14 de septiembre de 2016 02:52 AM
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El guiso de pollo es la mejor receta para hacer rendir el dinero: un regalo heredado de la antipolítica agropecuaria kirchnerista

Ironía fuerte en beneficio de los consumidores

La mejor manera de hacer rendir el dinero al momento de alimentarse es cocinar guiso de pollo. La ironía es que eso es posible gracias al desastre promovido por el gobierno kirchnerista.

En los últimos cinco meses –desde que el Indec recuperó la gestión profesional luego del apagón estadístico provocado por el régimen kirchnerista– el precio del pollo entero en la ciudad de Buenos Aires descendió un 1,7% debido a la sobreoferta generada por las dificultades para acceder a muchos de los principales mercados importadores del producto.

La ausencia de una estrategia comercial –producto del relajamiento generado en la última década por el envío de grandes partidas a Venezuela en el marco del programa “petróleo por alimentos”– provocaron un retroceso de las colocaciones argentinas de carne aviar al tiempo que las brasileñas experimentaron un aumento importante en lo que va del año.

Por su parte, el precio de los fideos secos guiseros en los últimos cinco meses cayó –según el Indec– un 2,2%. En este caso, la antipolítica agropecuaria kirchnerista también es responsable de esa situación al planchar artificialmente el precio del trigo durante más de una década.

La brutal intervención triguera promovió el surgimiento de muchos más molinos harineros de los necesarios y, con el verso del “valor agregado”, también apareció una enorme cantidad de fábricas de fideos que –atraso cambiario de por medio– en los últimos años no pueden exportar porque, a la par del sobredimensionamiento del sector, no se instrumentó una estrategia comercial orientada a posicionar el producto local en mercados externos.

El resultado: una sobreoferta interna infernal de fideos secos que provoca una “guerra de precios” entre diferentes empresas con tal de no perder cuotas del único mercado disponible (guerra que, por supuesto, beneficia a los consumidores).

La canasta de productos lácteos es la que registró el mayor aumento de precios en el período (20,5% entre agosto y abril de este año) debido fundamentalmente a la escasez de leche provocada por el desastre climático ocurrido este año en las principales cuencas productivas.

En el primer semestre de 2016, según los últimos datos oficiales publicados, la producción de leche en la Argentina fue de 4638,4 millones de litros, una cifra 12,6% inferior a la registrada en el mismo período de 2015. Eso hizo que las industrias lácteas ajustaran fuerte los valores pagados a los tamberos para no perder remitentes: en julio el precio promedio recibido por los tamberos argentinos fue de 4,19 $/litro versus 2,89 $/litro en marzo de este año (+45%) (ver planilla).

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