 3.800 y otro de 2,2 hectáreas en calle Urquiza al 5.000. Ambas eran propiedad de Fideicomiso Los Corintios.

Además, en la documentación presentada por la sociedad adjudicada figura una sede en avenida San Martín al 1800 de Godoy Cruz. Allí mandó la Justicia Civil el requerimiento de pago: el notificador se encontró con un delivery de sushi, un minimarket y un departamento interno, pero nunca una oficina de Empaques Bairoleto

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