25 de septiembre de 2016 11:30 AM
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Uruguay : Momento para evaluar la aptitud reproductiva potencial de los toros

CompartiremailFacebookTwitterLa prueba de “aptitud reproductiva potencial” es una técnica que busca determinar la capacidad de un toro de preñar vacas. Esta prueba permite descartar los animales que presentan problemas y conocer si un animal es potencialmente apto para la reproducción o no. El examen de aptitud no evalúa la calidad genética del toro, pero permite […]

La prueba de “aptitud reproductiva potencial” es una técnica que busca determinar la capacidad de un toro de preñar vacas. Esta prueba permite descartar los animales que presentan problemas y conocer si un animal es potencialmente apto para la reproducción o no.
El examen de aptitud no evalúa la calidad genética del toro, pero permite identificar los principales problemas que pueden llevar a que el toro no tenga un buen desempeño reproductivo. La evaluación de aptitud reproductiva del toro deberá ser realizada por un profesional que cuente con experiencia y el equipo necesario.
De acuerdo con lo que indica el doctor Rafael Carriquiry, el examen debe realizarse por lo menos dos meses antes de la estación de servicio; previo a la venta de toros, como garantía del vendedor; posteriormente a la compra, cuando no se dispone de este examen previo como garantía del comprador y luego del servicio.
La evaluación del potencial reproductivo, permite determinar posibles afecciones o inconvenientes que disminuirían el comportamiento del toro a nivel de campo. Otros motivos por lo que se realiza este examen son cuando se sospecha un problema de infertilidad debido al toro, para asegurar un reproductor o como parte de un reclamo.
Para el examen, se debe recabar información histórica completa, tanto del animal como del establecimiento donde se encuentra; identificar el animal, realizar un examen físico general, examinar los órganos reproductivos, realizar una valoración del semen y hacer una evaluación de enfermedades reproductivas.
La prueba de aptitud comienza por recabar información, tanto del animal como del establecimiento donde se encuentra, de forma de saber cuáles son las condiciones generales en las que se desarrollará la actividad reproductiva del toro, por ejemplo, conocer la geografía de la zona, las instalaciones con que se cuentan y su estado, la alimentación de los toros y su manejo. Carriquiry entiende que “la correcta identificación del animal permite saber –con certeza y en cualquier momento– que se trata de determinado animal y no de otro”. Esto es especialmente útil para el reconocimiento a campo, frente a la ocurrencia de algún problema, más aún teniendo en cuenta que el resultado de ciertas pruebas puede demorarse algunos días”.
El examen físico general empieza por evaluar la condición corporal del toro, que no debe estar ni excesivamente gordo (ya que puede asociarse a problemas de fertilidad y descenso en la libido) ni flaco, porque no permitiría trabajar normalmente durante toda la estación reproductiva. Aquí pueden identificarse problemas de alimentación, de dentición o de sanidad”.
El animal debe comer correctamente, tener una buena visión y movimientos adecuados. La visión es de los principales sentidos que utiliza el toro para la detección de hembras en celo, por lo que resulta fundamental identificar, tratar correctamente y, en su defecto, descartar aquellos animales con dolencias tales como queratoconjuntivitis, cáncer de ojo, cicatrices u otras afecciones. Problemas de aplomos, pezuñas o cualquier disturbio en la locomoción pueden interferir con el desplazamiento y el acto de monta del toro durante el servicio.
La revisión de los órganos reproductivos se realiza con el animal sujeto en el cepo. En primera instancia se observa la zona del prepucio para descartar lesiones y llagas. Posteriormente se realiza la extracción del pene para visualizar la simetría, movilidad y presencia de lesiones a nivel de la mucosa peneana y del glande.
La bolsa escrotal se evalúa en conjunto, tomando en cuenta que, además del escroto, incluye los testículos y los epidídimos. En la inspección y palpación de escroto debe ser evaluada la posición, forma y las posibles lesiones.
Dentro del examen de aptitud se realiza la medición de la circunferencia escrotal, que requiere solamente de una cinta métrica. Los testículos son desplazados hacia el fondo del escroto y se coloca la cinta alrededor de su circunferencia mayor. La circunferencia escrotal tiene relación directa con la cantidad de semen producido (testículos más grandes tendrán una mayor producción de semen), así como con la edad a la pubertad de sus hijas (cuanto mayor es la circunferencia escrotal, la pubertad de sus hijas es más temprana). Esta última es una característica moderadamente heredable.
La extracción de semen para su valoración puede lograrse con el uso de un electroeyaculador, por masaje de las vesículas seminales o a través del uso de una vagina artificial.
La calidad seminal es la característica que más se relaciona con la fertilidad y, para determinarla, se debe analizar el volumen del semen, la concentración de espermatozoides, su densidad, su motilidad en masa e individual, su morfología, la relación de espermatozoides vivos/muertos, la presencia de alteraciones espermáticas, la ausencia de pus en el semen, su color, presencia o ausencia de sangre.
Hay algunas pruebas que se pueden realizar en el momento de la colecta (volumen, color, motilidad, presencia de pus y presencia o ausencia de sangre), mientras que otras se deben realizar mediante el uso del microscopio, como la de motilidad individual y de masa de los espermatozoides, relación vivos/muertos, anormalidades (primarias y secundarias).
Complementa la evaluación la determinación de la presencia de enfermedades vinculadas con la reproducción, de las cuales se destacan las venéreas, como Campylobacteriosis y Trichomoniasis.
Para conocer esta situación, se toman muestras de raspaje prepucial en los toros y se envían al laboratorio en medios específicos para su transporte.
Otra enfermedad que debe ser descartada es Brucelosis, que se incluye en el certificado veterinario, en la venta de reproductores.

 

FUNCIONALIDAD
Para conocer su funcionalidad, existen dos pruebas que se realizan en los bretes: aptitud de monta y capacidad de servicio.
En cuanto a la aptitud de monta, en esta prueba se evalúa cualitativamente la habilidad de un toro para completar un servicio.
Se realiza con una vaca inmovilizada, se observa cómo el toro realiza la búsqueda, monta y golpe de riñón (eyaculación).
Respecto a la capacidad de servicio, esta prueba es cuantitativa y evalúa la cantidad de montas que un toro completa en un determinado período de tiempo, por ejemplo, el número de saltos que realiza durante 20 minutos.
Luego de realizar los exámenes y pruebas, los toros se clasifican en aptos: cuando cumplen con los requerimientos mínimos en todos los aspectos; cuestionables: cuando al momento del examen no son aptos pero se pueden recuperar con el tratamiento adecuado.
Se deberán evaluar nuevamente luego del tratamiento; no aptos: cuando no logran alcanzar los criterios mínimos requeridos.

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