8 de abril de 2010 08:16 AM
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Campo y ganado a los tumbos (José Valentín Derewicki)

De pronto y porrazo toda la situación agropecuaria se complica y se forma un cuello de botella que paraliza la exportación y puede convertirse en una sucesión de inconvenientes justo cuando comienza a intensificarse la cosecha, especialmente de soja y algodón, entre otros productos.

De carne somos 

Pero vayamos por parte. En primer término, la exportación de carne vacuna sigue empantanada después de que la Mesa de Enlace se reuniera con el ministro Julián Domínguez. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no afloja y en el mercado interno continúa aumentando la carne en contra todos los pronósticos que él mismo ha difundido. Hasta en el Chaco en los últimos remates de Pampa del Infierno, Quitilipi y Presidencia de la Plaza se lograron precios, aunque no en todas las categorías, de más de 7 pesos el kilogramo vivo.
 
Es bueno para el productor pero no alcanza porque no hay previsibilidad respecto de la política que se quiere desde el gobierno. Esto hace a las inversiones. 

Justamente una de las cuestiones donde surgió una nueva polémica entre el gobierno y las entidades agropecuarias es el referido al límite de peso de faena. Por lo menos y hasta ahora existen dos posiciones bien definidas: mientras la Comisión de Enlace propone su eliminación, el Ministerio de Agricultura, quiere su incremento. Sin embargo, ambos están de acuerdo en que hay que aumentar el peso de faena pero no en la forma de alcanzar este objetivo. 

Veamos: el gobierno quiere prohibir la faena de animales menores a los 240 kilogramos (a partir del 1º abril la faena fue fijada en 280 kilogramos) y se sostiene que se aumentará otros 10 kilogramos cada diez meses hasta llegar a los 320 en febrero de 2011. Para las entidades, el nuevo peso restringe la oferta de carne porque el productor que tiene un novillito ahora no puede venderlo hasta que le pone la cantidad de kilos fijada, con lo cual disminuirá por un tiempo la oferta de carne y eso afectará los precios. 

Además, el aumento de ese peso subirá los costos de producción de los ganaderos. La mayor producción de carnes se consigue con incentivos y no con restricciones. Por eso sostienen en la necesidad de aplicar incentivos fiscales y, además, la apertura de exportaciones. 

En cuanto a esto último el piso fijado por el gobierno está en las 400.000 toneladas. La contraoferta fue que se abran la venta al exterior por no menos de 10.000 toneladas mensuales de vaca tipificación E y F y de 35.000 toneladas de productos termo procesados. 

La pregunta que queda flotando a partir de que se demoran las medidas discutidas es si en realidad, el ministro Domínguez tiene el suficiente poder de decisión para instrumentar lo que necesita la ganadería y el país para un desarrollo sostenible y una producción que alcance para el consumo local a precios razonables. 

Cuota Hilton 

Si bien la Sociedad Rural de Presidencia de la Plaza festejó la cuota Hilton que consiguió Capitanich y el ministro Orban a la ONCCA, la situación respecto de estos cortes no es nada fácil. Es que cuando quedan tres meses para finalizar el ciclo comercial para completar las 28.000 toneladas del envío a Europa, falta enviar todavía el 60 por ciento.Desde los frigoríficos dicen que será difícil cumplir no solo por el tiempo que falta sino también porque la oferta del novillo pesado, la requerida para elaborar cortes Hilton, es escasa. En consecuencia, quedaremos mal parados nuevamente como país y por la falta de cumplimiento es que los empresarios alemanes pusieron el grito en el cielo y ahora comprarán en Uruguay.El golpe al aceite de soja 

Si bien se pudo lograr a duras penas superar el problema gremial que paralizó la exportación de soja, ahora se produjo una nueva estocada que golpeará a la industria argentina como es el freno a la importación de aceite de soja por parte de China. Se afirma que si bien lo que está en juego es una cuestión técnica por el contenido de residuos de un solvente utilizado en la molienda de la soja –el hexano- la decisión fue en respuesta a las barreras que puso Buenos Aires a productos chinos como electrónicos, calzado y textiles. 

China era la estrella que brillaba para la colocación de nuestros productos y este año se esperaba embarcar 2,31 millones de toneladas de aceite de soja por 1.947 millones de dólares y una recaudación para el Estado de 623 millones. Ahora China comprará en Brasil. Los hombres de Cancillería tratan de cambiar la delicada situación del intercambio comercial que, principalmente vienen, según los analistas, como rebote de la política internacional que lleva a cabo el país, entrando a tallar incluso la suspensión del viaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para que Julio Cobos no estuviera al frente por diez días. 

En la poderosa Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) no obstante, se confía en los acuerdos y palabra dada por las autoridades del gobierno chino en relación al comercio de aceite de soja, aunque. Se lanzó la información de que se trata de un castigo porque la norma se aplica solamente para nosotros y no para otros países. El embajador chino, Gang Zeng, que se entrevistó con el canciller argentino, Jorge Taiana, dice en primer término, que es una cuestión privada y no entre Estados. Además, se notó un exceso en los últimos años de un exceso de solventes (hexeno) en los envíos, lo que implica el 36% de las 1,8 millones de toneladas.
 
El gobierno chino dice que se advirtió de la situación pero se hizo caso del mismo y, en consecuencia, debió actuar.
También se sospecha que sea una maniobra para bajar los precios a nivel mundial. Se verá qué pasa en las próximas semanas 

Hay que decir que somos soberanos respecto de adoptar decisiones para defender los intereses del país pero también es necesario admitir que estamos ante una situación delicada y no solo por este encontronazo con China. Si no podemos exportar granos, carnes ni otros productos por no ser confiables en el cumplimiento de los contratos, realizar adecuadamente los controles de nuestras exportaciones y no contar con una política definida para el mediano y largo plazo respecto del comercio internacional, quedaremos aislados. 

El espacio que dejamos lo ocuparán otros, en especial nuestros vecinos como Uruguay y Brasil, como ya está sucediendo, a pesar de tener la mejor carne del mundo, el trigo de mayor calidad y ser el máximo productor de aceite de soja.

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