2 de septiembre de 2016 19:29 PM
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Se agrava la crisis en la industria avícola y hay alerta por posibles despidos

El sector se vio muy afectado por la eliminación de retenciones al maíz. La caída de las exportaciones y el fin del favoritismo K.

La eliminación de retenciones al maíz tuvo efectos colaterales. Mucho se habló durante el año acerca de que los tambos y la producción de cerdos se vieron perjudicados por la medida que trajo un aumento significativo en el precio de su principal materia prima.

Otro sector afectado por la decisión presidencial, que quizás no tuvo tanta repercusión mediática como los recién mencionados, es el avícola. Se trata de una actividad que creció de manera exponencial durante los 12 años que gobernó el kirchnerismo.

Pero todo cambió desde que se fue Cristina y asumió Macri. El impacto de la eliminación de retenciones al maíz y el fin de los acuerdos bilaterales de exportaciones a Venezuela (que pagaba precios muy por encima respecto al resto del mercado) se sintió muy fuerte.

Los datos muestran que, lejos del esplendor de los años K, el sector avícola entró en desgracia. Según datos de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales, la producción de carne aviar cayó 7,3% en los primeros siete meses del presente año.

En enero/julio, el consumo interno de pollo cayó 5,4% y se ubicó en 41 kilos por habitante por año. “Hemos pasado siete meses muy difíciles”, dijo a La Política Online Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).

“Los costos no cerraron durante el año y recién ahora estamos empezando a trabajar empardados por la baja en el precio del maíz: hemos llegado a pagar hasta $ 3000 por tonelada y ahora abonamos un precio en torno a los $ 2300”, explicó Domenech.

Las complicaciones que viven las principales plantas productoras de pollos están dadas principalmente por la caída en la faena. En los primeros cinco meses se faenaron 279,7 millones de pollos, una cifra 8,6% inferior a la del mismo período del año pasado.

Sin embargo, uno de los datos que más preocupa es la caída de las exportaciones. Durante el 2016, según estimaciones privadas a las que accedió este medio, se espera que los envíos al exterior caigan un 18% (no se llegaría a las 200.000 toneladas).

Para tener una idea de lo que representa ese volumen para la industria avícola, cabe mencionar que en 2013 -el año dorado del sector- se exportó un total de 280.000 toneladas, un número récord en términos históricos para el país.

Dicha caída fue aprovechada por Brasil, que apuntó a China para colocar sus pollos en función de que el gigante asiático aumentó un tercio sus importaciones en el primer semestre (importaron alrededor de 200.000 toneladas y el 80% fue cubierto por Brasil).

Así las cosas, los empresarios del sector avícola vienen alertando que en caso de que la situación de precios, costos y rentabilidad no se revierte en el corto y mediano plazo, será inevitable que se registren despidos en las plantas productoras.

“Si a la sobreoferta del mercado interno, se le suma la competencia con productos de Brasil, estamos frente a un problema que requiere urgente tratamiento”, advirtió Héctor Motta, presidente de la Cámara de Productores de la Industria Avícola (Capia).

 

 

Los pollos en la era K

En este contexto, cabe destacar que el sector pollero está concentrado en un puñado de 30 firmas nucleadas en el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) que conduce Roberto Domenech, un hombre con muy buenos lazos con el Gobierno kirchnerista.

A diferencia del sector ganadero, los empresarios avícolas evitaron los enfrentamientos con el kirchnerismo y comenzaron a trabajar en conjunto en un ambicioso plan que contempló un aumento en la producción, en el consumo interno y en las exportaciones.

El ideólogo de esa estrategia fue Domenech que, lejos de oponerse, acató las reglas que impuso Néstor Kirchner a los sectores productivos y ambos establecieron de palabra un pacto de no agresión que se mantuvo hasta el último día de Cristina en el poder.

El favoritismo que tuvieron tanto Néstor como Cristina Kirchner con este sector fue claro. En el periodo 2007/2010 los frigoríficos avícolas fueron los más beneficiados por el viejo sistema de compensaciones, envuelto en escandalosos casos de corrupción.

Así, las empresas polleras recibieron en subsidios unos $ 2100 millones por parte de la disuelta ONCCA con el propósito de mantener estable la “mesa de los argentinos”, mientras los precios internos siguieron aumentando al ritmo de la inflación real.

Pero el sector avícola no solo recibió compensaciones millonarias, sino que también obtuvo subsidios indirectos. De hecho, la intervención al maíz (retenciones + trabas) logró que las firmas adquirieran el grano a un precio muy por debajo del valor real.

Además, la carne aviar casi no tuvo retenciones al contar con un derecho de exportación del 5% y un reintegro del 3,4% (apenas 1,6%). En cambio, a la carne vacuna, el Gobierno anterior le aplicó una retención del 15%.

La alianza entre el presidente de CEPA y el kirchnerismo duro quedó manifiesta cuando, en plena campaña para gobernador bonaerense, Aníbal Fernández presentó en un acto en La Plata a Domenech como su ministro de Asuntos Agrarios de la provincia.

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