20 de octubre de 2016 02:08 AM
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España : Miel transparente para el consumidor

Apicultores gallegos reclaman etiquetas en la UE que indiquen el país de origen donde se produce el alimento.

La Asociación Galega de Apicultura y el Sindicato Labrego Galego se suman a una campaña estatal para exigir etiquetas transparentes en los envases de miel, que indiquen el país de origen de su producción. Xesús Asorey e Isabel Vilalba, portavoces de ambas entidades, insisten en que la actual situación perjudica a quienes compran este alimento y a quienes lo producen, y reclaman que se corrija, como ya hace Italia. Así lo solicitaron por escrito a las consellerías de Medio Rural e Industria, y en una reunión con Sol María Vázquez Abeal, la directora xeral de Comercio.

Una directiva europea establece que debe indicarse la procedencia de los productos que se consumen. Pero en el caso de la miel, explican, se permite utilizar etiquetas en los envases que especifiquen que se trata de mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE. Eso ampara prácticas como mezclar mieles producidas en la UE con otras de países como China o Ucrania, donde siguen procesos en su elaboración que no contemplan las exigencias de la UE. Esas mieles son más baratas, pero de peor calidad y menos saludables, dicen.

«Eses meles non teñen nada que ver cos nosos; son de flora diferente, e sen as garantías que ampara por exemplo a denominación de orixe dos meles galegos. Por iso queremos que o consumidor saiba exactamente a orixe, para que poda decidir o que comprar e utilizar», indica Asorey.

Las mieles gallegas, agrega, son de pequeños apicultores y envasado artesanal; mientras las procedentes de los países que ponen como ejemplo son de producción masiva, industrial, con pasteurizado, y eso afecta a su composición: «Un bo mel é moito máis que un simple azucre, ten unha serie de antioxidantes, vitaminas e outros elementos que se perden completamente neses procesos industriais», enfatiza Asorey.

En la denominación Mel de Galicia se prohíbe la pasteurización «que é un fenómeno que o prexudica moito. O noso é un mel completamente natural e de flores maioritariamente silvestres, non hai esas grandes extensións de xirasol, colza e outras especies, coas que se utilizan insecticidas e produtos de agroindustria que reducen a súa calidade», agrega este experto.

Para corregir la situación, proponen que se siga el ejemplo de Italia, que impuso la obligación de que en la etiqueta figure el país o países de origen donde se recoge la miel. Su incumplimiento supone sanciones de 600 a 6.000 euros. Esa actuación permitirá «ao noso sector apícola poder diferenciar as súas producións fronte ás doutros países, e aos consumidores e consumidoras a orixe dos meles», afirma Isabel Vilalba

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