21 de noviembre de 2009 07:31 AM
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TECNOLOGIA, MANEJO Y SUSTENTABILIDAD: EN CORONEL DORREGO, GANADERIA Y AGRICULTURA, ANTE LA SEQUIA

Hace más de 10 años que la familia Curras trabaja en directa en el sur bonaerense. Esa fue una de las claves

En una campaña caracterizada por la falta de lluvias, están quienes exprimen hasta la última gota de lo poco que cae, y así logran producciones medias aceptables, aun en ambientes sumamente duros. Este es el caso de Esteban y Ana Inés Curras, quienes en el sudoeste de Buenos Aires logran mantenerse en carrera, a pesar de las dificultades.

Hace pocos días, ellos compartieron su experiencia, a través de una jornada a campo organizada por la Regional Bahía Blanca de Aapresid.

Esteban y Ana Inés transitan en conjunto algo más que el matrimonio. Juntos conducen otra aventura: los destinos de su empresa familiar. Esteban es la tercera generación de la familia Curras al frente del campo. Con base en la zona de Monte Hermoso y Coronel Dorrego, al este de Bahía Blanca, gestionan algo más de 1.200 hectáreas, en un esquema de siembra directa continua que ya lleva más una década. Todo un récord para la zona.

Pero esta campaña puso a prueba al sistema. "En lo que va del año sólo cayeron 245 milímetros, y con eso nos tuvimos que arreglar", disparó Ana Curras, ingeniera agrónoma y responsable técnica de la empresa, poco después de la jornada.

El esquema comprende la separación de ambientes. Los bajos -de escasa aptitud productiva, por tener sales y encharcarse- son destinados a la cría sobre pastizales naturales. En tanto que las medias lomas y lomas, de mejor aptitud, entran en un planteo que combina agricultura e invernada.

Los ambientes de los bajos presentan pasturas naturales a base de espartillares y pelo de chancho. Para aumentar la receptividad de los suelos, comenzaron a incorporar "especies de mayor aporte forrajero, adaptadas a esta condiciones extremas, como agropiro", destacó Ana.

De igual manera, y aprovechando que dentro de la zona baja hay pequeños sectores de mediana aptitud, estimulan la promoción de melilotus. Bajo este esquema, los Curras producen terneros que son engordados en el propio establecimiento, pasando al sector de lomas, donde pastorean alfalfas (Ver Sobre la alfalfa.) y verdeos, y realizan un "toque" por los rastrojos agrícolas.

Practican el destete precoz a los 60 días post parición e incorporaron también inseminación artificial a tiempo fijo.

"Este año, como había llovido algo en febrero y marzo y se pronosticaba un invierno seco, apostamos por transformar los pocos milímetros en carne", recordó Esteban. Para lograrlo, aumentaron la superficie de verdeos de invierno, "eficientes a la hora de aprovechar la oferta hídrica de fin de verano", remarcó Ana.

Para diversificar el riesgo y aprovechar mejor las distintas calidades de ambientes, realizaron tres tipos de verdeos. "Sembramos cebada forrajera, centeno, y vicia con avena", precisó. El resultado fue una muy buena producción de pasto en invierno, que convirtieron en producción de carne. "No sólo engordamos los terneros propios, sino que compramos vacas vacías y las terminamos también", agregó Esteban.

El otro pilar del uso eficiente del agua y, en consecuencia, de la sustentabilidad del negocio, fue optimizar la siembra de cultivos de fina. "Como consecuencia de los 10 años de siembra directa con buenas rotaciones, pudimos sembrar cebada y trigo donde muchos (generalmente en convencional) no hicieron nada", reconoció Esteban. Y si bien están esperando una lluvia extra, "todavía podemos aspirar a unos 2.000 kg/ha", apuntaron. Cuando Clarín Rural dialogaba con Esteban, llovía, y ya habían caído 10 milímetros. "Valen oro", se entusiasmó.

La siembra sólo la pudieron hacer en lotes con alta cobertura, producto de años de buenas rotaciones. "En cambio, un lote que nos quedó con baja cobertura y otro que venía de alfalfa, no los sembramos", reconoció.

En los que sí sembraron, apuntaron a un manejo defensivo; es decir, con bajo aporte de fertilizante a la siembra, y especulando con ver si llegaban las lluvias de primavera para evaluar una re-fertilización. Hoy, sus trigos y cebadas siguen en carrera, cuando muchos "ya los pastorearon, hicieron rollos, o simplemente se murieron", precisó Ana.

Como punto particular de la campaña, "sufrimos daño por heladas en trigos y cebadas, algo poco común en la zona por la cercanía al mar y a una laguna", detalló Esteban. Y esto se acrecentó este año por la escasa humedad en el suelo.

En cuanto a los cultivos estivales, son relativamente nuevos en su esquema. "Hace seis campañas que incluimos el maíz y el sorgo, y lo pudimos hacer por la mejora del suelo, gracias a la directa", destacó la profesional. Sin embargo, todavía no se animan a la soja.

Los Curras comparten la vida de familia y el trabajo. Son dos apasionados del campo, que en base a la incorporación de tecnología reinventaron su empresa. Y juntos producen y van por más, aún en años de sequía.

Y justamente, en esta difícil situación, no esconden la cabeza bajo tierra, como el avestruz. Al contrario, abren las tranqueras de su campo para discutir su estrategia productiva, junto a otros productores y técnicos. "Porque en las malas es dónde mejor se nota el impacto de nuestras decisiones de manejo", sostiene Ana. Y la jornada de Aapresid lo dejó en claro, ya que los asistentes pudieron ver un campo verde que sigue en carrera, en medio de un ambiente castigado por la sequía.

¿La clave? La gestión del agua a través de años de implementar un sistema de siembra directa con ajustada rotación de cultivos y fertilización estratégica. Desde un ambiente complicado, esta familia demuestra que, con conocimientos y actitud, se puede seguir, aún en contextos difíciles, y enfrentar mejor los embates de la naturaleza.

El peso de la rotación

Con la participación de más de 200 productores, el grupo regional Bahía Blanca de Aapresid organizó su jornada "Un Productor en Acción", en el Establecimiento "Los Chañares", de Esteban y Ana Curras, en Coronel Dorrego.

El grupo de Productores que componen la Regional es el de más larga trayectoria y experiencia en toda la región y reúne más de 20.000 hectáreas en directa, con muy variados planteos productivos que muestran la plasticidad del sistema. La familia Curras hizo un progreso muy importante en materia agronómica y hoy, en plena sequía, recoge sus frutos. Es el inteligente cuidado del agua -respeto por los rastrojos, barbechos cuidadosos y rotaciones adecuadas y flexibles- la clave de la eficacia. Durante una jornada completa, los asistentes tuvieron oportunidad de discutir sobre: genética de trigo, manejo de verdeos de inviernos, implantación en intersiembras sobre alfalfa, y estrategia en la producción ganadera por ambientes.

 

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