6 de abril de 2010 14:21 PM
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El Gobierno mete mano y la carne vuelve a subir

La Nación modificó el peso mínimo de faena y provocó un incremento en el precio por la falta de oferta. Además, una medida del Oncca podría generar más aumentos. Desde 2006 a la fecha se perdieron 8 millones de cabezas por las decisiones de los K.

La inflación, uno de los males que más preocupa a los argentinos, parece no tener freno. Ayer una nueva decisión del Gobierno nacional volvió a generar un incremento en el valor de la carne. El cambio de peso mínimo de faena (pasó de 260 a 280 kilos) provocó una suba de entre 10 y 15 centavos el kilo vivo en el Mercado de Liniers. A eso se le suma la promesa del Oncaa de retirar los subsidios para los feed lots (encargados del engorde de los animales), por lo que una nueva suba de la carne sería inminente.
Todas las decisiones del Gobierno nacional tienden a empeorar la situación. El incremento que se reflejó ayer se reproducirá por toda la cadena de producción y desembocará en la billetera de los consumidores, cada vez más “flaca”. Productores rurales consultados por este medio confiaron que esta medida se suma a las ya tomadas por el Gobierno nacional durante los últimos años que generaron que desde 2006 a la fecha haya unas 8 millones de cabezas menos. Se trata de una cadena de errores que se suceden y, como siempre, perjudican a los sectores más desprotegidos.
Carlos Cerboni, integrante de la Sociedad Rural de Mar del Plata, explicó que los animales de 260 kilos estaban destinados a un sector puntual. Se trata de “matarifes” que se dedican a abastecer a restaurantes y hoteles de nivel internacional. En cambio, los animales de 280 kilos eran adquiridos por carnicerías normales y cadenas de supermercados. “Ahora, esos dos sectores van a competir por el mismo animal y, lógicamente, se va a producir un incremento en el precio”, explicó Cerboni a Hoy.
Matías de Velazco Ledesma, titular de la Asociación de Productores de Gonzales Chaves coincidió con este análisis. El productor agropecuario señaló que esta medida de incrementar el peso de los animales destinados al consumo se fue repitiendo en los últimos años y siempre “sube el precio” porque “se quitan animales del mercado”. Según explicaron los especialistas, los animales engordan de 800 a 1 kilo por día, por lo que llevar animales de 260 a 280 kilos demora alrededor de un mes.
Carlos Pujol, secretario de la Cámara Argentina de Consignatarios de Ganado, señaló que “aumentar el peso de faena siempre es positivo”, pero aclaró que la dificultad pasa “por cómo poner en marcha una decisión de esas características”, algo que, parece, no fue planeado por el Gobierno nacional. Pujol agregó que “en las primeras semanas posteriores a la implementación de la medida es posible que se produzca una retracción en la oferta de vacunos”.
Para De Velazco Ledesma, este tipo de decisiones “causa trastornos” y reclamó que el mercado se libere. “Ellos (por el Gobierno nacional) toman esta medida con el objetivo de producir más carne, pero si liberan el mercado, se regula naturalmente y se produce más carne”, señaló el productor de Gonzales Chaves.
Más allá de la situación puntual, que comenzó a percibirse ayer, los productores aseguran que el faltante de cabezas viene, por lo menos, “desde hace cuatro años”. Desde ese tiempo a la fecha, el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, comenzó a intervenir el sector y provocó una pérdida notable de cabezas. A eso se le sumó la sequía que se vivió tanto en 2008 como en 2009. El combo fue nefasto y hoy todos los argentinos padecen las consecuencias.
“Cuánto va a tardar en recuperarse el país de esta situación”, le preguntó Hoy a Cerboni. La respuesta fue contundente: “Sabe Dios…”. De todos modos, no se detuvo allí y continuó la explicación. Según el dirigente de la Sociedad Rural, las medidas y la sequía provocaron que muchos productores mandaran a faenar vaquillonas, incluso embarazadas, ante la necesidad de “liquidar” su capital. “Van a pasar muchos años hasta que se recupere el mercado”, opinó.
Por otro lado, el organismo de control de comercialización (Oncaa) le quitaría los subsidios a los feeds lots para el engorde de los animales. Luego de varios años y más de 1.600 millones destinados a esto, las autoridades nacionales advirtieron que la decisión no dio resultado, dado que el objetivo de los subsidios era lograr que la carne no aumentara su valor.

Precios internacionales, con sueldos del tercer mundo

El presidente de la Asociación de Defensa de Usuarios y Consumidores (Deuco), Pedro Busetti, señaló que habrá que esperar a los próximos días para saber el impacto real que tendrá este nuevo incremento en el consumidor final. No obstante, insistió que actualmente los argentinos “estamos pagando carne a precios internacionales, con salarios del tercer mundo”.
En ese sentido, el dirigente mencionó que en comparación a marzo del año pasado, cortes tradicionales de la mesa argentina, como las milanesas o el asado, incrementaron su valor en un 300%. Mientras que si se toma como referencia el acuerdo de precios anunciado por el Gobierno nacional, que incluía trece cortes populares, la suba es sensiblemente superior: roza el 300%.

Desde Ciccra acusan a los productores

Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra), acusó a “un grupo de productores de la Carbap (entidad que nuclea a las sociedades rurales de Buenos Aires y La Pampa)” de buscar un provecho personal a través de las críticas hacia la decisión de incrementar el peso mínimo de faena.
A su vez, el dirigente entendió que la suba de precios que se produjo ayer sobre el kilo vivo de ganado no tiene que ver con la decisión de modificar el peso de faena, sino con los feriados que hubo debido a Semana Santa. De todos modos, Schiariti señaló que los precios “se van a mantener con una tendencia al alza a lo largo del año”. Así, el plan del Gobierno que tiene como fin reducir los precios no dará resultados en el corto plazo y el asado seguirá siendo un privilegio para pocos.
Más allá de esto, Schiariti insistió en que aumentar el peso de faena de los animales “es una buena medida”, porque con el mismo número de cabezas “vamos a tener una mayor producción”. “Los que se quejan son un pequeño grupo de Carbap que se dedicaba a vender estos animales. Pero nosotros creemos que el bien común está por encima de los beneficios sectoriales”, remató Schiariti.

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