14 de agosto de 2016 01:06 AM
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Una medalla de oro

El avance alcanzado por un equipo de investigadores argentinos en materia de edición genética, permite ilusionarse con el control de enfermedades como la vaca loca, además de un sinnúmero de beneficios en materia de salud.

Esta semana trascendió que el Laboratorio de Biotecnología Animal de la FAUBA logró eliminar el gen de la “vaca loca” (Encefalopatía Espongiforme Bovina) en embriones, a partir de estudios que se realizaron en colaboración con científicos de Alemania y Estados Unidos. Esto representa un avance trascendental en el combate de una temida zoonosis (se transmite a los humanos), el que también permitió concretar una nueva técnica denominada “tijera genética”, que podría generar nuevos conocimientos en las áreas de la medicina humana y la producción animal.

“Al remover el gen, la vaca no puede ser afectada por esta enfermedad”, afirmaron los responsables del trabajo, quienes además aclararon que la Argentina es un país libre de la patología de la vaca loca, pero que Europa, Estados Unidos y otros países ya sufrieron grandes problemas.

También explicaron que estas tecnologías implementadas en la Argentina pueden ser aplicadas a la actividad agropecuaria y la salud. Respecto de la primera, con animales resistentes a enfermedades o con características productivas sobresalientes: más carne, animales “mochos” y hasta leches más saludables, por ejemplo. En cuanto a la segunda, la tijera genética podría ayudar a suprimir proteínas de la leche que causan alergias en algunas personas, y hasta producir cerdos cuyos órganos podrían trasplantarse a seres humanos sin generar rechazo.

A todas luces, un avance sin precedentes que refleja la permanente jerarquización de la ciencia nacional, históricamente relegada a oscuros laboratorios, y que más que nunca merece destacarse.

La ciencia, al igual que los deportes, como vemos una vez más en estos Juegos Olímpicos, requiere de un fuerte apoyo a través de políticas de Estado que permitan que estas medallas de oro dejen de ser hazañas quijotescas para transformarse en una realidad cotidiana

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