25 de septiembre de 2016 11:18 AM
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Apicultores se descapitalizan por el bajo precio

Si bien la exportación es el negocio central de la apicultura, varios productores han decidido dar valor agregado a su producción y enfocarse en el mercado interno. Preocupa la magra rentabilidad.

Con precios que apenas empezaron a insinuar un movimiento alcista en las últimas semanas, y costos que han venido en aumento en los últimos años, los productores de miel cifran sus expectativas de recuperación en un repunte sostenido de las exportaciones pero, mientras tanto, han empezado a trabajar con más detalle en el mercado interno.

Las dificultades del sector se reflejan también, en Mendoza, en la producción de material vivo, ya que los “cabañeros” han visto caer la demanda de reinas y núcleos, que cada año llega de distintos puntos del país.

El impacto se sintió asimismo en los requerimientos de servicio de polinización. En este caso, debido a la falta de rentabilidad de la fruticultura.

Desde General Alvear, Alberto García Carbajo, señaló que “es otro año atípico, aunque con particularidades distintas, en este caso porque las colmenas arrancaron muy rápido debido a que la floración de los frutales, en esta zona, se adelantó entre 25 y 30 días”.

Además, “el campo parece estar arrancado temprano también”. Por ejemplo, “el Romerillo, que es el yuyo que nos marca el inicio de la floración del campo en esta zona (es importante desde el punto de vista nectarífero) ya está floreciendo, y el año pasado empezó a mediados de octubre”, de manera que “el fenómeno afectó tanto a las plantas naturalizadas como a las autóctonas”.

Su par de Lavalle, Federico Pinazzo, coincidió en que “ha sido un invierno relativamente bueno, hemos tenido pocas bajas y no tuvimos que alimentar demasiado”.

Esto se debió a que “llovió en marzo-abril, lo que ayudó mucho a las flores del campo, al menos en la zona norte de Mendoza, y las abejas entraron en el otoño con buena alimentación natural”. Por eso, “las colmenas vienen muy bien desarrolladas y muy parejas, pinta una temporada buena”.

Un panorama similar planteó Mario Vicente, desde Tunuyán. Coincide con sus colegas del resto de la provincia, en que “las colmenas salieron muy bien del invierno”. Señaló que “hubo muy buena floración de rúcula y de los frutales” cultivados en el Valle de Uco, en un proceso que “se adelantó entre 15 y 20 días, a pesar de que no tuvimos lluvias, contrariamente a lo ocurrido el año pasado”.

Ahora “está por florecer el campo, ya empezó la jarilla, que también viene un poco adelantada”. Cree que “podríamos tener buena floración en el campo natural, y eso nos da la esperanza de una cosechita de miel anticipada, pero está haciendo falta alguna lluvia”.

 

 

 

Valores deprimidos

Pero al margen de esta expectativa de un buen año productivo, subsiste un escenario de valores deprimidos. El apicultor alvearense García Carbajo apuntó que el precio de la miel estuvo muy bajo, “en torno a los 17 pesos” por kilo entregado a granel, en tambores de 300 kilos, a los acopiadores que compran para enviar al exterior.

“Eso que ya se habían eliminado los derechos de exportación”, de manera que ese diferencial -del 10% en este caso- correspondiente a las retenciones “se lo quedaron los exportadores, a los apicultores no nos llegó nunca”, se lamentó.

Reveló que “recién hace pocos días hubo un incremento y están ofreciendo 22,50 (cuando hace tres años pagaron 30, y hasta 32 y un máximo de 33)”. Recordó que “hace dos años estuvo en 28, poco después en 25 y a partir de ahí no dejó de bajar, hasta los 18 pesos en el 2015 y este año en 17, hasta que ahora empezó a repuntar un poco”.

Federico Pinazzo, en tanto, recordó que el año pasado había sido muy bueno desde el punto de vista productivo, pero los precios habían caído y se llegó a pagar 16 pesos el kilo de miel, cuando tenemos un costo de producción de alrededor de 28 o 30 pesos. Consideró que “la recuperación que hubo en los últimos días no alcanza, porque pasó de 18 a 22 ó 23 pesos”.

 

 

 

Así, no cierra

Al hablar de la relación costo-precio del producto, el apicultor norteño puntualizó: “uno se da cuenta que los números no cierran, cuando tiene que ir a comprar material para reponer o a cargar combustible o reparar un vehículo”.

Dio un par de ejemplos concluyentes sobre el desajuste de la ecuación. “Para pagar el jornal de un obrero (un día de trabajo) hace cuatro o cinco años ocupábamos cuatro kilos de miel, y este año tenemos que vender más de veinte kilos. Cuando queremos acordar, el producido de una colmena es para pagar el día de un obrero”.

Concluyó que “en estos últimos 5 o 6 años me he descapitalizado, tuve que vender vehículos, se me ha deteriorado el material de las colmenas y no puedo reponerlo, ahí se ve la baja rentabilidad que tenemos, y por eso nos estamos comiendo en capital”.

