20 de octubre de 2016 03:28 AM
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Qué hace el puesto del Senasa

El puesto de control zoofitosanitario de la ruta 3 (kilómetro 714) forma parte de una red de 71 PCI (Puestos de Control Interno) de Senasa destinados a defender el status sanitario de distintas zonas productivas del país

El puesto de control zoofitosanitario de la ruta 3 (kilómetro 714) forma parte de una red de 71 PCI (Puestos de Control Interno) de Senasa destinados a defender el status sanitario de distintas zonas productivas del país.

Creado a principios de la década de los 90, el PCI ubicado a 27 kilómetros de Bahía Blanca tiene como objetivo central evitar que ingresen a la Patagonia vegetales o frutos hospederos de la Mosca de la Fruta, así como productos cárnicos o animales susceptibles de transmitir la fiebre aftosa.

Durante años los controles estuvieron a cargo de profesionales de la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa), bajo la fiscalización de Senasa. Esto cambió el 1 de enero de 2015, fecha en que el gobierno nacional dispuso que el propio personal técnico de Senasa tomara a su cargo los operativos.

Los controles son obligatorios para todos los vehículos que pasan por el kilómetro 714, en dirección hacia el sur, y se realizan durante las 24 horas del día.

La modalidad es similar en todos los casos: los conductores deben detener el vehículo y declarar si llevan consigo productos cárnicos, vegetales o frutas. En caso afirmativo, deben desecharlos en contenedores especiales.

Luego los profesionales de Senasa realizan una inspección ocular en el interior del rodado, el baúl y cualquier otro lugar del vehículo donde puedan esconderse productos sospechosos. A veces, en esta tarea son auxiliados por perros adiestrados.

En el caso de transportes de carga, se solicita además la documentación del chofer y los documentos referidos al producto transportado. Luego se verifican no sólo las condiciones de traslado de la mercadería, sino que lo acopiado en la caja del rodado coincida con lo declarado. Ante cualquier irregularidad, los inspectores deben dar intervención a la autoridad competente.

En caso de que no se detecte ninguna irregularidad, antes de seguir viaje los conductores deben pagar una tasa de desinsectación, que cubre el costo del líquido insecticida con el cual se rocía en forma automática las ruedas y el exterior del piso del rodado.

Desde que el puesto fue creado, esta tasa no hizo más que generar polémica. Para muchos es el costo inevitable de combatir dos enfermedades muy perjudiciales; para otros, no es más que un peaje encubierto cuya única finalidad es recaudar.

Actualmente, mediante un acuerdo con Senasa, los habitantes de Villarino que viajan frecuentemente a Bahía Blanca pueden tramitar el pase gratuito por el PCI

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