7 de abril de 2010 09:03 AM
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Gremios reclaman subsidio de $ 1000 por mes para trabajadores de frigorificos

Los gremios de los trabajadores de la carne pidieron ayer al Ministerio de Trabajo elevar el monto de subsidio por empleado con disminución horaria de $ 600 a $ 1000 por mes, en el marco de la crisis que atraviesan los frigoríficos. Se estima en 13.000 los empleados que atraviesan por esta situación.

“En principio, las autoridades de Trabajo recibieron la propuesta y anticiparon que la iban a evaluar y a tomar la decisión en función del número final de empleados a subsidiar”, comentó a El Cronista Silvio Etchehun, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne.

Como las empresas deben presentar ciertos papeles ante la cartera que dirige Carlos Tomada (como el último balance, formularios con detalles del frigorífico y empleados, entre otros), se prevé que el número final de trabajadores que percibirán el subsidio será menor a los 13.000 que hoy trabajan con reducción horaria, ya que algunos frigoríficos no cumplirían con los requisitos.

El subsidio apunta a financiar 60 horas de trabajo adicionales a las 140 horas mensuales que deben pagar las empresas a sus empleados por mes. Los gremios pidieron además incrementar las horas que deben garantizar las empresas hasta 180 por mes.

En la reunión de ayer en la sede de Trabajo, participaron Álvaro Ruíz, subsecretario de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo; Segundo Molina, titular del Sindicato de Empleados de la Carne de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, y José Alberto Fantini, secretario general de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne.

El miércoles pasado, Trabajo se había comprometido a garantizar la estabilidad laboral de unos 20.000 trabajadores del sector.

Se estima que hay 19 empresas con 2.640 trabajadores que suspendieron o pararon su producción; otros 13.600 trabajadores vieron reducir su carga horaria en 97 frigoríficos y 32 firmas de servicios, con 4.000 empleados, en una situación complicada. En los últimos meses, por la sequía y las políticas oficiales que desincentivaron la producción (intervención de los mercados, precios congelados durante 4 años) se generó una escasez de oferta de ganado.

Esto elevó los precios de la hacienda, lo que redujo el consumo interno por el alza del precio de la carne al público. Ese menor consumo, sumado al cierre a las exportaciones dispuesto por el Gobierno, hizo que los frigoríficos argumentaran una imposibilidad para mantener la actividad.

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