 

 

 

Panorama comercial

Desde el Sur, Alberto García Carbajo aseguró que se abren posibilidades en el mercado internacional para la miel argentina ya que, según él, “Estados Unidos y la Unión Europea habrían sancionado a China -que había inundado el mercado- porque aparentemente estaba adulterando su miel con jarabe de arroz”. 

Por eso “hay más ventas de miel argentina al exterior”. De todos modos, aclaró que a pesar del presunto bloqueo al ingreso de miel oriental, “el mercado está bastante abastecido, porque hay otros buenos productores como Turquía, Ucrania, México y Brasil”.

Por otra parte, quienes vendieron su miel dentro del país pudieron defender mejor el precio. “Eso hizo que tratáramos de fraccionar lo más posible” comentó el productor sureño. Precisó que “estuvimos vendiendo a entre 70 y 90 pesos el kilo (en envase de medio o de un kilo)”.

Aseguró que “aumentó mucho el consumo en el país”, por lo que, ante los bajos valores que recibe el productor por la miel para exportación, están tratando de agregar valor al producto y buscando canales comerciales alternativos.

De todos modos, advirtió que esto no resuelve el problema, porque “es difícil que, de los más de 30 tambores que coseché pueda fraccionar más de 6 ó 7 tambores”.

Su colega lavallino, en cambio, le “puso muchas fichas” a la venta local. Federico Pinnazzo aseguró que vendió directamente al público, “entre el 80% y el 85%” de su producción 2015/2016. Reveló que “vendiendo puerta a puerta, pude sacarle alrededor de $ 90 el kilo, pero salgo 2 o 3 veces por semana y mi familia está haciendo promoción por las redes sociales”.

 

 

 

Perspectivas del negocio

Mario Vicente, de Tunuyán, centra buena parte de sus expectativas de mejora para el sector en la posibilidad de un incremento progresivo de las exportaciones, ante “una mayor apertura al comercio exterior”.

Desde Alvear, García Carbajo cree que también que “hay buenas expectativas, porque había pocos compradores y, ahora que están apareciendo, por lo menos el precio pasó de 17 pesos a 22,50 el kilo, más o menos”.

Confía en que “esto podría servir para recuperar un poco del terreno perdido”. Pero advierte que “difícilmente vayamos a tener una mejora en los precios que alcance para compensar el incremento de costos”.

 

 

 

Menos ventas de material vivo

El bajo precio de la miel está desalentando las inversiones de los apicultores de las mayores zonas productivas del país. Eso se nota en el nivel de demanda de material vivo que hubo este año. Lo ratificó Mario Vicente, de Tunuyán, uno de los “cabañeros” mendocinos referentes en esta especialidad

Vicente está en pleno proceso de producción de reinas, en una temporada que, si bien parece alentadora desde lo productivo, en el plano comercial evidencia un notable retroceso. “Hemos tenido menos pedidos de material vivo, debido a que le precio de la miel no despega”, aseguró, “porque el incremento que tuvo en las últimas semanas es irrelevante”.

Precisó que la demanda de reinas, para formar nuevas colmenas productoras de miel “ha caído entre el 35% y el 40%” respecto de 2015, “a pesar de que no hemos aumentado mucho los precios”. Vicente indicó que “el año pasado vendimos las reinas a $ 160 y este año a $ 180 o $ 185”. Como consecuencia de ello, “ha disminuido la utilidad, al no poder aumentar los precios en la misma medida que nos han aumentado los costos”.

 

 

 

Servicio de polinización en caída

Antes que inicien la producción de la miel que será cosechada, Federico Pinazzo, de Lavalle, lleva buena parte de sus colmenas a explotaciones agrícolas que requieren el servicio de polinización para sus cultivos.

Este servicio, si bien representa cerca del 30% de su actividad “no deja una rentabilidad razonable, pero lo hacemos porque permite tapar algunos agujeros financieros y sirve para desarrollar más rápidamente las colonias y nos permite nuclear anticipadamente”, dijo el apicultor.

Reveló que, en su caso, “a mediados de setiembre tenía hecha casi la totalidad de los núcleos que quería hacer”, lo cual posibilita ingresar al grueso de la floración con colmenas muy fuertes y, consecuentemente, más productivas.

Aseguró que “la demanda del servicio de polinización ha bajado muchísimo”. Puso como ejemplo que “en una finca que polinizo hace muchos años nos alquilaban 500 colmenas (hacían polinización de cereza, pera, manzana, ciruela) y este año me alquilaron 90 colmenas para la cereza solamente”. Ya el año pasado se empezó a notar, porque “habían bajado a 350”.

Atribuyó esta situación a “la falta de rentabilidad de la fruticultura”. Por eso, “en el Valle de Uco están arrancando plantaciones de peras, por ejemplo, porque no tiene rentabilidad”.

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