10 de octubre de 2016 15:21 PM
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Flojos para las excusas: durante todo el año el aceite de soja brasileño fue más caro que el argentino

Insólito comentario de un funcionario chino.

Hoy sábado se publicó en el diario La Nación un artículo titulado “China afirma que compra menos aceite argentino por su alto precio”, en el cual el Consejero Económico y Comercial de la Embajada de China en la Argentina, Zhai Chengyu, dijo la interrupción total de las compras de aceite de soja “no implica ninguna represalia” por medidas adoptadas por el gobierno argentino, sino una situación propia de la lógica del mercado (sic).

Sin embargo, ese comentario no tiene ninguna lógica económica: durante todo el año 2016 el precio FOB del aceite de soja crudo brasileño puesto en el puerto de Paranaguá fue superior al valor FOB argentino puesto en las terminales de la zona de influencia de Rosario.

La menor diferencia promedio se registró en marzo (691 versus 687 u$s/tonelada), mientras que la mayor brecha ocurrió en mayo (721 versus 710 u$s/tonelada), según datos publicados en el último informe comercial de productos oleaginosos del Foreign Agricultural Service del USDA.

En el mes de julio pasado, por ejemplo, las importaciones chinas de aceite de soja crudo con origen en Brasil sumaron 83.257 toneladas. Durante ese mes la diferencia de valor FOB promedio de Brasil versus Argentina se ubicó en 6,0 u$s/tonelada, lo que implica que, en caso haber podido originar ese mismo volumen en la Argentina, los importadores chinos se habrían ahorrado unos 500.000 dólares.

En julio de 2015 –cuando los operadores chinos podían comprar aceite de soja argentino sin restricciones políticas– las importaciones provenientes de la Argentina sumaron 146.926 toneladas, mientras que las originadas en Brasil sumaron 63.250 toneladas. Por entonces, obviamente, el FOB argentino era más bajo que el brasileño (652 versus 658 u$s/tonelada).

Desde diciembre de 2015 las autoridades del gobierno central chino bloquearon el ingreso de aceite de soja argentino a modo de represalia por la interrupción de las obras destinadas a construir las represas santacruceñas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner. Una medida similar se había tomado en 2010 como represalia por las crecientes medidas anti-dumping que por entonces estaba aplicando el régimen kirchnerista contra productos de origen chino.

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